Skip to main content

Cómo enfrentar el dilema de volver a la presencialidad

Regresar a la presencialidad de nuestras actividades luego de tantos meses de virtualidad puede representar algunos desafíos para la salud mental, pues si bien, para muchos, la vuelta al trabajo, la universidad o el colegio, puede ser asumida como algo positivo o como una forma de reactivar sus vidas, para otros ha representado riesgos asociados con el estrés, la ansiedad y la depresión.

En este proceso de readaptación en el que se pausó totalmente la interacción con el mundo exterior, uno de los grandes retos que se tienen es como perderle el miedo a ese entorno y no verlo como algo peligroso, porque en este escenario de “nueva normalidad” se ha evidenciado síntomas de ansiedad y estrés frente a cosas que antes eran tan cotidianas como usar el transporte público.

Para el doctor Nelson Roa, psicólogo de los Centros Médicos Colmédica, retomar las actividades presenciales implica volver a relacionarnos y compartir con otros, lo que para algunas personas puede resultar en somatizaciones que afectan al organismo.

Somatizando los miedos

De acuerdo con el doctor Roa la somatización es un reflejo físico de aspectos emocionales o mentales, los cuales emergen en el cuerpo con dolores gástricos, articulares o dermatitis -como los más comunes-, y que llevan también a presentar afectaciones en aspectos emocionales como: tristeza, angustia o ansiedad.

En este sentido, con el retorno a la presencialidad “somatizamos el miedo a volver a nuestra rutina, a la cotidianeidad posterior a las cuarentenas, una situación que obviamente altera ese confort al que nos habíamos acostumbrado de estar en casa en espacios seguros y confiables. De esta manera, cuando nos enfrentamos a esa nueva realidad de volver a esos contextos laborales, académicos o sociales, sentimos temor, el cual se evidencia en esa somatización”, resalta el doctor Roa.

En algunos casos la desconfianza al salir se puede convertir en síntomas de ansiedad intensos como la agorafobia, miedo a espacios abiertos, es así como, las personas con este trastorno suelen estar muy propensas a tener un ataque de pánico en un lugar público. Perturbaciones que han sido comunes en ese regreso a la cotidianidad, y que han llevado a la percepción de contextos demandantes o críticos, configurando ese estado de desasosiego que termina por somatizarse.

“En general estas reacciones terminan siendo respuestas normales luego de las situaciones que afrontamos a partir de un acontecimiento desconocido para todos. No sabíamos lo que era una pandemia, ni lo que suponía afrontarla, con realidades crueles de muertes en cantidades a diario y que nos llevaron a verla como una amenaza contra la vida. Ahora, si bien ha disminuido su intensidad de contagio y de mortandad, sigue estando presente y debemos entender que es una realidad a la que debemos enfrentarnos física y mentalmente”, resalta el doctor Roa.

Ver más
Buenos hábitos de salud en la era digital

 Cómo afrontar la nueva realidad

salud-mental-para-regresar-a-la-presencialidad

Es claro que la pandemia ha dejado como consecuencia una importante exigencia para la salud mental de las personas, por ello, el doctor Roa sugiere las siguientes recomendaciones para afrontar la transición hacia el retorno a la presencialidad:

  • Hacer un regreso escalonado: estar durante tantos meses en casa desempeñando las tareas laborales implicó cambios fisiológicos, emocionales y sociales, que no pueden modificarse abruptamente de un día para otro. Por ello, se sugiere que el regreso se realice de manera paulatina, de esta manera, la persona se irá readaptando fisiológica y mentalmente.
  • Integrar actividades diferentes: el tiempo en casa te ayudó a descubrir nuevas facetas que desconocías y que no debes relegar, continua con esas actividades novedosas que te permitirán encontrar espacios para relajarte como: leer, practicar yoga, hacer jardinería o tocar un instrumento.
  • Realizar un acompañamiento constante: es importante mantener el contacto con personas que puedan proporcionar un apoyo emocional y de otras índoles como los amigos, la familia, o si es necesario profesionales de la salud, a fin de reducir el estrés que se pueda presentar frente al retorno.
  • Practicar alguna actividad física: liberarte de la carga laboral y el estrés que te puede producir el retomar la presencialidad lo puedes hacer si practicas alguna actividad física al aire libre como: trotar, caminar o montar en bicicleta.  

En esta transición que empiezas a hacer es vital que priorices la salud mental como parte de la planificación del regreso a la presencialidad, pues ayudará a reducir el estrés y la ansiedad. Recuerda que ese miedo responde al hecho de salir de la zona de confort que tenías en casa. Por ello, será importante que consideres nuevas rutinas, planes y actividades que te permitan retomar tus actividades de la mejor manera. 

Comparte
Ir al home