El deterioro de la capa de ozono es una realidad que está afectando al planeta y que incide negativamente en la salud de las personas. En este sentido, enfermedades como: cáncer en la piel, problemas visuales como mayor riesgo de aparición de cataratas o el debilitamiento del sistema inmunológico, se han venido acentuando cada vez más de manera acelerada.
Justamente, como parte de la preocupación que existe alrededor del tema, desde 1.994, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre como el “Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono”. Una fecha que busca realizar un seguimiento a la capa de ozono y evaluar las políticas para controlar los daños que la están afectando.
El calor, el sol y la contaminación producida por la industria y el tráfico son los factores que más contribuyen a aumentar la formación de ozono en el aire que se respira. Panorama que explica los trastornos que inciden en la salud y que causan el incremento de enfermedades derivadas del daño a la capa de ozono.
Qué es la capa de ozono
La capa de ozono es una franja de gas incolora que protege al planeta de los efectos nocivos que tienen los rayos solares. Su mayor concentración se encuentra en la estratosfera que recubre la Tierra, aproximadamente de los 15 km a los 50 km de altitud. Una de sus principales funciones consiste en absorber entre un 97 % y 99 % de la radiación ultravioleta de baja frecuencia, que es nociva para la salud de las personas.
De este modo, la formación de contaminantes generados por automóviles, fábricas y otras fuentes industriales, reaccionan químicamente con la luz del sol, produciendo el ozono “malo” que resulta siendo nocivo para la salud. Un ozono que cuando se respira, produce afecciones como: tos, irritación en la garganta, deterioro en el asma, bronquitis y hasta daños pulmonares crónicos, cuando hay una constante exposición, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina.
Enfermedades causadas por el deterioro en la capa de ozono
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cuando la concentración de ozono en el aire que se respira es superior a los 240 µg/m3 y se mantiene durante más de ocho horas en el ambiente, se incrementan los riesgos en la salud, como alteraciones en las vías respiratorias, además de otras afecciones entre las que se encuentran:
- Incremento del cáncer de piel
La reducción de la capa de ozono está ligada directamente con el incremento en los casos de cáncer de piel. Es así como los rayos ultravioletas, (sobre todo los ultravioleta B) penetran en las capas superiores de la piel, causando quemaduras solares y perjudicando el ADN de las células de la piel, genes que al verse afectados causan el cáncer de piel. Así mismo, son comunes daños en la piel como: melanoma maligno y dermatosis solar crónica.
- Daños oculares
La radiación ultravioleta es una de las principales causas de la aparición de alteraciones oculares severas, entre ellas, las cataratas: una pérdida de transparencia en el cristalino del ojo que nubla la visión. Además, inflamaciones agudas de la conjuntiva (conjuntivitis) y la córnea (queratitis), retinopatías e, incluso, lesiones cutáneas.
- Envejecimiento prematuro de la piel
Uno de los efectos más comunes. Los rayos ultravioletas penetran profundamente en la piel y a largo plazo son los responsables de un envejecimiento temprano de la piel. Con las alteraciones que ha sufrido la capa de ozono se disminuye el colágeno, aumentan las manchas pigmentarias dando como resultado pérdida de luminosidad, alergias, deshidratación, líneas de expresión, arrugas y flacidez; lo que conlleva a un deterioro en la calidad de la piel.
- Debilitamiento del sistema inmunológico
La sobreexposición a la luz ultravioleta reduce la efectividad del sistema inmunológico, a nivel de defensas en la piel y en otras partes del organismo. Es recomendable no exponerse directamente al sol, sobre todo durante las horas centrales del día, que es cuando más efectos negativos causa la radiación ultravioleta.
- Deterioro de la función pulmonar
La concentración de ozono en el aire reduce considerablemente la función pulmonar, pues llega a inflamar y dañar las células que cubren las vías respiratorias y los pulmones, causando episodios de insuficiencia respiratoria e infecciones relacionadas. Además, se presentan afecciones como: inflamación de las vías respiratorias, aumento en el asma en pacientes con la enfermedad y mayor riesgo de padecer infecciones respiratorias.
Otros factores que afectan la salud por el daño en la capa de ozono son:
- Irritación de los ojos, la nariz y la garganta.
- Ataques de tos.
- Aumento en los síntomas de asma.
- Cefaleas (dolores de cabeza recurrentes).
- Daño permanente al pulmón.
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Hábitos que ayudan a proteger la capa de ozono
Existen hábitos y recomendaciones sanitarias que de adoptarse ayudan a la conservación de la capa de ozono. Además, de proteger y reducir el impacto negativo de su deterioro actual, entre ellas están:
– Mantener en buen estado los electrodomésticos en casa como: nevera, lavadora, hornos, aire acondicionado, entre otros. Su mal uso o deterioro puede llevar a un aumento en las emisiones refrigerantes a la atmósfera.
– Utilizar un transporte sostenible. Cuando no veas la necesidad de utilizar el carro puedes movilizarte en transporte público o en bicicleta. Además de darle a tu organismo los beneficios de practicar una actividad física, contribuye a frenar el cambio climático reduciendo la contaminación atmosférica.
En definitiva, generar conciencia sobre la realidad del deterioro en la capa de ozono es el primer paso hacia el cambio. Conocer y concientizar sobre la situación al entorno cercano, permitirá adoptar las medidas personales para mantener un planeta más sano y una salud más apropiada.









