Quizás en algún momento de tu vida has experimentado esa sensación de dolor de cabeza, fatiga o náuseas cuando has subido a una montaña alta. Eso es el mal de altura. Este trastorno, también conocido como mal agudo de montaña (MAM), ocurre cuando tu cuerpo no recibe suficiente oxígeno debido a la altitud.
Sus efectos pueden variar desde molestias leves hasta síntomas más intensos que podrían afectar tu bienestar. Por eso, es fundamental conocer cómo prevenirlo y afrontarlo de manera efectiva.
La profesional Luz Stella Jiménez, médica alternativa de los Centros Médicos Colmédica, nos comparte cuál es el impacto que tiene el mal de altura en tu organismo, sus síntomas y cómo controlarlo a través de formas naturales.
¿Qué es el mal de altura?
El mal de altura también conocido como puna o soroche, es un conjunto de síntomas que pueden presentarse en personas que ascienden a más de 2.000 o 2.500 metros sobre el nivel del mar o que realizan un ascenso adicional estando ya a gran altitud. Esta condición comprende tres manifestaciones principales:
– Mal agudo de montaña (cefalea de altitud): es la forma más común y suele incluir dolor de cabeza, mareos, fatiga, náuseas y dificultad para dormir.
– Edema cerebral de gran altitud: ocurre cuando la falta de oxígeno provoca inflamación en el cerebro.
– Edema pulmonar de gran altitud: se caracteriza por la acumulación de líquido en los pulmones, lo que genera dificultad para respirar, tos y sensación de ahogo.
El mal de altura es más común en quienes llegan repentinamente a elevaciones significativas, y su aparición depende de diversos factores, como la velocidad del ascenso, la altura alcanzada y la predisposición genética de cada persona. “Los primeros síntomas pueden aparecer a alturas moderadas (alrededor de los 2.000 msnm) y suelen manifestarse entre 6 y 48 horas después de un ascenso rápido a dichos niveles”, explica la doctora Jiménez.
¿Qué síntomas puedes sentir con el mal de altura?
Entre los síntomas más frecuentes que puedes experimentar se encuentran:
– Dolor de cabeza: suele localizarse en la frente, sienes o parte posterior de la cabeza.
– Pérdida de apetito.
– Náuseas y vómitos.
– Fatiga: sensación de falta de aire, respiración rápida pero ineficaz; en fases avanzadas, la respiración se vuelve lenta y profunda, con episodios de dificultad respiratoria.
– Dolor en el pecho o sensación de palpitaciones rápidas: en etapas tardías pueden volverse lentas; también puede elevarse la presión arterial.
– Vértigo o mareo.
– Insomnio.
– Alteraciones en la visión: dificultad en la reacción de las pupilas a la luz, lagrimeo o problemas en el movimiento ocular.
– Alteraciones neuromusculares y cognitivas: desde sensaciones anormales hasta dificultades motoras y, en casos graves, afectación del nivel de conciencia, con agitación, desorientación, letargo o .
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Claves para evitar el mal de altura
Estas recomendaciones te ayudarán a prepararte y adaptarte mejor a la altitud, minimizando la aparición de síntomas:
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Medicina alternativa: un apoyo en la prevención y recuperación
Según la doctora Jiménez, la medicina alternativa puede ser un complemento útil para optimizar la salud antes de un viaje a gran altitud. “Especialidades como la homeopatía y la acupuntura pueden ayudar en la preparación del cuerpo y la mente sin reemplazar la medicina convencional”, destaca.
Cuando los síntomas del mal de altura ya se han manifestado, es esencial que actúes de inmediato. La primera recomendación es descender a una menor altitud y buscar atención médica si los síntomas son severos. Una vez fuera de peligro, la medicina alternativa puede apoyar el proceso de recuperación con técnicas como la acupuntura o tratamientos homeopáticos específicos según la evolución del paciente.
Remedios naturales para el mal de altura
Si bien existen medicamentos para aliviar los síntomas, algunos remedios naturales pueden ser efectivos. Sin embargo, la doctora Jiménez resalta la importancia de consultar a un profesional de la salud antes de utilizarlos:
– Té de coca: ayuda a mejorar la oxigenación y reducir la fatiga.
– Jengibre: alivia las náuseas y mejora la circulación sanguínea.
– Ajo: mejora la oxigenación en la sangre y reduce los síntomas.
– Ginkgo biloba: ayuda a la circulación en la altura.
El mal de altura puede afectarte, pero con una buena preparación, una aclimatación adecuada y el uso de remedios naturales, puedes reducir sus efectos y disfrutar la experiencia. Si los síntomas persisten o empeoran, lo mejor es descender a una menor altitud y consultar a un profesional de la salud.
Para la realización de este artículo contamos con el apoyo de la profesional Luz Stella Jiménez, médica alternativa de los Centros Médicos Colmédica.
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