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Cómo diferenciar el Alzheimer de la demencia

Es común que cuando una persona mayor empieza a tener pérdida de memoria se asocie al padecimiento de una demencia o Alzheimer, sin embargo, es importante señalar que estos dos trastornos, aunque guardan correlación, son diferentes. Es así como esos problemas para retener información o recordar situaciones, son generalmente progresivos y se acentúan con la edad.

En este sentido, tanto la demencia como el Alzheimer, se encuentran dentro de las enfermedades neurológicas, siendo ambos trastornos irreversibles y degenerativos, con alteraciones que afectan las funciones orgánicas del paciente. De esta manera, el Alzheimer, por las alteraciones cerebrales que conlleva, es la principal causa de demencia, pero no es la única.

La doctora Carolina Pineda, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las causas, síntomas y diferencias de estos trastornos que, pese a tener similitudes, son distintos.

¿Qué es el Alzheimer?

De acuerdo con la doctora Pineda, el Alzheimer es un trastorno cerebral o neurológico progresivo que destruye la memoria y la capacidad para pensar, en el cual las personas se les dificulta llevar a cabo tareas o actividades cotidianas. De esta manera, la enfermedad empieza a generar un deterioro continuo en el pensamiento, afectando la capacidad de vivir de una forma adecuada.

Es así como el Alzheimer es un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Los síntomas generalmente se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, siendo uno de sus mayores riesgos el aumento de la edad, generalmente se presenta en personas mayores de 65 años.

¿Qué es la demencia?

La demencia es la pérdida del funcionamiento cognitivo (hablar, razonar, recordar) y de las habilidades del comportamiento, cuando la persona debe depender completamente de los demás. Regularmente, las alteraciones que se manifiestan en el estado de ánimo y la conducta, afectan a la persona para que lleve a cabo de manera independiente sus actividades cotidianas.

Es importante que cuando se empiezan a evidenciar señales de demencia o cualquier forma de deterioro cognitivo, se acuda de inmediato al especialista con el fin de determinar cuál es su origen, su alcance y proporcionar el tratamiento más adecuado.

Causas del Alzheimer y la demencia

En el Alzheimer se identifican ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad como son la edad, los antecedentes familiares o los genes determinantes raros que normalmente desarrollan síntomas a los 40 o 50 años.

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Entre tanto, las demencias se clasifican según la causa que las origina, en demencias primarias y secundarias de la siguiente manera:

Demencias primarias: son las demencias más frecuentes. Son las provocadas por enfermedades degenerativas que afectan al sistema nervioso como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad por cuerpos de Lewy, la demencia fronto-temporal y la demencia asociada al Parkinson.

Demencias secundarias: son aquellas producidas por una enfermedad conocida, de tipo vascular, inflamatorio como la esclerosis múltiple), infecciosa (VIH), hidrocefalia, tumoral, traumática o endocrino-metabólica (hipotiroidismo, déficit de vitamina B12).

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Síntomas del Alzheimer y la demencia

Entre los síntomas que suelen presentarse cuando una persona está siendo afectada por el Alzheimer se encuentran:

  • Los problemas de memoria suelen ser uno de los primeros signos de deterioro cognitivo.
  • Disminución de los aspectos de la cognición no relacionados con la memoria, como encontrar las palabras adecuadas.
  • Problemas visuales o espaciales.
  • Presentar un razonamiento o juicio deteriorados, puede ser un indicio de las etapas más tempranas de la enfermedad.

Por su parte entre los síntomas de la demencia existe una mayor variación siendo las señales más comunes afectaciones en:

  • Deterioro de la memoria.
  • Cambios en las habilidades de pensamiento.
  • Poco criterio y capacidad de razonamiento.
  • Disminución de la concentración y la atención.
  • Cambios en el lenguaje y en las habilidades de comunicación.

Es importante que ante estas manifestaciones se ponga en conocimiento al médico de cabecera, un especialista en trastornos cerebrales (neurólogo) o un profesional de la salud capacitado para tratar a adultos mayores (geriatría).

En conclusión, tanto el Alzheimer como la demencia se engloban dentro de las denominadas enfermedades neurológicas, siendo ambas irreversibles y degenerativas, lo que implica que las funciones orgánicas dañadas o perdidas del paciente no puedan regenerarse.

Es así como según su nivel de evolución, conllevan características y síntomas que las convierten en enfermedades diferentes. Recuerda que, el Alzheimer es la forma más conocida y común de demencia, pero no todas las personas con demencia tienen esta enfermedad.

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