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Hipervitaminosis: consumo excesivo de vitaminas

Marcela Cortés.
Nutricionista de los Centros Médicos Colmédica.

Las vitaminas son sustancias indispensables para el fortalecimiento del sistema inmunológico y para el funcionamiento celular del organismo. Ingerirlos de manera equilibrada y en dosis adecuadas promueve el correcto funcionamiento fisiológico y del metabolismo. Sin embargo, el consumo excesivo podría producir una toxicidad en el cuerpo conocida como hipervitaminosis.

De esta manera, cuando hay un trastorno por hipervitaminosis, aunque en principio no tiene efectos graves para la salud, si no se corrige a tiempo puede llegar a tener consecuencias complicadas. Entre las afecciones más comunes están: daño hepático, fragilidad de los huesos, problemas digestivos, visión borrosa, entre otros síntomas.

La doctora Marcela Cortés, nutricionista de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son los síntomas más comunes que se presentan por cada tipo de vitamina cuando se está ante un caso de hipervitaminosis y la manera de evitarlo.

Importancia de las vitaminas

Las vitaminas son micronutrientes esenciales que hacen parte del adecuado funcionamiento del organismo en pequeñas cantidades. Se clasifican en liposolubles (A, D, E, y K) e hidrosolubles (vitaminas B y vitamina C). Las vitaminas del complejo B incluye vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y B6 (piridoxina), ácido pantoténico, niacina, biotina, ácido fólico (folato) y vitamina B12 (cobalamina).

Es así como para cada vitamina se ha determinado la cantidad diaria recomendada (CDR), medida que se requiere diariamente para mantener la salud. Una persona que consume muy poco o demasiado de ciertas vitaminas puede desarrollar un trastorno nutricional.

Solamente las vitaminas A y E (liposolubles) se almacenan en una cantidad variable, mientras las vitaminas D y K lo hacen en pequeñas cantidades.Por su parte, la vitamina C se almacena en pequeñas cantidades también y la vitamina B12 en mayores proporciones.

Las vitaminas A y D resultan tóxicas cuando son ingeridas en dosis superiores a 10 veces la cantidad diaria recomendada, dicha situación no ocurre en el caso de las vitaminas E y K (filoquinona). La niacina, vitamina B6 y vitamina C son tóxicas cuando se toman en dosis altas, pero el resto de las vitaminas hidrosolubles no poseen esta toxicidad.

Se presenta un trastorno de hipervitaminosis cuando hay una acumulación excesiva de vitaminas en el organismo que puede desencadenar en diversos problemas. Estas complicaciones dependen de la vitamina de la que se haya sobrepasado el consumo recomendable.

Causas de la hipervitaminosis

Entre los factores que más inciden para que se presente un trastorno de hipervitaminosis se encuentra:

– El consumo de grandes cantidades (mega dosis) de suplementos de vitaminas y minerales, sin supervisión médica. Puede tener efectos perjudiciales (tóxicos).

– Las vitaminas A y D resultan tóxicas cuando son ingeridas en dosis superiores a 10 veces la cantidad diaria recomendada.

– Con la niacina es cuando se prescriben dosis superiores a 200 veces la cantidad diaria recomendada para el control de las concentraciones elevadas de grasas (lípidos) en la sangre.

– La ingestión de dosis elevadas de vitamina B6 (de 500 a 3000 veces el aporte diario recomendado) que se prescriben para el síndrome del túnel carpiano o para la tensión premenstrual. Puede lesionar gravemente los nervios, destruyendo parte de la médula espinal, produciendo dificultades al caminar.

– La enfermedad por exceso de hierro (hemocromatosis), un trastorno hereditario en el que se absorbe demasiado hierro potencialmente mortal pero fácilmente tratable.

– Las grandes cantidades de zinc, por lo general adquiridas por el consumo de alimentos ácidos o de bebidas envasadas en latas con revestimiento de zinc (galvanizadas).

– Los alimentos ácidos o las bebidas que están en contacto prolongado con recipientes, tubos o válvulas de cobre. Pueden estar contaminados con cantidades pequeñas de este metal. Si se ingieren involuntariamente grandes porciones son nocivas para el organismo.

– La intoxicación con manganeso es frecuente en personas que trabajan en las minas y refinan minerales de manganeso por exposición prolongada.

– El molibdeno en los mineros expuestos al polvo de molibdeno puede desarrollar síntomas no específicos.

– La intoxicación con yodo es provocada por el consumo de cantidades grandes durante el día (400 veces la dosis diaria recomendada), a veces como consecuencia de la cercanía con el mar.

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Síntomas de la hipervitaminosis

hipervitaminosis-que-esEntre los síntomas que se presentan por hipervitaminosis, de acuerdo a cada caso, los más frecuentes son:

– Vitamina A: el exceso puede ser tóxico, tanto si se toma en una sola dosis (intoxicación aguda) o durante un período largo (intoxicación crónica). Dentro de los síntomas por intoxicación se presenta: somnolencia, irritabilidad, dolor de cabeza y vómitos. La intoxicación crónica en niños mayores y adultos es provocada por la ingestión de grandes dosis (10 veces la cantidad diaria recomendada).

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Una de las maneras de alterar las cantidades es a través del consumo de los betacarotenos, que se encuentran en vegetales como las zanahorias y que se transforman lentamente en vitamina A en el cuerpo. Pueden ser consumidos en grandes cantidades sin que se produzca intoxicación.

– Vitamina D: los primeros síntomas de intoxicación son: pérdida del apetito, náuseas y vómitos, seguidos por sed excesiva, aumento de la emisión de orina, debilidad, nerviosismo e hipertensión arterial. Así mismo, el calcio se puede depositar por todo el organismo, especialmente en los riñones, ocasionando alteraciones en estos.

– Niacina: su exceso puede provocar: rubor intenso, picor, lesiones del hígado, trastornos cutáneos, gota, úlceras y alteración de la tolerancia a la glucosa.

– Vitamina B6: su consumo desmedido puede lesionar gravemente los nervios, destruyendo parte de la médula espinal, llegando a producir graves complicaciones al caminar.

– Ácido fólico: puede aumentar la frecuencia de las convulsiones en los epilépticos y agravar las lesiones neurológicas en las personas con deficiencia de vitamina B1.

– Vitamina C: en dosis de más de 1.000 miligramos al día provocan diarrea, cálculos renales en personas propensas a estos y alteraciones en el ciclo menstrual. La interrupción repentina de estas dosis elevadas puede provocar escorbuto.

– Hierro: con su consumo desmedido se presenta una piel con coloración bronceada, aumento en las probabilidades de desarrollar, cirrosis, cáncer hepático, diabetes e insuficiencia cardíaca. Los síntomas pueden incluir artritis, impotencia, infertilidad, hipotiroidismo y fatiga crónica.

– Zinc: puede producir un sabor metálico, vómitos y problemas digestivos.

– Cobre: puede provocar náuseas y vómitos. Se llega a presentar la “enfermedad de Wilson”, un trastorno hereditario en el que el cobre se acumula en los tejidos y causa lesiones extensas. En esta alteración el hígado no secreta el cobre a la sangre o no lo excreta a la bilis, esto produce que la concentración en la sangre sea baja y que se acumule en el cerebro, los ojos y el hígado.

– Manganeso: la exposición prolongada provoca lesiones nerviosas, con síntomas que se parecen al parkinsonismo (temblores y dificultad en los movimientos).

– Molibdeno: cuando se consumen grandes cantidades se pueden desarrollar síntomas muy similares a los de la gota, incluyendo una concentración elevada de ácido úrico en la sangre y dolor articular. Los mineros expuestos al polvo de molibdeno pueden desarrollar síntomas no específicos.

– Selenio: puede tener efectos nocivos provocados por la ingestión de suplementos de alrededor de 5 a 50 miligramos diarios sin prescripción médica. Los síntomas son náuseas y vómitos, caída del cabello y de las uñas, erupción cutánea y lesiones nerviosas.

Medidas preventivas para evitar la hipervitaminosis

Entre las recomendaciones que la doctora Cortés sugiere para evitar esta alteración se encuentran:

– No auto formularse, ya que si no hay un diagnóstico del tipo de incremento o exceso de determinada vitamina se puede alterar el estado de la salud.

– Cuando tu médico o profesional de la salud indique un suplemento solamente debes tomar la dosis indicada y el tiempo descrito en la fórmula médica.

– Haz caso omiso de las redes sociales o pautas comerciales que llevan a consumir suplementos que no se requieren.

– No extiendas a los demás miembros de la familia la fórmula médica que es dada por tu médico. Recuerda, esta es personalizada y puede ocasionar efectos tóxicos en otros.

– Cuando consumes suplementos de vitaminas recuerda que lo haces bajo tu responsabilidad, por lo cual, eres responsable de los efectos secundarios. Por tanto, siempre debes tener la orientación de un profesional de la salud.

En general, es importante que tengas en cuenta que los requerimientos de vitaminas están relacionados con cada etapa de la vida y con cada organismo, el cual tiene unas condiciones únicas con efectos distintos. Así mismo, no olvides que la mejor forma de obtener todos los nutrientes que el cuerpo requiere de forma natural, es adaptando una alimentación diaria balanceada que incluya todos los grupos de alimentos.

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