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Automedicación: por qué no hacerlo para tratar la COVID-19

La automedicación entendida como el uso de medicamentos por iniciativa propia o de alguien que no es un médico, implica riesgos para la salud. Afectaciones que dificultan el diagnóstico de una condición subyacente y favorecen la aparición de interacciones peligrosas con otros medicamentos que el paciente reciba regularmente.

De esta manera, la automedicación inapropiada, cuando es extendida, puede generar desabastecimiento de ciertos medicamentos empleados en otras enfermedades. Por ejemplo, en algunos países, el uso inadecuado de cloroquina para la prevención y tratamiento de la COVID-19 generó desabastecimiento de este medicamento para pacientes que lo requieren por presentar enfermedades crónicas como lupus eritematoso.

Así mismo, la ivermectina, un medicamento que está indicado como antiparasitario, también ha sido objeto de automedicación durante la pandemia. Este panorama lleva a reflexionar acerca de los efectos negativos que puede llegar a tener para la salud el hecho de automedicarse. Con el fin de explicar las afectaciones que tiene para el organismo este tipo de situaciones, el doctor Gabriel Tribiño, asesor en farmacología de los Centros Médicos Colmédica, expone diferentes aspectos en este sentido. 

Efectividad de medicamentos para la prevención y tratamiento de la COVID-19

De acuerdo con el doctor Tribiño es importante aclarar que las vacunas disponibles han demostrado en estudios clínicos ser eficaces para prevenir la enfermedad severa y la muerte por COVID-19. Cabe recordar que las vacunas se consideran medicamentos.

Por otro lado, durante la pandemia se han realizado más de 200 estudios clínicos para evaluar medicamentos para el tratamiento de la enfermedad en cerca de 80 mil pacientes. Sin embargo, el número de tratamientos que han demostrado ser eficaces y seguros es limitado.

Es así como, entre los tratamientos recomendados por la OMS están los glucocorticoides (como la dexametasona) y algunos moduladores del sistema inmune (por ejemplo, tocilizumab). Medicamentos que están indicados en pacientes hospitalizados con enfermedad grave, en quienes pueden reducir la mortalidad y la necesidad de ventilación mecánica. Es importante destacar que dichos medicamentos no están indicados en pacientes con manifestaciones leves, ni para la prevención de la enfermedad.

Entre tanto, otros fármacos como azitromicina (antibiótico), cloroquina (usado en enfermedades autoinmunes), lopinavir/ritonavir (antivirales) y plasma convaleciente, no reducen la mortalidad, las complicaciones ni los síntomas. Con respecto a los interferones (inmunoestimulantes), la ivermectina (antiparasitario) y la vitamina D, existe incertidumbre en relación con su eficacia y seguridad.

En cuanto al dióxido de cloro, viralizado en redes sociales, es importante tener en cuenta que es un desinfectante destinado a ser aplicado en superficies inanimadas; no es un medicamento y genera eventos adversos para la salud. Por tanto, estos productos no se recomiendan para la prevención ni para el tratamiento de la COVID-19.

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¿Están indicados los antibióticos para la COVID-19?

Los antibióticos son útiles contra bacterias, no contra virus. La COVID-19 es causada por un virus, de manera que, los antibióticos no deben ser empleados para la prevención o el tratamiento de esta enfermedad. Sin embargo, algunos pacientes hospitalizados presentan sobreinfección bacteriana como una complicación; en estos casos, el médico deberá administrar un antibiótico.

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Es importante recordar que el uso inadecuado de antibióticos, como es el caso de la automedicación inapropiada, favorece el desarrollo de resistencia a estos fármacos, un problema de salud pública a nivel mundial.

En cuanto a los glucocorticoides se emplean en pacientes hospitalizados que presentan las formas más graves de la enfermedad. No están indicados para pacientes con manifestaciones leves, ni para la prevención de la enfermedad.

¿Por qué las personas se automedican?

Para el doctor Tribiño la información que ronda en redes sociales ejerce una influencia importante, especialmente cuando proviene de personas con reconocimiento social. Una situación que se ha vuelto común durante la pandemia y que ha generado una infodemia, una situación peligrosa para la salud de las personas.

Lamentablemente buena parte de esa información carece de soporte científico, por lo que puede conducir a una automedicación inapropiada y a una percepción negativa de la vacunación. Así mismo, el temor de adquirir una enfermedad nueva y sufrir sus complicaciones y secuelas, algunas de las cuales aún no están bien caracterizadas, también puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

Para evitar los riesgos de la automedicación inapropiada, es fundamental que los pacientes se informen a partir de fuentes oficiales, como el Ministerio de Salud, el Invima y la OMS, y en caso de dudas, consulten a su médico.

Riesgos de la automedicación

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El uso de productos que no están soportados por evidencia científica, o para los cuales la evidencia i
ndica un mayor potencial de daño que de beneficio, puesto que, puede generar reacciones adversas serias. Por ejemplo, el dióxido de cloro puede generar diarrea, deshidratación, falla renal y hepática. La cloroquina y la azitromicina se asocia con arritmias cardiacas. Dosis altas de ivermectina pueden generar cefalea, vértigo y temblores.

Del mismo modo, los medicamentos para los cuales hay evidencia de beneficio también pueden generar reacciones adversas, cuyo riesgo aumenta cuando se usan sin la debida supervisión por parte del profesional de la salud. Por ejemplo, el uso de glucocorticoides puede aumentar la presión arterial y la glucemia, y predisponer a otras infecciones. Entonces, estos medicamentos no son aptos para la automedicación, sino que requieren prescripción y seguimiento por parte de un médico.

Por su parte, los medicamentos con evidencia de beneficio también pueden generar reacciones adversas, cuyo riesgo aumenta cuando se usan sin supervisión médica.

El riesgo de reacciones adversas derivadas de la automedicación inapropiada es mayor en personas con varias comorbilidades y que reciben regularmente varios medicamentos.

Debes recordar la COVID-19 sigue siendo una amenaza. Es importante que completes el esquema de vacunación y se continúen cumpliendo los protocolos de bioseguridad. Los profesionales de tu servicio de salud son los mejores aliados en la prevención y tratamiento de esta enfermedad.

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