La eyaculación precoz es un problema común que afecta a muchos hombres en algún momento de su vida. Puede generar una serie de dificultades tanto personales como para la relación de pareja, en las relaciones íntimas y sexuales. Es así cómo, sensaciones de frustración y estrés pueden aparecer y tener un impacto negativo en la autoestima y la confianza de quien la afronta.
Así mismo, la preocupación constante por el rendimiento sexual puede llevar a evitar encuentros íntimos o a experimentar ansiedad, lo que puede afectar negativamente la calidad de vida del paciente. No obstante, es importante destacar que la eyaculación precoz no es un reflejo de la masculinidad o la virilidad de un hombre, y que existen opciones para ayudar a superarla y mejorar la experiencia sexual en pareja.
Con el fin de orientar acerca de las realidades que giran en torno a la eyaculación precoz, la doctora Ana María Cárdenas, uróloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las causas, factores de riesgo y tratamiento de esta afección masculina.
Qué es la eyaculación precoz
De acuerdo con la doctora Cárdenas, se entiende por eyaculación precoz a aquella que aparece antes o dentro de un periodo muy corto del inicio de la penetración vaginal u otra estimulación sexual relevante con poco o ningún control percibido sobre la eyaculación. Es un problema que puede haberse presentado en algunas oportunidades o ser permanente por un periodo de al menos varios meses.
Generalmente, se presenta dentro de los dos a tres minutos siguientes a la penetración vaginal, aunque este tiempo puede variar en cada persona. Vale la pena destacar que, la eyaculación precoz no está relacionada con la cantidad de tiempo que dura una relación sexual en su totalidad, sino con la incapacidad de controlar la eyaculación de manera satisfactoria.
¿Cuáles son las causas de la eyaculación precoz?
No son conocidas actualmente las causas que pueden originar la eyaculación precoz, sin embargo, se pueden presentar algunas patologías asociadas:
– Permanente: la alteración de ciertos neurotransmisores como la serotonina podrían desempeñar un papel en la regulación del control eyaculatorio. Además, de desequilibrios o alteraciones en las hormonas y factores genéticos y ambientales también podrían influir en la predisposición a esta afección.
– Adquirida: algunas afecciones médicas o trastornos psicológicos pueden contribuir a la eyaculación precoz. Por ejemplo, la disfunción eréctil, la prostatitis crónica, la mala calidad del sueño o el hipertiroidismo pueden estar asociados con la eyaculación precoz.
-Variable: puede ser variable y subjetiva en cada individuo. Es así como se llega a presentar por una combinación de factores biológicos y/o psicológicos.
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Factores de riesgo
Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar eyaculación precoz. Algunos de ellos incluyen:
– Factores psicológicos: la ansiedad, el estrés, la depresión y otros trastornos psicológicos pueden influir en la respuesta sexual y aumentar el riesgo de eyaculación precoz.
– Experiencias sexuales pasadas: especialmente cuando han sido negativas. Por ejemplo, encuentros sexuales apresurados o traumáticos, condicionan respuestas rápidas de eyaculación en futuros encuentros.
– Niveles hormonales: algunos desequilibrios hormonales pueden influir en la respuesta sexual y aumentar el riesgo de eyaculación precoz.
– Factores genéticos: la predisposición genética es un factor de riesgo que está relacionado con la eyaculación precoz.
– Condiciones médicas: Algunas afecciones subyacentes son causantes de este trastorno, entre ellas: disfunción eréctil, diabetes y enfermedades neurológicas.
Otros factores incidentes son:
– Edad avanzada (60 a 69 años).
– Mal estado de salud.
– Obesidad.
– Inflamación de la próstata.
– Hipertiroidismo.
– Aumento en los niveles de testosterona.
– Descenso en los niveles de prolactina (hormona que estimula la producción de leche durante el embarazo).
– Deficiencia de vitamina D y B12.
Síntomas de la eyaculación precoz
El síntoma principal es que el hombre eyacula antes de lo deseado, es decir, de manera prematura, existen criterios adicionales que la manifiestan a través de signos como:
– Tiempo de eyaculación: se caracteriza por una eyaculación que ocurre antes de lo deseado durante la actividad sexual. Ocurre dentro de los primeros minutos de la penetración (entre 1 y 3 minutos).
– Frecuencia: generalmente sucede de manera persistente y se considera patológico si este fenómeno ocurre al menos por un periodo de 6 meses e involucra más del 75 % del tiempo.
– Malestar y angustia: se llegan a experimentar sensaciones emocionales que generan sentimientos de frustración, insatisfacción sexual, baja autoestima, ansiedad o tensión con la pareja.
Tratamientos para la eyaculación precoz
Existen diferentes formas para tratar la eyaculación precoz, dependiendo de la causa subyacente y la gravedad del problema. Algunas opciones incluyen:
– Terapia psicológica: es un método que puede ser útil para abordar los aspectos emocionales y psicológicos de la eyaculación precoz. En este caso se puede incluir técnicas para el manejo de la ansiedad, formas para mejorar la comunicación en la pareja y el desaprender comportamientos negativos.
– Técnicas de control: se hace por medio de la adopción de ejercicios que pueden ayudar a retrasar la eyaculación y mejorar el control sobre la respuesta sexual.
– Medicamentos: algunos medicamentos pueden ayudar a retrasar la eyaculación. Sin embargo, es importante consultar siempre a un especialista en urología antes de consumirlo, ya que puede tener efectos secundarios y en otros casos no son adecuados para el paciente.
– Terapia de pareja: puede ser beneficioso involucrar a la pareja en el proceso de tratamiento para abordar cualquier problema de relación subyacente y mejorar la comunicación sexual.
En definitiva, la eyaculación precoz puede ser subjetiva y corresponde a una sensación y reducción en el desempeño sin que se considere una verdadera patología. Pese a ello, si estás experimentando síntomas, lo recomendable es que consultes a un médico o a un especialista en salud sexual para un diagnóstico adecuado que permita establecer un plan de tratamiento personalizado.
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