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Malos hábitos y trastornos alimenticios

Los trastornos alimenticios es una condición compleja que surge por una variedad de causas probables. Sin embargo, una vez que comienzan, pueden crear ciclos de destrucción física y emocional que se perpetúan a sí mismos. La ayuda profesional es recomendada en el tratamiento de estas afectaciones.

Justamente, uno de los grandes causantes de dicha situación, es el desorden que se tiene en la ingesta de alimentos durante la jornada laboral.  En este sentido, al ser el lugar de trabajo (bien sea en casa o en la oficina) donde se suele pasar muchas horas, mantener buenos hábitos es importante, no solamente para mantener una buena salud personal, sino también, para optimizar otros aspectos.

La doctora Sandra Carvajal, nutricionista de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son los trastornos más frecuentes en el ámbito laboral, así como las recomendaciones de hábitos saludables y de alimentación adecuados para contrarrestar estas afectaciones. 

Qué son los trastornos alimenticios

De acuerdo con la doctora Carvajal, “los conflictos con la alimentación son una vía de expresar sentimientos que no pueden ser dichos, emociones difíciles de reconocer y afectos que desde nuestro inconsciente intentan manifestarse”, señala. Es así como los trastornos alimenticios son afecciones de salud mental que implican la percepción que se tiene sobre la comida y la conducta en la ingesta alimentaria. 

Puede ocurrir que esa ingesta alimentaria sea mucho mayor a los requerimientos nutricionales; o por el contrario,  tan poca cantidad que no los alcance a cubrir. En ninguno de los casos es un estilo de vida saludable, ya que afecta la capacidad del cuerpo para obtener una nutrición adecuada con los alimentos necesarios para el normal funcionamiento del organismo. Generan problemas de salud como enfermedades cardíacas, renales, osteoarticulares, entre otras, incluso, pueden causar la muerte. 

Trastornos alimenticios más frecuentes en la actividad laboral

Durante una extensa jornada laboral existen diversos tipos de trastornos alimenticios, pero entre los que se presentan con mayor regularidad se encuentran:  

  • Atracones de comida. Comer sin control. Las personas con trastorno por atracón siguen comiendo incluso después de estar llenas. A menudo, comen hasta que se sienten muy incómodos, después tienen sentimientos de culpa, vergüenza y angustia. Darse atracones de comida con demasiada frecuencia puede causar aumento de peso y obesidad.
  • Bulimia nerviosa: Las personas con bulimia nerviosa también tienen períodos de atracones, pero luego se purgan provocándose vómitos o usando laxantes. Suelen generalmente hacer ejercicio en exceso o pueden presentar episodios de ayuno.
  • Anorexia nerviosa: Las personas con anorexia nerviosa evitan los alimentos, se restringen severamente o comen cantidades muy pequeñas. Pueden verse a sí mismas con sobrepeso, incluso cuando están peligrosamente delgadas. La anorexia nerviosa es el menos común de los tres trastornos alimenticios, pero a menudo es el más grave. 

Otros trastornos que también se pueden evidenciar con alguna frecuencia son: 

  • Ortorexia. Se caracteriza por la alteración en la conducta alimentaria. Hay una obsesión patológica por la comida saludable. Son personas que eligen con meticulosidad los alimentos que van a comer, ejercen control sobre los componentes nutricionales de todo lo que ingieren y sobre la preparación de los alimentos.
  • Vigorexia. Es un desajuste en la conducta alimentaria y dismorfia muscular. Tienen la obsesión por lucir unos músculos bien desarrollados. Entrenan su cuerpo en gimnasios con el fin de aumentar la masa muscular, ingieren suplementos como proteínas y anabolizantes. 
  • Permarexia. Es la obsesión por seguir dietas y regímenes de forma permanente, y rutinaria. Su objetivo es perder peso con malos hábitos y conductas irracionales en la alimentación. 
  • Megarexia. Es la antítesis de los trastornos conocidos como anorexia y bulimia. Son personas con sobrepeso u obesidad que se miran al espejo y se ven delgadas y sanas, siendo proclives a una alimentación hipercalórica.
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Tips alimenticios durante tu jornada laboral

Al ser el lugar de trabajo el espacio donde más se pasa el tiempo, mantener buenos hábitos es importante no sólo para lograr una buena salud física sino también emocional. Algunas recomendaciones que pueden ayudarte en este propósito son:

  • Desayunar todos los días. No se puede prescindir de esta comida en la medida de lo posible. El organismo necesita energía y nutrientes para ponerse en marcha, especialmente, después de las largas horas de ayuno transcurridas desde la cena.
  • Comer a media mañana y tarde. Es esencial, ya que es necesario distribuir los alimentos en 5-6 comidas al día, dado que suprimir comidas, pone al organismo en situación de alarma, activándose mecanismos de almacenamiento de grasa.
  • Establecer horarios. Comer fuera de horario no es una buena práctica. El momento de la comida es factor clave en la obesidad, es tan importante el “qué” comemos cómo “cuándo” lo hacemos, esta práctica resulta decisiva en la pérdida y ganancia de peso.  
  • Controlar el tamaño de las porciones. Elige un plato saludable donde el aporte de verduras, vegetales, legumbres y/o leguminosas sean la mitad del plato de tu elección, y el restante está conformado por la selección de un alimento fuente de proteína como pollo, pescado, carne, etc.
  • Mantener la hidratación. El cuerpo no almacena agua, por lo que, la cantidad que se pierde a diario debe reponerse para que el organismo funcione correctamente. Si la cantidad de agua que se elimina supera la de la ingesta habitual se puede llegar a la deshidratación, ocasionando un deterioro en el rendimiento laboral.

Hábitos saludables para evitar los trastornos alimenticios

De la misma manera que la práctica de unos buenos hábitos ayudará a prevenir cualquier trastorno alimenticio, el complementarlo con la adopción de alguna actividad física servirá para cumplir con este propósito. Para tal fin la doctora Carvajal sugiere prácticas como:

  • Ir caminando una parte o todo el trayecto hacia el trabajo.
  • Utiliza el transporte colectivo y bájate una parada antes de tu destino.
  • Al desplazarse en automóvil, estaciona más lejos de tu lugar de trabajo.
  • Realiza pausas activas para dar un breve paseo, si es posible al aire libre.
  • Ejecuta sesiones cortas de ejercicio físico con estiramientos.
  • Sube escaleras.
  • Aumenta el número de breves pausas durante el desempeño del trabajo, promoviendo cambios posturales.

Recuerda que es fundamental interrumpir los periodos sedentarios prolongados por más de dos horas. Permanecer muchas horas sentados, sin gasto de energía, es un factor de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas. La conducta sedentaria, puede ocurrir en muchos tipos de trabajo, y también en el hogar, cuando dedicamos mucho tiempo delante de una pantalla de televisión, del celular o del computador.

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