Los tatuajes son una forma de arte corporal que gana cada vez más adeptos. Sin embargo, es importante que comprendas los aspectos dermatológicos y los cuidados necesarios para mantener la salud de tu piel antes y después de hacerte uno.
Para conocer las implicaciones y riesgos que pueden surgir, Adriana Alejo, dermatóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte la manera más adecuada de cuidar tu piel y asegurar que el tatuaje se mantenga en óptimas condiciones.
¿Qué pasa en tu piel cuando te haces un tatuaje?
Debes saber primero que la piel está compuesta por tres capas principales: epidermis (la más superficial), dermis (la capa intermedia) e hipodermis (la más profunda). Cuando te haces un tatuaje se introducen unos pigmentos exógenos en la dermis, lo que provoca una respuesta inflamatoria debido al depósito de la tinta y al trauma repetitivo causado por las agujas.
Los pigmentos utilizados al tatuarse pueden ser de diversos tipos. En los no profesionales, generalmente se usa tinta china o carbón vegetal; mientras que, en los profesionales, suelen emplearse sales inorgánicas de metales o pigmentos vegetales.
De esta manera, el proceso de tatuaje genera una disrupción de la membrana basal, una estructura que forma la unión entre la epidermis y la dermis, alterando así la función de barrera de la piel. La mayoría de los pigmentos permanecerán en la dermis, aunque algunos componentes solubles pueden alcanzar la circulación y ser metabolizados y eliminados por el hígado y los riñones.
¿Qué riesgos se pueden presentar?
De acuerdo con la doctora Alejo, existen varios riesgos asociados, entre los que se incluyen:
– Sangrado e infección: la penetración de agentes como bacterias, hongos, virus y micobacterias puede causar infecciones, incluso cuando se utilizan equipos estériles.
– Transmisión de enfermedades: existe el riesgo de transmisión de enfermedades como hepatitis B, hepatitis C y VIH.
– Reacciones alérgicas: se pueden experimentar reacciones alérgicas agudas a los pigmentos utilizados.
– Cicatrices: podrían desarrollarse cicatrices hipertróficas o queloides, que son cicatrices más gruesas de lo habitual.
Además, después de tatuarte, es común experimentar picazón, dolor e inflamación durante días o semanas. Además, la piel tatuada puede volverse más sensible a la exposición solar.
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Ten en cuenta antes de tatuarte
Antes dedecidirte es importante que consideres varios factores que pueden afectar tanto el proceso como el resultado final. Entre ellos se encuentran:

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Cuidados de la piel después del tatuaje
Cuidar adecuadamente la zona tatuada es esencial para asegurar una cicatrización saludable. Algunas recomendaciones clave incluyen:
– Mantén el área limpia: lava suavemente el tatuaje con agua tibia y jabón neutro, usando tus manos limpias. Evita usar esponjas o toallas que puedan irritar la piel.
– Evita la exposición directa al sol: protege tu tatuaje de la luz solar directa, especialmente durante las primeras semanas. Usa ropa que cubra el tatuaje y aplica protector solar de amplio espectro una vez que el tatuaje esté completamente cicatrizado.
– No manipules el tatuaje: evita rascar, frotar o tocar el tatuaje innecesariamente. Esto puede causar irritación o infección.
– Evita sumergir el tatuaje en agua: piscinas, jacuzzis, el mar o tomar baños largos hasta que el tatuaje esté completamente curado. Las duchas breves son preferibles para evitar lastimar la piel.
– Consulta a un profesional si hay problemas: si experimentas dolor persistente, inflamación significativa, calor local, fiebre, malestar general o notas cualquier lesión inusual en la piel, consulta a un profesional de la salud.
Ten en cuenta que cuidar adecuadamente tu piel después de hacerte un tatuaje es esencial para asegurar una cicatrización saludable. La paciencia y la constancia en los cuidados son claves durante este proceso. Al proteger y cuidar tu tatuaje, también preservas la salud de tu piel.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional Adriana Alejo, dermatóloga de los Centros Médicos Colmédica.
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