Cada 17 de noviembre se conmemora el “Día Mundial del Niño Prematuro”, una iniciativa que busca concientizar acerca del parto prematuro y mejorar las condiciones de un bebé prematuro y sus familias. Esta situación se presenta cuando el parto se produce antes de las 37 semanas, es decir que no se alcanza a completar el desarrollo suficiente de todos los órganos del bebé.
En este sentido, debido a que sus órganos no están preparados para funcionar por sí solos, los bebés prematuros corren el riesgo de desarrollar problemas de salud. Justamente, es durante las últimas ocho a diez semanas del embarazo, en donde se completa el desarrollo adecuado, especialmente de los pulmones, el cerebro, los ojos, los oídos y el sistema digestivo. A ello, responde la importancia de mantener unos cuidados apropiados a fin de evitar daños irreversibles en la salud del bebé.
Con el fin de aclarar las condiciones que se forman alrededor de los bebés prematuros, el doctor Alejandro Vanstrahlen, pediatra de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las complicaciones más frecuentes y los cuidados que se recomiendan para afrontar esta condición.
Condiciones de un bebé prematuro
Como se ha destacado el crecimiento y desarrollo más importante del bebé ocurre durante el embarazo, sobre todo en los últimos meses y semanas. Incluso, es durante el último mes de la gestación que tiene lugar la acumulación de grasa bajo la piel del bebé, la cual es vital para conservar la temperatura corporal y es la etapa de mayor crecimiento y ganancia de peso.
Alteraciones que terminan incidiendo y generando problemas de salud, ya que los órganos al no alcanzar un óptimo nivel de desarrollo, pueden desarrollar afecciones como: problemas respiratorios, dificultades para alimentarse, aumento en las probabilidades de una parálisis cerebral, retraso en el desarrollo, problemas de visión y audición, entre otros.
En este sentido, de acuerdo con el doctor Vanstrahlen, en razón a la dificultad de establecer puntualmente el tiempo de gestación en algunas madres, los recién nacidos prematuros se han clasificado en relación a su peso, así:
– Bajo peso al nacer: los menores de 2.500 gramos hasta los 1500 gramos.
– Muy bajo peso al nacer: los menores de 1500 gramos hasta los 1000 gramos.
– Extremadamente bajos de peso al nacer: cuyo peso es inferior a los 1000 gramos.
Cabe anotar que al establecerse la relación entre el tiempo de gestación conocido y el peso del bebé prematuro, se realiza su clasificación en: bajo peso al nacer, peso adecuado para la edad gestacional y peso grande para su edad gestacional.
Causas de un bebé prematuro
Existen múltiples causales, tanto de origen materno como del recién nacido; sin embargo, aproximadamente el 50% de estos partos se dan de forma espontánea, sin causa determinada. Entre las causas maternas se pueden mencionar:
– Infecciones durante el embarazo.
– Hipertensión arterial.
– Antecedentes de un parto prematuro anterior.
– Embarazo múltiple.
– Cirugía del cuello uterino.
– Infección de la madre o de las membranas alrededor del bebé.
– Alteraciones cuando la bolsa de agua se rompe antes de tiempo.
– Excesivo líquido amniótico.
– Sangrado en el primer trimestre del embarazo
Entre tanto, dentro de las causas inherentes al recién nacido se encuentran los trastornos cromosómicos y las enfermedades metabólicas, especialmente.
Con el fin de reducir las probabilidades de tener un parto prematuro, es importante el cuidado prenatal. Además, del acompañamiento que se debe hacer con el médico cuando se manifieste alguna novedad durante la etapa de gestación. Así mismo, se recomienda:
– Realizar todos los controles prenatales a lo largo del embarazo.
– Consumir alimentos saludables.
– No fumar.
– No consumir alcohol ni drogas.
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Complicaciones más frecuentes
El nacimiento de un bebé prematuro lo expone a una ineficaz adaptación al nuevo entorno de vida, en razón a la inmadurez de los diferentes sistemas del organismo. No hay sistema que no deje de ser afectado por el nacimiento prematuro. Es así como entre las complicaciones más comunes que se pueden presentar se encuentran:
– Complicaciones en el sistema respiratorio: se puede presentar distrés (estrés agudo) respiratorio con requerimiento de sistemas de aporte de oxígeno suplementario y aplicación de medicamentos que favorezcan la distensibilidad pulmonar. También, se pueden presentar signos como: apneas (eventos de parada respiratoria) con riesgo inminente de fallecimiento o displasia broncopulmonar como secuela a largo plazo por la injuria sobre el tejido respiratorio.
– Dificultades en el sistema neurológico: a través de la presencia de hemorragias intracerebrales que pueden derivar en compromisos cognitivos, trastornos de la conducta y parálisis cerebral.
– Problemas oftalmológicos: con riesgos de sufrir patologías como la retinopatía (afección del ojo) que puede causar pérdida de visión y ceguera en los bebés que nacen de manera prematura.
– Afecciones gastrointestinales: como la incapacidad para la digestión apropiada de alimentos, con riesgo de procesos inflamatorios como la enterocolitis necrotizante (muerte del tejido intestinal).
– Inconvenientes metabólicos: por medio de la presencia de trastornos en regulación hormonal, electrolítica y termo-adaptación.
Cuidados de un bebé prematuro
Las recomendaciones y cuidados puntuales estarán dadas de acuerdo a las características de salud que posea cada bebé prematuro, siendo de vital importancia seguir a cabalidad las indicaciones del personal de salud. Entre las recomendaciones que se deben tener en cuenta en el acompañamiento al bebé prematuro están:
– Cuidado nutricional: la alimentación tiene un destacado papel a la hora de ayudar a los pequeños a hacer frente a un desafío inmunitario. Al tener un sistema inmunológico inmaduro son más susceptibles a adquirir infecciones, por lo cual la leche materna se convierte en el alimento más importante para enfrentar esta condición.
– Vacunación a tiempo: es primordial para prevenir infecciones en los bebés prematuros, teniendo en cuenta que su sistema inmune es más inmaduro. En este sentido, se deben aplicar las vacunas a la misma edad cronológica y con las mismas dosis que se haría con cualquier bebé que sea de su edad gestacional.
– Evitar el contacto: es recomendable que el bebé prematuro no tenga contacto corporal en principio, teniendo en cuenta el alto estado de vulnerabilidad que tiene para adquirir infecciones, por el bajo desarrollo de su sistema inmunológico. Como se hace el cuidado del recién nacido, deberá ser el de los padres a fin de evitar acudir a lugares donde haya aglomeraciones de gente.
– Protección de la piel: pues en los bebés prematuros la piel es más susceptible a los agentes externos y a la absorción cutánea de sustancias tóxicas. Se recomienda siempre el lavado de manos antes de interactuar con él; usar toallitas húmedas con ingredientes naturales; cambiar su pañal constantemente para evitar alergias e infecciones en la piel, y utilizar productos especiales libres de perfumes y que mantengan el PH adecuado.
En definitiva, el tratamiento que se debe llevar a cabo con cada bebé prematuro está definido por las características individuales de su proceso. Por supuesto, como lo destaca el doctor Vanstrahlen, debe ser sustentado y acompañado siempre por el amor y los cuidados de los padres.
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