La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica de origen multifactorial, relacionada con factores genéticos, ambientales y autoinmunes, afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas. Estas articulaciones están ubicadas en la parte baja de la espalda y son las encargadas de conectar la columna con la pelvis. Cuando se inflaman, pueden causar dolor, rigidez y una disminución progresiva de la movilidad. En algunos casos, la inflamación persistente puede generar la fusión de las vértebras con el paso del tiempo, afectando la calidad de vida de quienes conviven con esta condición.
Los trastornos musculoesqueléticos, grupo en el que se encuentra la espondilitis anquilosante, afectan a millones de personas en el mundo y representan una de las principales causas de dolor y limitación funcional. Por ello, identificar los síntomas tempranamente y acceder a atención médica oportuna es fundamental para evitar complicaciones y favorecer un mejor pronóstico.
En Colmédica contamos con profesionales dispuestos a acompañarte durante el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de esta enfermedad. El trabajo conjunto entre especialistas en reumatología, ortopedia, fisiatría y terapia física permite brindar un manejo integral enfocado en aliviar síntomas como el dolor lumbar crónico, la rigidez matutina y la fatiga, además de promover una mejor movilidad y funcionalidad en las actividades diarias.
La rehabilitación y ciertos hábitos cotidianos también cumplen un papel clave en el manejo de la enfermedad. Mantener una adecuada higiene postural ayuda a proteger la columna y a disminuir las sobrecargas que pueden aumentar el dolor y la rigidez. Del mismo modo, realizar pausas activas, cambiar de posición con frecuencia y contar con un colchón firme y una almohada adecuada puede contribuir al bienestar físico y al descanso.
El ejercicio dirigido es otro de los pilares del tratamiento, ya que favorece la flexibilidad y fortalece la musculatura abdominal y paravertebral. Actividades como la natación y el pilates son recomendadas porque ayudan a mantener el movimiento y fortalecer el cuerpo sin generar un impacto excesivo sobre las articulaciones.
Además del manejo físico, el acompañamiento emocional y la educación sobre la enfermedad son fundamentales tanto para el paciente como para su familia. Entender la condición, resolver inquietudes y contar con apoyo profesional puede facilitar la adherencia al tratamiento y contribuir a una mejor calidad de vida.
Andrés Prieto
Gerente General
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/musculoskeletal-conditions









