Cuando la mente calla, el cuerpo habla. Dolores crónicos, insomnio o problemas digestivos pueden ser la huella de emociones no resueltas.
En Querernos Bien con Colmédica, la doctora Cristina Buitrago, explica cómo los traumas de la infancia y experiencias emocionales no elaboradas pueden reflejarse en la salud física durante la adultez.
Sanar puede significar reconocer lo que sentimos y darle un lugar. La especialista propone herramientas como la terapia psicológica, el autocuidado y el apoyo social para evitar que esas emociones se transformen en enfermedad.









