El uso de analgésicos opioides a dosis altas o por períodos prolongados aumenta el riesgo de reacciones adversas para el organismo. Aquellas personas que hacen un uso inadecuado pueden presentar diferentes manifestaciones, entre ellas, la depresión respiratoria, que puede ser mortal, o cambios en el sistema nervioso central que resultan en estados anormales de adicción o dependencia física.
De esta manera, los mismos factores que hacen que los opioides sean eficaces para tratar el dolor también pueden ocasionar efectos nocivos. Para explicar las consecuencias que puede tener el abuso de analgésicos opioides, el doctor Gabriel Tribiño, asesor en farmacología de los Centros Médicos Colmédica, expone diferentes aspectos en este sentido.
¿Qué son los analgésicos opioides?
Se denominan analgésicos opioides a un grupo de fármacos estructuralmente relacionados con los productos que se encuentran en el opio, el cual es la resina de la planta Papaver somniferum, también llamada amapola. De esta manera, los opioides encuentran su acción analgésica cuando interactúan con los receptores opioides de las neuronas del sistema nervioso central.
El grupo incluye fármacos naturales, semisintéticos y sintéticos que se caracterizan por su importante capacidad para producir analgesia; es decir, alivio del dolor sin pérdida de la conciencia. Sin embargo, el riesgo de adicción es alto, por ello, suele reservarse su uso en tratamientos de corta duración, con dolores agudos o esencialmente para aliviar dolencias en pacientes terminales.
Analgésicos opioides más comunes
En general, de acuerdo con el doctor Tribiño, es importante señalar que todos los medicamentos que contienen analgésicos opioides deben ser prescritos por un especialista de la salud, y en las farmacias se deben dispensar únicamente con fórmula médica. El incumplimiento de estas condiciones constituye una infracción a la normatividad vigente.
Bajo esta advertencia entre los más prescritos en el ámbito ambulatorio se encuentran: codeína, hidrocodona, oxicodona, tapentadol y tramadol. Entre tanto, en el ámbito hospitalario se suelen emplear: fentanil, hidromorfona y morfina. Algunos como la morfina se emplean en ambos contextos.
Por otra parte, algunos analgésicos opioides se consideran medicamentos de control especial, dado que, por su potencial de causar abuso y dependencia, su uso inadecuado puede llegar a constituirse en un riesgo para la salud del paciente y un problema de salud pública.
“Los medicamentos de control especial tienen restricciones en su comercialización. El médico debe prescribir en un formulario oficial, la cantidad de medicamento es limitada y están sometidos a una vigilancia especial por parte del Fondo Nacional de Estupefacientes”, destaca el doctor Tribiño.
Riesgos de los opioides
Aunque los opioides son muy útiles como analgésicos, se asocian a diversas reacciones adversas que pueden afectar diferentes órganos o sistemas. La frecuencia e intensidad de estas reacciones adversas varían entre los diferentes fármacos de este grupo, pero en general, las principales afecciones se presentan en los sistemas:
– Nervioso central: somnolencia, depresión respiratoria, adicción, dependencia física, delirio (un estado caracterizado por confusión, alucinaciones y agitaciónC) y riesgo de caídas (las dos últimas especialmente en adultos mayores).
– Cardiovascular: disminución de la frecuencia cardíaca o hipotensión arterial.
– Gastrointestinal: náusea, vómito y estreñimiento.
– Urinario: retención urinaria.
– Endocrino: alteraciones del ciclo menstrual, disfunción sexual, infertilidad, insuficiencia suprarrenal.
– Piel: rubor y prurito (sensación de picazón que provoca el deseo de rascar la piel).
– Tolerancia: disminución marcada del efecto analgésico que puede ocurrir luego de varias semanas de uso continuo, y que obliga a aumentar la dosis o a cambiar de tratamiento.
Algunas personas son más propensas a presentar reacciones adversas por analgésicos opioides, especialmente aquellos con depresión respiratoria. Entre ellos se encuentran los adultos mayores y los pacientes con apnea del sueño, enfermedad hepática o renal y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
También es importante tener en cuenta que los analgésicos opioides pueden generar interacciones peligrosas si se usan simultáneamente con ciertos medicamentos. Por ejemplo, el uso concomitante con agentes que se usan para el manejo del insomnio, y con algunos que se emplean para el tratamiento de la ansiedad, aumentan el riesgo de somnolencia excesiva y depresión respiratoria grave.
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Cuándo hay un uso desmedido

A dosis analgésicas y por encima de ellas, los opioides inducen euforia (una sensación placentera de bienestar, en la que la persona no experimenta ansiedad ni estrés), la cual constituye su principal propiedad reforzadora. El reforzamiento se refiere a ciertos efectos que generan algunas sustancias que hacen que se presente un deseo por consumirlas.
Con el tiempo, el uso del opioide se vuelve regular y compulsivo. Se pierde el control y sus esfuerzos por eliminar el consumo fracasan reiteradamente. La persona persiste en el consumo, a pesar del daño físico, social y emocional que sufre. Estos elementos configuran una enfermedad denominada adicción o trastorno de uso de sustancias.
Para el caso, se emplea el término desorden de uso de opioides y su abuso también puede darse fuera del entorno clínico, cuando se adquieren de manera ilegal, con fines recreativos, opioides como la heroína o aquellos que se usan en terapéutica médica.
En este sentido, el riesgo de adicción varía de un individuo a otro. Hay quienes consumen sustancias adictivas con moderación o de forma ocasional o social, mientras que otros, tras un periodo más o menos prolongado, desarrollan adicción, la cual es más frecuente cuando se usan opioides con fines recreativos, que cuando se hace de forma terapéutica.
Es importante tener en cuenta que, la dependencia física no es sinónimo de adicción. Cualquier persona en la que una exposición regular a un opioide se suspenda súbitamente puede presentar un síndrome de abstinencia, pero esto no implica necesariamente que sea adicta.
Síntomas de un abuso en el uso de analgésicos opioides
Las manifestaciones que orientan hacia un posible desorden del uso de opioides son:
– Uso por periodos mayores a los prescritos por el médico tratante.
– Un fuerte deseo por el consumo de opioides.
– Empleo de un tiempo considerable en actividades necesarias para obtener el opioide.
– Manifestaciones de hostilidad o agresividad, especialmente cuando no puede conseguirse el opioide.
– Disminución del tiempo dedicado a actividades sociales, laborales o de esparcimiento.
– Nivel bajo de autoestima y autocuidado.
– Deterioro de las relaciones interpersonales.
– Descuido de las obligaciones laborales, escolares o del hogar.
– Actuaciones ilegales o socialmente disociadoras, como riñas callejeras y robos.
Es importante que, en el caso de sospecha de cuadros de adicción, se realice una asesoría con un médico psiquiatra y/o toxicólogo. Si el paciente recibía opioides con fines de analgesia, también debe ser valorado por un especialista en tratamiento del dolor.
Importancia de la asesoría médica en el uso de analgésicos opioides
Por sus importantes efectos en el sistema nervioso y en otros órganos, los analgésicos opioides son productos de uso delicado que deben ser siempre ordenados y vigilados por un médico. Por ende, debe evitarse la auto prescripción de estos medicamentos.
En este sentido, el médico debe educar al paciente sobre la forma correcta de su uso, los beneficios y los riesgos, especialmente, cuando se emplean para el manejo de dolor crónico. Es fundamental que la persona que se encuentra bajo tratamiento con estos medicamentos asista a controles periódicos con el especialista tratante.
De esta manera, en estos controles se evaluará la respuesta del tratamiento y se tomarán decisiones en el sentido de continuar o suspender. En caso de suspensión, el médico indicará cómo realizar este proceso, que debe ser gradual para minimizar el riesgo de reacciones adversas.
En definitiva, dado que el riesgo de sobredosis, dependencia física y adicción es mayor con dosis altas o cuando existen periodos de tratamiento prolongados, es importante siempre que bajo la asesoría médica se limiten las dosis y la duración del tratamiento, a fin de evitar afecciones que alteran el bienestar del paciente.
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