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Lo que debes saber sobre el autismo

María Mercedes Ospina
Psiquiatra adscrita a los Centros Médicos Colmédica.

Según el protocolo del trastorno del espectro autista (TEA) del Ministerio de Salud, el autismo es un grupo de alteraciones o déficits del desarrollo que se caracterizan por una disfunción neurológica crónica. Una afectación que tiene una fuerte base genética que desde edades tempranas se manifiesta en una serie de síntomas como: alteración en la comunicación, inflexibilidad e interacción social limitada.

Así mismo, otra de las situaciones comunes en personas con autismo es que, en el caso de las destrezas de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas, estas pueden variar. Es así como, hay personas que tienen niveles altos de capacidad cognitiva y otros que tienen muchas dificultades en este aspecto. 

La doctora María Mercedes Ospina, psiquiatra adscrita a los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las características, causas y síntomas más comunes de los pacientes que presentan autismo.

Causas del autismo

De acuerdo con la doctora Ospina se plantea una estructura multicausal en la cual se incluyen condiciones genéticas sumadas a factores ambientales. Sin embargo, en etapas tempranas del desarrollo del sistema nervioso central (SNC) (etapa gestacional y los primeros dos años de la vida postnatal) se desconoce el factor causal en el 90 % de los casos. Entre tanto, en el 10 % restante se han identificado eventos de carácter genético cromosómicos y no cromosómicos.

Con respecto a los diferentes componentes genéticos del TEA, no se considera un trastorno originado por un único gen, por el contrario, se plantea que se requieren varios, y puede ser necesario que exista un factor ambiental o inmunológico.

De la misma manera, el listado de posibles factores ambientales que se han considerado es amplio y en algunos casos polémico. Tal es el caso, que se da con la asociación entre la enfermedad y la calidad del cuidado parental o la relación sugerida entre el autismo y la exposición a vacunas como la del sarampión, claro está, todos ellos abordados con bajos niveles de evidencia.

Síntomas del autismo

El inicio de los síntomas del autismo suele presentarse desde los pocos meses de nacido, hasta los 24 meses o incluso después. Otros niños presentan un desarrollo normal hasta los 24 meses, de ahí en adelante, dejan de adquirir nuevas destrezas o pierden las que ya habían adquirido.

Entre los signos de alarma que pueden identificarse en un paciente con el trastorno son:

  • Sin reacción reacciona cuando le llaman por su nombre (12 meses de edad).
  • No señala objetos para mostrar su interés (14 meses de edad).
  • No juega con situaciones imaginarias (18 meses de edad).
  • Evita el contacto visual y prefiere estar solo.
  • Tiene dificultad para comprender los sentimientos de otras personas o para expresar sus propios sentimientos.
  • Retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje.
  • Repite palabras o frases una y otra vez (ecolalia). 
  • Contesta cosas que no tienen que ver con las preguntas.
  • Le irritan los cambios mínimos.
  • Tiene dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.
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Cómo se diagnostica el autismo

Como se ha señalado previamente el diagnóstico de los TEA puede ser difícil de realizar debido a que no existen pruebas médicas, como un análisis de sangre para diagnosticarlos. Para llegar a un diagnóstico, los especialistas lo hacen basados en las observaciones que se realizan del comportamiento y el desarrollo del niño.

De este modo, una vez identificados los signos de alarma, y se tenga una sospecha de un caso de TEA, el paciente debe ser diagnosticado,

En este sentido, los TEA pueden detectarse a los 18 meses de edad o incluso antes. A los 2 años de edad, el diagnóstico realizado por un profesional de la salud puede considerarse confiable. No obstante, son varios los pacientes que no reciben un diagnóstico final hasta que son mucho más grandes. Este retraso significa que hay niños con TEA que podrían no obtener la ayuda temprana que necesitan. Una vez es diagnosticado se debe remitir a un equipo interdisciplinario.

Tratamiento para el autismo

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Para la doctora Ospina se recomienda que el tratamiento sea interdisciplinario, en el que se consideren profesionales de diferentes especialidades entre las que se encuentran: pediatra, neuropediatría, psiquiatra infantil, psicólogo clínico, profesional con formación en análisis del comportamiento, terapeuta de lenguaje, terapeuta ocupacional y trabajo social.

Como parte del tratamiento se recomiendan intervenciones enmarcadas en el enfoque de análisis conductual aplicado o mejor conocido como terapia ABA. Por su parte, las valoraciones por especialistas adicionales como nutrición, fisiatría, entre otras, son definidas teniendo en cuenta las necesidades especiales de cada paciente.

En cuanto a la intervención farmacológica, no existen tratamientos que demuestren efectividad para el tratamiento curativo o para el control de los síntomas nucleares, existen terapias farmacológicas dirigidas al tratamiento o manejo de síntomas.

Otro factor determinante en el tratamiento comprende el núcleo familiar. Se deben realizar intervenciones dirigidas a la familia del paciente con el objetivo de facilitar la permanencia del niño en sus ambientes cotidianos. Empoderar a las familias y cuidadores para que puedan realizar un acompañamiento adecuado del niño o adolescente con TEA. 

A su vez, se recomienda que las actividades terapéuticas no superen las 8 horas diarias, y que promuevan la participación en el entorno, que no solo se brindan en ambientes especiales (consultorio). Es importante destacar en este punto que se debe tener claro el perfil de fortalezas, habilidades, deficiencias y necesidades. Así como el perfil psicosocial y del entorno, con el fin de fortalecer el compromiso y la participación activa de la familia o cuidadores.

Realizar un diagnóstico a temprana edad puede mejorar considerablemente el desarrollo del niño. Así mismo, fomentar entornos inclusivos y favorables con la familia y los cuidadores, ayudarán a tener un proceso más asertivo y progresivo para el paciente. 

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