Cargar más +

Generic selectors
Solo coincidencias exactas
Buscar en titulo
Buscar en contenido
Post Type Selectors

Consecuencias del consumo de alcohol en menores de edad

alcoholismo-adolescentes
Tabla de contenido

El consumo de alcohol en menores de edad no solo conlleva riesgos para la salud física y mental, sino que también puede tener un impacto negativo en el desarrollo social y emocional de los adolescentes. Es por ello que la prevención y la educación, son pilares fundamentales para abordar este problema y ayudar a los jóvenes a tomar decisiones más saludables y seguras.

Para conocer acerca de las implicaciones que tiene el consumo de alcohol en menores de edad, la profesional Diana Laverde, especialista en pediatría de los Centros Médicos Colmédica, comparte los factores de riesgo y las recomendaciones para tratar este problema.

¿Por qué los jóvenes consumen alcohol a temprana edad?

De acuerdo con la doctora Laverde, el consumo de alcohol en menores de edad se debe a diversos factores presentes en el entorno en el que se desenvuelve el joven. “Estar en un contexto en el que se perciben un sinfín de mensajes ambiguos, sumado a campañas publicitarias engañosas y la incidencia que tienen las redes sociales actualmente, son factores que terminan siendo un detonante para esta problemática”, señala.

Así mismo, la ingesta de alcohol se ha vuelto una práctica cultural común, lo que ha hecho que se normalice y subestime las graves consecuencias de su consumo. Para la doctora Laverde, diferentes estudios han evidenciado tres causas básicas para que los adolescentes consuman alcohol.

– Motivos sociales: por ejemplo, para ser aceptados por el grupo de pares o sentir que pertenecen a un colectivo.

– Alejarse de la realidad: escapar, reducir o evitar estados de afecto negativo como la depresión o la ansiedad. Son aspectos recurrentes en las causas para iniciar con el consumo de alcohol a edades tempranas.

– Motivos de bienestar: sumados a los de diversión y/o esparcimiento.

Factores de riesgo en el consumo de alcohol en menores de edad

Existen una serie de aspectos que pueden aumentar la probabilidad de consumo de alcohol en adolescentes tales como:

– Baja tolerancia a la frustración: el joven se percibe incompetente para afrontar situaciones en la cuales no logra un objetivo que aspira.

– Acentuada inestabilidad emocional: desbalances emocionales como la ansiedad o la timidez, aumentan la probabilidad de utilizar sustancias para el manejo de las emociones.

– Inseguridad y baja autoestima: dificultades en la construcción de su “yo”, con patrones ideales e inalcanzables de lo que cree que se espera de él o de ella.

– Elevada necesidad de buscar sensaciones nuevas e intensas: La persona busca obtener mayor estimulación realizando conductas que impliquen riesgo.

– Exposición a entornos sociales conflictivos: donde el consumo de drogas es alto y configuran entornos que no favorecen la planificación de proyectos y perspectivas de mejora.

– Interacción con personas consumidoras de alcohol: por ejemplo, una familia que habitualmente toma alcohol y es permisiva con el consumo esporádico del menor.

– Entornos familiares problemáticos: con padres distantes que muestran escaso apego y supervisión hacia sus hijos e hijas, no establecen límites, ni se muestran comunicativos. También, puede existir un excesivo control, donde los castigos físicos son recurrentes.

– Problemas escolares a nivel académico y social: con dificultades en el aprendizaje, baja motivación o fracaso escolar. Y a nivel social, escasas relaciones en el colegio o posible acoso (Bullying).

Descubre un mundo de cuidado en salud con Colmédica. Explora nuestro portafolio con más de 15 planes de salud en servicios de medicina prepagada y conoce cómo podemos cuidar de ti y tu familia. ¡En Colmédica te queremos bien!

Consecuencias del consumo de alcohol en menores de edad

alcoholismo-jovenes-consecuenciasEl alcohol es adictivo para todos y cuando se inicia su consumo antes de los 18 años, aumenta 5 veces la probabilidad de que se genere una adicción, así lo indica la doctora Laverde. A su vez, se extienden otros riesgos para los adolescentes, entre los que se incluyen:

– Aumenta el riesgo a desarrollar enfermedades como la cirrosis del hígado, pancreatitis, infartos hemorrágicos y algunas formas de cáncer.

– Mayor exposición para iniciar su actividad sexual temprana, situación que los expone a un mayor riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, así como a tener embarazos no deseados.

– Se desarrolla una vulnerabilidad más alta a sufrir trastornos de depresión severa.

– El consumo de alcohol entre adolescentes ha sido asociado con muertes por suicidio y accidentes de tránsito.

– Al ser un depresor del sistema nervioso central, lentifica funciones cognoscitivas (percepción y juicio), motoras (equilibrio y reflejos), y emocionales (sensatez y madurez).

– Afecta la absorción de nutrientes en el intestino delgado, siendo contraproducente para el período de crecimiento en el que se encuentran los adolescentes.

– Existe una correlación importante entre el consumo de alcohol y la violencia. Como efecto de la embriaguez no se piensa en las consecuencias de los actos o estas dejan de importar y el bloqueo de las funciones frontales del cerebro incrementa la agresividad.

– Incrementa la probabilidad de padecer trastornos de personalidad.

Es importante que desde el primer momento que el adolescente o el niño inicien con el consumo de alcohol, se busque apoyo y acompañamiento con pediatría, psicología y psiquiatría, con el fin de prevenir los riesgos y las complicaciones mencionadas.

Recomendaciones para tratar el problema

Como el problema del consumo de alcohol tiene un origen multicausal, las acciones tanto preventivas como de control, tendrán que ajustarse a las causas que lo provoca, pero es fundamental a modo general:

1. Crear un espacio de compresión y fomentar una buena comunicación: una comunicación satisfactoria evita el aislamiento, educa en las relaciones extra familiares, promueve la expresión de las emociones, y facilita el desarrollo personal. Hablar con entusiasmo del futuro y evitar los reiterados mensajes de desesperanza.

2. Promover la autonomía y la libertad: para decidir por sí mismos, que no quieren consumir.

3. Educar sobre el alcohol de forma realista y no alarmante: evitar decir que “beber es malo”. Es mejor hablar desde las consecuencias para que el menor decida. Desde el conocimiento de los adolescentes y su personalidad prevenirles de algunos riesgos. Por ejemplo: “A ti te cuesta relacionarte por lo que el alcohol lo verás cómo bueno a corto plazo, pero piensa que…”.

4. Compartir un ocio alternativo y saludable: es una acción que les ayudará a aprender que la diversión no va unida al consumo de alcohol

 En definitiva, como padres y cuidadores de los menores de edad se deben aumentar los esfuerzos por evitar o por lo menos retrasar el inicio del consumo de alcohol hasta una edad donde haya una madurez física, emocional y comportamental; de tal forma que se debe propender porque antes de los 18 años, no haya contacto con este tipo de sustancias.

Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo y orientación de la profesional Diana Laverde, especialista en pediatría de los Centros Médicos Colmédica.               

Puede interesarte: Cómo abordar la educación sexual en la adolescencia.

Compartir en redes:
Suscríbete
a nuestro newsletter
Suscríbete a nuestro newsletter para recibir consejos de salud y actualizaciones sobre bienestar.
Compartir en redes:
Inicio
Especialistas
Contacto