Durante las vacaciones la piel es una de las partes del cuerpo que más se afecta por excesos como la exposición desmedida al sol o la falta de hidratación. El viento, sol, humedad, frío y sequedad, son agentes que inciden de manera negativa en el deterioro de la piel, haciendo que la dermis se torne más sensible.
Bien sea que el destino sea la playa o la montaña, la protección de la piel nunca estará de sobra; es la mejor prevención de enfermedades a futuro. En este sentido, tener una exposición constante a los rayos ultravioleta causa daños que pueden matar las células de la piel, lo que acelera el envejecimiento prematuro.
Así mismo, al estar en constante interacción con agentes externos, puede manifestar patologías a través de alteraciones en el color, aparición de manchas o cambio en su textura. Con el fin de conocer cómo evitar variaciones en la piel durante las vacaciones, te compartimos una serie de recomendaciones para que la cuides de la mejor manera.
Importancia del cuidado
La piel es el órgano más grande del cuerpo y uno de los más importantes pues actúa como protector de agentes externos como el calor, frío, bacterias, virus y gérmenes presentes en el aire. Además, contribuye a regular la temperatura corporal, proporciona el sentido del tacto y es gran responsable de aportar la producción de vitamina D, vital para la salud de huesos y articulaciones.
La piel se compone de tres capas principales:
- Epidermis: es la encargada de proteger las capas internas del exterior. Contiene células que son las responsables de producir la queratina, sustancia que impermeabiliza y fortalece la piel. De la misma manera, proporciona inmunidad al cuerpo contra gérmenes y bacterias.
- Hipodermis: se trata de la capa más profunda de la piel. Se encuentra compuesta por las células de grasa, o tejido adiposo, las cuales aíslan el cuerpo y le ayudan a conservar el calor.
- Dermis: también conocida como la “piel verdadera”, debido a que allí se encuentran los receptores sensoriales que brindan fortaleza, apoyo y flexibilidad a la piel. Con el paso del tiempo las células de la dermis pierden sus propiedades, lo que causa que la piel pierda su apariencia juvenil.
Es así como el cuidado debe ser una de las prioridades en materia de salud, pues como se ha resaltado es la encargada de varias funciones básicas del organismo.
Daños
Estas son algunas de las afecciones más comunes a las que se expone la piel cuando no se protege de la manera adecuada:
– Arrugas: el exceso de exposición a la luz solar es el mayor factor de riesgo. Da lugar al ‘fotoenvejecimiento’, que es el deterioro gradual e irreversible del colágeno, la elastina y otras fibras que dan estructura a la piel. Se ve reflejado mediante la aparición de las arrugas.
– Deshidratación: el exceso de sol afecta en gran medida la capacidad natural de la piel para mantener una hidratación adecuada. Es así como se da lugar a la deshidratación cutánea y las consecuencias son: piel rojiza y tirantez, picor y descamación. Se forma una capa externa más gruesa con una sensación de piel sin brillo y áspera.
– Manchas: una de las manifestaciones más comunes tanto de la exposición al sol como del paso de los años. Sin embargo, es una afección que se puede controlar cuando se realizan los cuidados apropiados de la piel.
– Luminosidad: otra de las afecciones más comunes por la exposición desmedida a los rayos ultravioleta es el brillo natural que pierde la piel. Se torna una piel deshidratada y con una textura áspera.
Una piel que ha sido expuesta al sol de manera desmedida presenta importantes daños estructurales. Por tanto, se hace necesario tratarla de inmediato con el objetivo de evitar el envejecimiento y repararla de la mejor forma.
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Consejos para proteger la piel durante vacaciones
Te compartimos una serie de recomendaciones para que mantengas una protección adecuada durante tus vacaciones:
– Mantén la hidratación constante: es natural que en vacaciones aproveches para broncearte. Sin embargo, esta exposición permanente al sol genera deshidratación. Por ello, si no presentas contraindicación alguna, procura consumir al menos 3 litros de agua y utilizar cremas humectantes para contrarrestar los efectos.
– Consume alimentos ricos en antioxidantes: la ingesta de este tipo de nutrientes ayuda a controlar el daño de los radicales libres que se acentúan cuando permaneces un buen tiempo bajo el sol. Alimentos como: zanahorias, plátano, papaya, limón y mango son alternativas que tienen altos niveles de antioxidantes.
– Aplica protector solar: es un rito obligatorio -no solo en vacaciones, siempre- antes de exponerte al sol. Lo recomendable es que lo apliques al menos 20 minutos previos, con un factor de protección de SPF 50 de manera abundante y debes aplicarlo nuevamente cada dos horas.
– Reduce el maquillaje: al estar en un lugar con altas temperaturas es normal que se incremente la sudoración y aumente el exceso de grasa. Dos factores que al combinarse con el maquillaje generan obstrucción de los poros y no permiten que la piel respire adecuadamente.
– Limpieza diaria: es común que durante vacaciones quieres desconectarte de todo, no obstante, tu rutina de limpieza es esencial para eliminar todas las toxinas sobrantes y la piel muerta que se acumulan debido a los efectos del sol.
Recomendaciones para recomponer la exposición que tuvo la piel al sol
Una vez se retorna de vacaciones, es importante iniciar un proceso que ayude a reparar los daños que se pueden haber causado por los excesos. Estas son algunas recomendaciones que te ayudarán:
– Hidratar la piel a diario: debe convertirse en una costumbre. Se sugiere utilizar productos que contengan ácido hialurónico en presentaciones de cremas, lociones o sueros. Te ayuda a nutrir e hidratar la piel.
– Proteger la piel: independiente de la época del año siempre debes proteger la piel del sol, incluso en días opacos; ya que los rayos ultravioletas nunca se van. Además, se promueve la reparación de las células de la piel, evita el fotoenvejecimiento y contrarresta la producción de radicales libres.
– Revitalizar con vitamina C: esta vitamina es un potente antioxidante que ayuda a evitar el envejecimiento prematuro, pues actúa como un agente protector de las células, estimulando la producción de elastina y colágeno.
Recuerda que, para realizar cualquier tipo de tratamiento y uso de algún producto para la protección cutánea, es necesario que siempre te asesores de tu dermatólogo, quien es la mayor autoridad para evitar cualquier incidencia o afectación que altere el bienestar de tu piel.
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