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Trastorno alimenticio: qué es y cómo identificarlo

Milena Castro
Psicóloga de los Centros Médicos Colmédica.

Un trastorno alimenticio es un problema que desarrollan algunas personas en relación a la comida y al control del peso. Es común que se presente en la etapa de la adolescencia, incidiendo en gran medida en el bienestar de los jóvenes y en su salud mental, al punto de alterar su autoestima e incidiendo en ámbitos familiares y sociales. 

Es así como el trastorno alimenticio se convierte en un problema de salud mental que, por sus características y cambios en el comportamiento, conlleva a que la persona se vea cada día más deteriorada tanto en su percepción física, como emocional. En varios casos puede llegar a requerir hospitalización e incluso ha llevado a la muerte como resultado.

La doctora Milena Castro, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte la importancia que tiene el hecho de tener una buena relación con la comida, además, de cómo identificar las alteraciones alimentarias que afectan la salud de las personas.

¿Qué es un trastorno alimenticio?

Es una alteración de salud mental en donde la persona muestra fuerte preocupación en relación al peso, la imagen corporal y la alimentación. Se caracteriza por alteraciones graves de la conducta alimentaria y la disminución o exceso de ingesta de alimentos.

De esta manera, cualquier persona puede desarrollar un trastorno alimenticio, pero es más común en mujeres. Se ha evidenciado la influencia de factores culturales en donde estar delgado se relaciona con estereotipos de belleza. Estándares que terminan vulnerando la autoestima y forjando afectaciones en la salud de las personas.

Es así como, la prevención es de vital importancia para evitar la aparición de estos trastornos en la fase de la adolescencia. Por ello, es fundamental inculcar desde niños ciertos valores y actitudes hacia la comida y la importancia de llevar una alimentación adecuada y equilibrada.

Señales de un trastorno alimenticio

De acuerdo con la doctora Castro, de manera general se pueden detectar varias alertas, sin embargo, cada tipo de trastorno cuenta con señales específicas, entre las cuales se encuentran:  

  • La imagen que se tiene del cuerpo. La persona con trastorno suele hacer comentarios negativos de la manera como se ve, nunca está conforme.
  • Muestra preocupación por el peso. Puede pesarse con frecuencia incluso varias veces al día. 
  • Ejercicio en exceso. Hay una acentuada obsesión por realizar ejercicio, lo convierte en su prioridad, incluso abandonando otras actividades o eventos de tipo social. 
  • Temor por comer en público. La persona puede tener miedo a que le llamen la atención sobre qué y cómo come; su actitud es diferente y denota tensión. 
  • Rituales a la hora de comer. Empieza a tener comportamientos diferentes a la hora de ingerir los alimentos. Por ejemplo, partir en trozos los alimentos u organizarlos de alguna manera.  
  • Cocinar para otros. En caso de adultos especialmente, demuestra cierto placer por ver comer a otros, es como satisfacer el deseo de un comer propio. 
  • Lleva su propia comida a cualquier sitio. El temor a consumir otro tipo de comida lleva a la persona a buscar alimentos seguros. Por lo general, trata de evitar ir a donde tenga que estar en frente de otros. 
  • Realiza combinaciones extrañas de ingredientes. Es un hábito que se da más en privado, le genera vergüenza ser visto en público. 
  • Bajo peso. Con señales como sentir frío la mayor parte del tiempo, permanecer con las mejillas hinchadas y con resequedad en la piel.

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Tipos de trastorno alimenticio

Los trastornos alimentarios pueden ser muy variados, entre los más comunes se encuentran:

  • Anorexia nerviosa. Suele comenzar durante la adolescencia. Es caracterizada por el rechazo a mantener un peso corporal dentro de los límites normales, de manera que, la persona restringe severamente los alimentos o come en cantidades muy pequeñas. Hay una marcada alteración de la imagen corporal, la persona se percibe obesa, aunque esté muy delgada.
  • Bulimia nerviosa. La persona ingiere una cantidad excesiva de comida hasta sentirse completamente llena, pierde el control y no puede parar de comer. Para compensar y evitar el aumento de peso, recurre a conductas como provocar el vómito, usar laxantes o practicar ejercicio físico en exceso.
  • Trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos. Es común en la infancia y se caracteriza por la reducción en la ingesta de alimentos, al punto de no suplir las necesidades calóricas. Se presentan deficiencias nutricionales.
  • Trastorno pica. Se trata de la ingestión de productos que no son propiamente alimentos como, por ejemplo, polvo de tiza, tierra, papel o pintura.
  • Trastorno de rumiación. Es la regurgitación, es decir cuando los contenidos del estómago fluyen con facilidad a través de la boca, acompañados de un eructo. En ocasiones los alimentos que se regurgitan se mastican nuevamente y se vuelven a digerir.
  • Ortorexia. Es una obsesión por comer de manera saludable, al punto que se evita una gran cantidad de alimentos, lo cual puede provocar desnutrición. La persona le dedica una cantidad de tiempo excesiva a planificar su dieta, pesando todos los alimentos que consume.
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Cómo tratar los trastornos alimenticios

anorexia

Es importante destacar que, la alimentación es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo, pues contribuye a que todos los órganos funcionen adecuadamente y por esto el cerebro no es la excepción. Finalmente, los alimentos aportan nutrientes que facilitan la química cerebral, por ello es necesario mantener buenos hábitos.

En este sentido, tal como lo resalta la doctora Castro al momento de tratar un trastorno alimenticio se requiere de un trabajo interdisciplinario en donde interviene el médico, nutricionista, psicólogo y psiquiatra. De este modo, se establece un plan para una alimentación saludable y ayudar a adquirir mejores hábitos, a través de tratamientos como: 

  • Psicoterapia: para enseñar cómo reemplazar hábitos poco saludables por saludables. Se incluye la terapia familiar (red de apoyo) y la terapia cognitivo conductual en donde se puede aprender a controlar y mejorar hábitos alimentarios y estados de ánimo. Además, sirve para resolver problemas y explorar maneras saludables de afrontar las situaciones difíciles que generan estados de tensión.
  • Medicamentos: estos no pueden curar un trastorno de la alimentación, pero sí ayudar con la ansiedad (preocupaciones). Igualmente, a mitigar síntomas de depresión relacionados y contribuir a la disminución de conductas inadecuadas, regulación de patrones de sueño alterados.
  • Hospitalización: en casos de salud grave o ante la presencia de desnutrición, hay clínicas especializadas en el tratamiento de estos trastornos.

Es importante que los familiares y el entorno cercano de la persona con problemas de un trastorno alimenticio sepan que este tipo de situaciones tienen tratamiento. Por tanto, es valioso para la persona conocer que existe la ayuda, que cuenta con el acompañamiento y la red de apoyo interdisciplinario que le va a permitir restablecer su salud.

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