La tos ferina, o tos convulsa, es una infección respiratoria contagiosa que representa un alto riesgo para bebés menores de un año, sobre todo si no han completado su esquema primario de vacunación.
En Colombia, según datos del Instituto Nacional de Salud, la mayoría de casos confirmados se concentran en este grupo de edad, con tasas que superan los 50 casos por cada 100.000 menores de un año. Por eso, es clave que conozcas cómo se presenta, cómo se transmite y qué puedes hacer para prevenirla.
Para conocer más sobre el impacto de la tos ferina, la doctora Margarita Vega, pediatra de los Centros Médicos Colmédica, te explica sus riesgos, síntomas y las medidas más efectivas para prevenir y proteger a tu familia.
¿Qué es la tos ferina?
De acuerdo con la doctora Margarita, “la tos ferina es una enfermedad respiratoria que afecta a personas de todas las edades, pero que tiene mayor incidencia en bebés y niños pequeños. Antes de que existiera la vacuna, era una de las principales causas de muerte infantil. Actualmente, gracias a la inmunización, los casos graves han disminuido, aunque cada 3 a 5 años suele haber aumento en los contagios”.
Esta enfermedad se presenta en tres etapas:
– Fase catarral: tiene una duración aproximada de 1 a 2 semanas, se presenta con síntomas fiebre leve y tos seca, siendo el período de mayor contagiosidad.
– Fase paroxística: puede extenderse de 2 a 6 semanas, con ataques de tos repetidos y seguidos de un “silbido” al respirar, a veces con vómito o pausas en la respiración, sobre todo en bebés.
– Fase de convalecencia: los episodios pueden persistir de forma intermitente hasta por 10 semanas, motivo por el cual también se le conoce como la “tos de los cien días”. Se desarrolla de forma gradual con una disminución progresiva en la frecuencia e intensidad de la tos.
¿Cómo se transmite y cuándo eres más contagioso?
Solo los seres humanos pueden transmitir la tos ferina. El contagio ocurre cuando una persona enferma expulsa gotitas al toser, estornuda, habla o incluso respira cerca de otra. El periodo de incubación —es decir, el tiempo entre el contagio y los primeros síntomas— suele ser de 6 a 10 días.
“El momento de mayor riesgo de contagio a otros es justo al inicio, cuando parece un resfriado común. Si no recibes tratamiento, puedes contagiar hasta por tres semanas; pero si empiezas antibióticos, dejas de ser contagioso después de unos cinco días”, explica la doctora Margarita.
Factores que favorecen la circulación de la tos ferina
La tos ferina es provocada por una bacteria que solo infecta a los seres humanos. La principal responsable es Bordetella pertussis y, en casos más leves, Bordetella parapertussis. La doctora Margarita explica que, “estas bacterias se adhieren a las paredes de las vías respiratorias y liberan toxinas que irritan y dañan el tejido, lo que provoca acumulación de moco y los intensos ataques de tos característicos de la enfermedad”.
Aunque la vacunación ha reducido significativamente los casos graves, la tos ferina sigue apareciendo por varios factores, entre ellos:
– Bebés sin esquema de vacunación completo: los recién nacidos y lactantes pequeños son los más vulnerables porque aún no tienen la protección que ofrecen todas las dosis de la vacuna.
– Pérdida de inmunidad con el tiempo: incluso quienes ya tuvieron la enfermedad o recibieron la vacuna pueden volver a contagiarse, ya que la protección disminuye a partir de los 8 a 12 años.
– Cambios en las cepas de la bacteria: con el tiempo, la bacteria puede modificar algunas de sus características, lo que facilita que siga circulando.
– Transmisión silenciosa: adolescentes y adultos con síntomas leves o que no saben que están enfermos pueden contagiar a bebés y niños pequeños.
– Ciclos epidémicos: cada 3 a 5 años suele haber aumentos de casos, incluso en países con buena cobertura de vacunación.
¿Por qué la tos ferina es tan peligrosa en los bebés?
Entre las razones por las cuales la tos ferina tiene mayor incidencia en bebés y niños pequeños se encuentran:
– Sistema inmune inmaduro: los bebés pequeños no tienen todavía las defensas necesarias para controlar la infección.
– Vacunación incompleta: el esquema contra la tos ferina empieza a los 45 días y requiere varias dosis para proteger de verdad.
– Mayor gravedad en lactantes: la enfermedad puede presentarse con apnea, convulsiones, neumonía o encefalopatía (daño o alteración importante en el funcionamiento del cerebro).
– Alta mortalidad: en bebés hospitalizados, la letalidad aumenta versus otros grupos de edad.
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Señales que no debes ignorar en tu bebé
La tos ferina puede parecer “solo una tos fuerte” al inicio, pero hay signos que indican que algo serio está pasando y que requieren atención médica inmediata:
– Tos intensa en ráfagas que dura más de dos semanas y no mejora.
– “Gallo” o silbido al inhalar después de toser.
– Vómito tras la tos, por el esfuerzo al respirar.
– Pausas para respirar (apnea), sobre todo en bebés menores de 6 meses.
– Labios o piel azulados, señal de falta de oxígeno.
– Cansancio extremo o dificultad para comer después de los ataques de tos.
– Convulsiones o somnolencia excesiva, que pueden indicar que el cerebro no está recibiendo suficiente oxígeno.
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Tratamiento y manejo para la tos ferina
En caso de diagnóstico, “el tratamiento debe iniciarse de inmediato, incluso sin confirmación de laboratorio, sobre todo en menores de un año o en personas que han tenido contacto estrecho con poblaciones vulnerables”, recomienda la doctora Margarita.
Por su parte, el manejo en casa incluye:
– Aislamiento respiratorio.
– Supervisión constante de síntomas de alarma.
– Hidratación adecuada.
– Control de la fiebre.
– Vigilancia estricta de signos de dificultad respiratoria o apnea.
Claves para proteger a tu bebé de la tos ferina
En los primeros meses de vida, los bebés son muy vulnerables a la tos ferina porque su esquema de vacunación apenas empieza. Por eso, la prevención no solo depende de ellos, sino de su entorno.
La medida más efectiva es que la mamá reciba la vacuna Tdap (dosis que protege contra tétanos, difteria y tos ferina), a partir de la semana 20 de gestación, (entre más pronto mejor). Esto permite que el bebé nazca con anticuerpos que lo protegen en sus primeras semanas, reduciendo el riesgo de hospitalización o muerte.
También es clave:
– Cumplir al pie de la letra con el esquema de vacunación infantil.
– Crear un “cinturón de inmunidad”; es decir, vacunar a quienes viven o tienen contacto frecuente con el bebé (papás, hermanos, cuidadores).
– Evitar que personas con tos persistente estén cerca del recién nacido y limitar las visitas en las primeras semanas.
La mejor defensa contra la tos ferina es la información y la acción preventiva. Ten en cuenta que cada acción que tomes, es un comienzo de vida más seguro.
Recuerda que en los Centros Médicos Colmédica cuentas con pediatras listos para orientarte sobre la vacunación contra la tos ferina y otras medidas de protección. Nuestros profesionales de la salud están dispuestos a resolver tus dudas y ayudarte a proteger su bienestar desde el primer día.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional Margarita Vega, pediatra de los Centros Médicos de Colmédica.
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Preguntas frecuentes1. ¿Qué es la tos ferina y por qué es peligrosa en bebés? La tos ferina es una enfermedad respiratoria muy contagiosa que puede ser grave en bebés menores de 1 año. Su sistema inmune aún es inmaduro, lo que aumenta el riesgo de complicaciones. 2. ¿Cuáles son los primeros síntomas de la tos ferina en bebés? Al inicio, puede parecer un resfriado común: moqueo, estornudos y fiebre leve. Luego, aparece tos intensa en episodios, que puede causar vómitos o pausas en la respiración, especialmente en recién nacidos. 3. ¿Cómo se contagia la tos ferina y quién puede transmitirla a un bebé? Se transmite por gotas de saliva al toser o estornudar. Padres, hermanos, cuidadores o cualquier persona con tos persistente pueden contagiar a un bebé, incluso si presentan síntomas leves. |







