Enero suele llegar cargado de promesas, sin embargo, para febrero, muchas de esos propósitos se desvanecen. ¿Falta de voluntad o una estrategia equivocada?
El psicólogo Camilo Ocampo explica una diferencia vital: la meta es un destino al que se llega y se tacha de una lista; el valor es una dirección constante. «Las metas tienen un fin, los valores son para siempre», explica el experto.
Por eso, si tu propósito de hacer ejercicio nace del valor de «cuidar tu templo», un día que no vayas al gimnasio no significa un fracaso, sino una oportunidad para retomar el camino mañana. Uno de los mayores obstáculos para el bienestar es el «todo o nada».
El psicólogo advierte que la rigidez mental nos convierte en nuestros propios verdugos. Si fallamos un día, tendemos a abandonar todo el proceso. Aceptar que somos humanos y que podemos ser compasivos con nosotros mismos, es lo que realmente nos permite ser constantes.
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