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Ronquidos: ¿Signo de una enfermedad respiratoria?

Claudia Escobar
Otorrinolaringóloga de los Centros Médicos Colmédica.

Los ronquidos son una patología muy frecuente y común. Sin embargo, puede tratarse de una apnea obstructiva del sueño, trastorno en el que se puede dejar de respirar durante 10 segundos o más. Por ello, cuando se torna en un síntoma frecuente que altera la calidad de vida es momento de consultar a un especialista de la salud.

De esta manera, a través de una evaluación física y de exámenes complementarios, se podrá determinar qué tipo de patología presenta la vía aérea. Además, el diagnóstico determinará el posible riesgo que exista de enfermedades que puedan estar afectando la salud para planear el tratamiento adecuado.

Con el fin de determinar cuándo un ronquido deja de ser una patología normal para convertirse en un problema de salud, la doctora Claudia Escobar, otorrinolaringóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte las características, causas y hábitos que pueden ayudar a controlarlos.

¿Qué es el ronquido?

De acuerdo con la doctora Escobar, el ronquido primario es un desorden respiratorio del sueño con o sin consecuencias médicas para el roncador. Esta patología produce una respiración ruidosa durante el sueño, debido a la obstrucción parcial de la vía aérea superior, que, a su vez, genera presión negativa y turbulencia en la columna de aire.

De este modo, durante el sueño profundo, el paladar blando, lengua y músculos faríngeos pueden relajarse tanto como para bloquear parcialmente la vía aérea. Cuanto más estrecha es la vía aérea, más fuerte es el flujo de aire y la vibración del tejido, haciendo más fuertes los ronquidos.

Causas de los ronquidos

El ronquido usualmente es causado por la suma de varios factores, los cuales pueden estar presentes en el mismo paciente, entre ellos se encuentran:

Problemas de la cavidad nasal: múltiples patologías pueden producir obstrucción de la cavidad nasal. Congestión nasal crónica, rinitis alérgica, tabique nasal desviado (lámina ósea que separa una fosa nasal de la otra internamente), hipertrofia de cornetes, son algunas.

Alteraciones de la orofaringe: el paladar blando bajo alargado, grueso, la úvula alargada (parte central del paladar blando), el aumento de volumen de la base de lengua, la laxitud de la musculatura faríngea, el edema crónico de la mucosa faríngea usualmente ocasionado por el reflujo, son causas importantes de colapso de la vía aérea.

Anomalías craneofaciales: son cambios en la forma del tercio inferior de la cara, tales como: retronaría (maxilar inferior corto), micrognatia (maxilar inferior pequeño), o alteraciones dentolabiales.

Sobrepeso u obesidad: las personas con esta condición tienen prevalencia significativa a roncar debido a que el tejido adiposo aumenta la colapsabilidad de la vía respiratoria alta. Así mismo, el aumento en la circunferencia del cuello está relacionado con el depósito de grasa a su alrededor, lo cual puede producir compresión externa de la faringe.

Consumo de alcohol y sustancias psicoactivas: hace que los músculos de la faringe se relajen más durante el sueño, colapsando fácilmente y disminuyendo los reflejos de protección naturales de la vía respiratoria.

– Falta de sueño: no dormir lo suficiente puede conducir a una mayor relajación de los músculos faríngeos y por ende favorecer el ronquido.

Postura para dormir: suele ser más frecuente y más fuerte cuando se duerme boca arriba, ya que por el efecto de la gravedad en la faringe hay mayor tendencia a la vibración del paladar y más posibilidad de que la lengua se desplace para atrás produciendo así estrechamiento de la vía aérea superior.

Complicaciones para la salud

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Los ronquidos simples pueden ser solo una molestia para el roncador y su pareja. Sin embargo, actualmente existe el “Síndrome de Resistencia de la Vía Aérea Superior” (SRVAS) en pacientes roncadores que si bien no presentan apneas (ausencia de flujo aéreo en la vía aérea alta, a pesar de haber esfuerzo inspiratorio), generan altas presiones negativas a nivel de la vía aérea. Una situación que induce a micro despertares o sueños superficiales, lo que disminuye la eficiencia del mismo, originando la somnolencia diurna que aqueja a estos pacientes.

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De otro lado, los ronquidos visto desde este punto de vista, puede tener repercusiones a nivel de funciones neurocognitivas, metabólicas y cardiovasculares. Así mismo, si los ronquidos están asociados con la apnea del sueño, puede correr el riesgo de sufrir otras complicaciones de salud, entre ellas:

Somnolencia diurna, disminuyendo el rendimiento escolar o laboral y el aumento del riesgo de accidentalidad bien sea en el entorno laboral o conduciendo.

Cambios del estado de ánimo, que pueden producir depresión o ansiedad.

Deterioro cognitivo, especialmente con dificultad para la concentración y alteraciones de la memoria.

Mayor riesgo de sufrir de tensión arterial alta, afecciones metabólicas como la diabetes mellitus, enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, alteraciones del ritmo cardiaco

Aumento del riesgo de presentar tromboembolismo pulmonar e hipertensión arterial pulmonar.

– Incremento en la incidencia de padecer cáncer.

– Mayor riesgo de problemas de comportamiento en niños, como hiperactividad, agresividad o problemas de aprendizaje.

Hábitos para disminuir los ronquidos

Si bien el ronquido puede ser manejado mediante distintas estrategias, muchas de ellas complementarias entre sí y que dependen de las causas del problema que se hayan logrado establecer durante la evaluación por el otorrinolaringólogo, existen ciertos hábitos que permitirán controlarlos, entre los cuales están:

  • Bajar de peso: en aquellos pacientes con sobrepeso y obesidad, en especial si este factor se relaciona con la aparición o agravamiento de los ronquidos.
  • Dejar de fumar: atenúa el ronquido al disminuir la inflamación que produce el tabaquismo en la vía aérea superior.
  • Tratamiento antialérgico: los pacientes con rinitis alérgica requieren de manejo médico para lograr disminuir la inflamación de la mucosa nasal. Así como también la producción de moco y la obstrucción nasal.
  • Manejo de la postura al dormir: la mayoría de los pacientes se benefician de dormir de medio lado para disminuir el ronquido. Se puede usar algún elemento que genere incomodidad al adoptar la postura boca arriba durante el sueño y así habituarse a dormir de lado.
  • Terapia miofuncional: este tratamiento realizado por fonoaudiólogos consiste en una serie de ejercicios que permiten tonificar la musculatura orofaríngea y con ello prevenir el colapso de la vía aérea al dormir.
  • Dispositivo de avance mandibular (DAM): semejante a las placas de relajación que se indican para el bruxismo, los DAM son diseñados y adaptados por odontólogos y cirujanos máxilo-faciales especialistas, con el propósito de desplazar hacia adelante la mandíbula durante el sueño, previniendo el colapso posterior de la lengua y ampliando las dimensiones de la faringe.
  • Manejo de patologías asociadas: es importante el control de las enfermedades metabólicas y del reflujo gastroesofágico y extraesofágico.
  • Cirugía para los ronquidos: el tratamiento quirúrgico está indicado para aumentar la permeabilidad de la vía aérea superior y prevenir su colapso durante el sueño. Dependiendo del diagnóstico, se puede requerir una intervención. También se puede necesitar procedimientos en diferentes partes de la vía respiratoria (nariz, orofaringe, hipofaringe y/o laringe). En este caso se habla de la cirugía multinivel del sueño.

En general, es importante identificar cuando el ronquido deja de ser una patología común, para convertirse en un problema que afecta la calidad de vida. Por ello, consultar con un especialista de la salud para que logre identificar la gravedad, es vital para planear el tratamiento adecuado para cada caso.

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