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El abecé del asma

El asma es una enfermedad crónica que puede afectar a personas de todas las edades, pero suele ser común sobre todo en la niñez. Si bien esta afectación respiratoria no tiene un tratamiento curativo, se puede controlar a través del manejo de medicamentos, lo cual permite llevar una vida normal y sin limitaciones.

En este sentido, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante el 2019, el asma afectó a 262 millones de personas y causó alrededor de 461.000 muertes. Una enfermedad que suele empezar al alrededor de los tres años de edad, y que es caracterizada por ataques recurrentes de falta de aire

Para conocer en detalle las diferentes características del asma, el doctor Edgar Florez, neumólogo de los Centros Médicos Colmédica, explica cuáles son las causas, síntomas, tratamientos y características que tiene la enfermedad.

Qué es el asma

El asma es una enfermedad crónica en la cual se produce una inflamación y obstrucción de los bronquios al interior de los pulmones. Suele presentarse tras una exposición que se tenga a diferentes factores como: cambios bruscos de temperatura, polen, ácaros, infecciones virales, polvo, humo de tabaco, algún químico, entre otros.

De esta manera, se manifiesta en los pacientes por medio de una sensación de falta de aire, tos y ruidos al respirar, que se asemejan a un silbido, conocido como sibilancias o pitos). Puede aparecer en niños (usualmente sobre los tres años de edad) o en la edad adulta. Muchos pequeños mejoran su asma con la edad, desapareciendo los síntomas cuando se hacen mayores. Sin embargo, la enfermedad es probable que aparezca de nuevo en edades más avanzadas.

Tipos de asma

Son varios los factores que inciden entre los tipos de asma que existen. Factores genéticos, activadores en el medio ambiente u otros elementos, entre los que se encuentran:

  • Asma alérgica. Es común que se presente por la exposición que tenga una persona a sustancias alérgicas que están en el ambiente (neumoalérgenos) como polen, ácaros, polvo, pelo de animales, hongos, entre otros.
  • Asma no alérgica. No está relacionada con las alergias y los síntomas pueden aparecer por cambios bruscos de temperatura, infecciones respiratorias o exposición a sustancias irritantes. Es más probable que aparezca en la adultez se desarrolle por factores genéticos.
  • Asma inducida por el ejercicio. Los síntomas aparecen en la persona durante la realización de alguna actividad física como: trotar, nadar, practicar algún deporte. Generalmente se presenta tiempo después de finalizar el ejercicio.
  • Asma ocupacional. Las personas que presentan este tipo de asma es porque se encuentran expuestas a la exposición de sustancias propias del lugar de trabajo como: polvo de madera, harinas, metales, resinas plásticas, entre otros.

Causas del asma

Entre los factores de riesgo que comprometen a una persona a padecer de asma se encuentran:

  • La caspa y pelajes de animales.
  • Antecedentes de un familiar de primera línea de consanguinidad como padre, madre o hermanos.
  • Ácaros presentes en el polvo.
  • Algunos medicamentos como ácido acetilsalicílico, o el AINE.
  • Cambios bruscos de clima, con mayor incidencia en el frío.
  • Químicos presentes en el aire o en los alimentos.
  • Presentar ciertas infecciones respiratorias virales durante los primeros meses de vida.
  • Infecciones respiratorias, como el resfriado común.
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Síntomas del asma

Los síntomas del asma son distintos en cada persona porque la frecuencia con la que se presenta es variable. Es así como entre las señales más comunes están:

  • Falta de aire.
  • Dolor u opresión del pecho.
  • Sibilancias al exhalar, que es un signo común de asma.
  • Problemas para dormir causados por falta de aliento, tos o sibilancia al respirar.
  • Tos o sibilancia al respirar que empeora con un virus respiratorio, como un resfriado o gripe

De la misma manera, existen señales que indican cuándo el asma puede estar empeorando. Casos en los cuales, se debe de manera inmediata acudir a un especialista de la salud para su diagnóstico. Entre estas señales se encuentran:

  • Signos más acentuados que de costumbre.
  • Dificultad en aumento para respirar.
  • Necesidad de usar un inhalador para normalizar la respiración.

Tratamiento del asma

En el tratamiento del asma la prevención es un elemento clave para anticipar los ataques que se presenten de manera repentina. Un objetivo que se logra cuando se reconocen los factores que pueden causar la enfermedad, que en su tratamiento implementa:

Medicamentos. Se determinan de acuerdo a la edad, síntomas, los factores que están desencadenando la enfermedad y lo que sea más efectivo para mantenerla bajo control. Entre los fármacos están:

  • Preventivos de control a largo plazo. Permiten reducir la inflamación de las vías respiratorias que produce los síntomas. En este procedimiento los inhaladores de alivio rápido (broncodilatadores) abren rápidamente las vías respiratorias inflamadas que restringen la respiración.

Normalmente se toman a diario y son los más comunes en el tratamiento del asma, para controlarla de manera permanente, disminuyendo la probabilidad de ataques. Entre los medicamentos de largo plazo están: corticosteroides inhalados, modificadores de leucotrienos, inhaladores combinados y teofilina.

  • Alivio rápido. También conocidos como de rescate. Se emplean para aliviar de manera ágil los ataques de asma. Entre los medicamentos están: agonistas beta de acción rápida (broncodilatadores inhalatorios de alivio rápido); betas agonistas de corta duración, agentes anticolinérgicos y corticosteroides orales e intravenosos.
  • Inmunoterapia. Son inyecciones contra la alergia. Ayudan a reducir paulatinamente la reacción del sistema inmunitario a alérgenos específicos.

Es importante que, para el caso de un ataque de asma, se utilice un inhalador de alivio rápido con el fin de controlar la situación.

Recuerda que el asma es una enfermedad que requiere del diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado para los pacientes con esta enfermedad, a fin de evitar complicaciones. Es importante que cuando se empiezan a evidenciar sintomatologías asociadas, sean consultadas cuanto antes con un profesional de la salud. De este modo, se mejora la oportunidad en el dictamen, el acceso al procedimiento apropiado y el control pertinente.

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