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Cómo abordar los métodos de planificación en la adolescencia

Carolina Romero.
Ginecóloga y obstetra de los Centros Médicos Colmédica.

La adolescencia es un ciclo de vida en la que ocurren una serie de transformaciones en diferentes aspectos. Estados de ánimo variables, rebeldía, cambios en la conducta, entre otras esferas, sufren alteraciones. Precisamente, uno de los temas que por mitos y creencias se suele evadir, son los métodos de planificación que se deben adoptar durante esta etapa.

En este sentido, es primordial reconocer que un aspecto clave que se debe afrontar con los adolescentes, es la educación sexual, especialmente, el uso de métodos anticonceptivos. Es una tarea educativa en la que deben actuar tanto padres como personas responsables de su cuidado, pues es gracias a este tipo de encuentros, donde se empieza a configurar la responsabilidad en la actividad sexual que se inicia.

La doctora Carolina Romero, ginecóloga y obstetra de los Centros Médicos Colmédica, comparte la importancia que tienen los métodos de planificación, así como las recomendaciones para afrontar este tema con los adolescentes.

Importancia de planear un método de planificación en la adolescencia

En primera instancia se debe saber que, un método de planificación es una estrategia que puede o no ser farmacológica y que se adopta en la vida de una persona, con el fin de disminuir sustancialmente el riesgo de un embarazo. Es así como existen métodos para ser utilizados tanto para el hombre como para la mujer.

De esta manera, la planificación familiar hace parte del proyecto de vida de todos los seres humanos. En el caso de los derechos sexuales y reproductivos, un adolescente tiene derecho a elegir la forma de evitar los embarazos para que sus planes de vida no se vean afectados por la presencia de una gestación no planeada.

A ello, responde la importancia de afrontar la sexualidad en adolescentes desde temprana edad, para lo cual se requiere estar en conexión con la información adecuada y así lograr una vida sexual segura. Adquirir cuidados y hábitos saludables ayudan a conseguir este propósito, convirtiéndose en una herramienta esencial para afrontar problemáticas como maternidades prematuras o enfermedades de transmisión sexual.

Clasificación de los métodos de planificación

Entre los métodos de planificación disponibles se encuentran:

Naturales: tales como el coito interrumpido, amenorrea de lactancia, temperatura corporal y el método del ritmo. Se caracterizan por una alta probabilidad de falla.

Hormonales: son anticonceptivos orientados a mujeres, los hay orales combinados, de solo progestágeno, inyección mensual, inyección trimestral, dispositivos intrauterinos hormonales, implantes subdérmicos, parche transdérmico y anillo vaginal.

En este grupo de métodos se requiere un compromiso importante por parte de la paciente en cuanto a la toma, aplicación o seguimiento regular según el caso, ya que es un factor determinante en la efectividad del método.

De barrera: en este tipo de método se encuentra el preservativo masculino o femenino, el dispositivo intrauterino de cobre y el diafragma. Estos métodos impiden la unión del espermatozoide con el óvulo.

– Definitivos: en esta clasificación se encuentra la vasectomía (en hombres) y ligadura de trompas (en mujeres). Si bien no son métodos 100 % irreversibles, tienen un riesgo de falla muy bajo.

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Métodos de planificación para los adolescentes

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay un listado de criterios de elegibilidad para el uso de los diferentes métodos de planificación. Sin embargo, estos dependen de las comorbilidades de cada paciente.

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En general, los pacientes menores de 18 años sin enfermedades asociadas, se encuentran en el grupo en el cual todos los métodos son categoría 1 y 2, lo cual significa que no hay restricciones o que los beneficios superan ampliamente los riesgos teóricos o comprobados.

No obstante, se recomienda la asesoría de un especialista de la salud para que realice un análisis de factores como:

– Antecedentes patológicos.

– Historia familiar.

– Índice de masa corporal (IMC).

– Hallazgos al examen físico (peso, talla, cambios dermatológicos de la adolescencia, etc.).

– Preferencias en la administración de métodos de planificación.

– Evaluación de riesgos y condiciones particulares de cada adolescente.

Vale la pena destacar que, de acuerdo con la doctora Romero, “entre los métodos de planificación, el del preservativo es ideal para prevenir enfermedades de transmisión sexual, pero en términos de prevención de embarazo, el riesgo es de 20 por cada 1000 usuarios al año”, destaca. En esta medida, la asesoría en planificación es determinante, sobre todo, cuando el inicio de la vida sexual se da en la adolescencia.

Recomendaciones para tratar los métodos de planificación con adolescentes

anticonceptivos
En general, es importante crear un ambiente de confianza para que la conversación que se tenga sobre el tema resulte amigable y en sintonía con el objetivo de orientar al adolescente. Algunas recomendaciones para lograr este propósito son:

Nunca emitir juicios o cuestionamientos frente al inicio de la vida sexual: se debe entender que es parte de una dimensión natural de los seres humanos. Más aún teniendo en cuenta que la adolescencia es una etapa que resulta susceptible por los cambios que afrontan los jóvenes.

Desvirtuar los mitos alrededor de la planificación: para tal fin es importante mantenerse informado y tener el conocimiento para orientar al adolescente. El anticonceptivo no se trata de sexo, sino de una forma de cuidado de la salud que le permite controlar su fertilidad y tener el control sobre su cuerpo.

Explicar abiertamente sin tabúes: entablar una conversación clara y sin rodeos evita el riesgo de entregar el mensaje erróneamente. Se deben abordar todas las opciones disponibles y definir en consenso el método según la asesoría y preferencia, jamás imponiendo.

Tener corresponsabilidad en la conversación: si bien existe una distinción de métodos que funcionan para el hombre y otros para la mujer, esta diferenciación no debe existir al impartir una conversación sobre la importancia de los anticonceptivos. La responsabilidad sexual no es una cuestión de géneros.

Mantener una escucha activa: el éxito de lograr una conversación fluida y con aprendizajes está en la interacción con escucha. Por tanto, es habitual que los adolescentes tengan diversas incógnitas en un universo que recién se abre para ellos. Despertar la empatía lo hará sentir en una zona cómoda para expresar sin temores sus sensaciones y emociones.

En definitiva, independiente del método de planificación que se adopte, es esencial establecer una conversación cercana, integrando aspectos emocionales y afectivos. Hablar sobre la sexualidad es abrir el abanico de una realidad que empiezan a afrontar en una etapa cargada de cambios. Pero a su vez, es la puerta que orientará la manera responsable y razonable de enfrentar su vida sexual.

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