La adolescencia es una etapa de la vida en la que las relaciones con los hijos se hacen complejas. El cambio de comportamiento, los estados de ánimo variables o la irritabilidad, son actuaciones comunes que responden a la aparición de la rebeldía como una característica propia de los adolescentes.
Se debe entender a la rebeldía como una conducta en la que el joven busca distanciarse de la relación de dependencia y protección que ha tenido con sus padres. Una exploración en la que el adolescente pretende involucrarse en el mundo adulto y encontrar su identidad personal.
Con el fin de comprender los cambios que se experimentan durante esta etapa de la vida, la doctora Carolina Pineda, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las características, señales y formas de afrontar de mejor manera la rebeldía con los hijos.
Rebeldía en la adolescencia
De acuerdo con la doctora Pineda, la rebeldía en la etapa de la adolescencia aparece cuando la forma de actuar se encuentra entre la ofensa y el no tener en cuenta los derechos de los demás. De esta manera, se manifiestan comportamientos desafiantes, negativos e irritables hacia los adultos, especialmente, hacia los padres, maestros o personas que tienen un grado de autoridad sobre el joven.
Entre los factores que inciden en la aparición de rebeldía en los jóvenes se encuentra:
– Origen biológico: en el que el cerebro y especialmente el lóbulo frontal y prefrontal aún no están completamente desarrollados. Precisamente, este es el fundamento principal que permite el desarrollo de las habilidades de respuesta, control y capacidad de gestión, motivación y orientación a metas.
– Sensibilidad a la estimulación de neurotransmisores: como la dopamina, algo que promueve la experimentación y la búsqueda de sensaciones placenteras. En los hombres la testosterona está asociada por ejemplo a un aumento de la competitividad y la agresividad; mientras en las mujeres, se presentan cambios hormonales durante el ciclo menstrual.
– Pensamiento egocéntrico típico de la edad: el adolescente se cree omnipotente, confiado en sus propias ideas, en la búsqueda de autonomía y la creación de la identidad personal. Los jóvenes están en una etapa en la que necesitan experimentar situaciones, conductas y observaciones que se ajusten o no a sus valores y preferencias.
Señales de rebeldía en la adolescencia
En la adolescencia llega la pubertad y el cuerpo empieza a sufrir una transformación acelerada, en la que se exige cierta responsabilidad sobre los propios actos y se les da mayor importancia a las relaciones sociales. Los padres se ven como seres imperfectos, se hacen más notorias las diferencias y a pesar de que se sigue siendo dependiente de ellos, es frecuente que aparezcan las discusiones y los conflictos con los adultos en general.
De esta manera, entre las principales señales de rebeldía en los adolescentes se encuentran:
– Necesidad de privacidad y de querer estar solo. Es una de las principales señales de rebeldía en los adolescentes.
– Cambios repentinos en el estado de ánimo, los cuales surgen debido a los cambios hormonales que hacen a los jóvenes más sensibles emocionalmente.
– Pérdida de la comunicación con los padres y con los adultos en general. El adolescente siente que su círculo de amigos es quien realmente comprende sus necesidades emocionales.
– Rechazo a la presencia de los padres cuando se encuentra con su círculo de amigos. Es común, pues se encuentra en plena búsqueda de su independencia e identidad.
– Independencia en todas sus decisiones. Siente que está en una edad donde tiene la capacidad de decidir lo que es conveniente o no para su vida.
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Conflictos más frecuentes en la adolescencia
Son varias las alteraciones que un adolescente tiene en una etapa en la cual se encuentra desorientado por los cambios que está sufriendo, entre las más frecuentes están:
– Miedo al fracaso escolar: aunque la actitud de muchos refleja falta de interés, a la mayoría les preocupa el fracaso. El problema es que muchos desisten porque no quieren intentarlo o se vuelven incapaces. Otros, por el contrario, se exigen más y viven con presión constante y ansiedad durante su etapa académica.
– Miedo al rechazo: les preocupa mucho no sentirse aceptados por el grupo de iguales y esto hace que cada uno busque su manera de encajar. A veces de una manera sana y otras llamando la atención con conductas rebeldes. Otros se aíslan porque se ven incapaces de integrarse.
– Rechazo al control de sus padres: discutir por la hora de llegada o la falta de compromiso con las obligaciones, son demandas comunes de muchos adolescentes que sienten que no son libres y que se les controla.
– Imagen corporal: complejos por la forma como ven o perciben su cuerpo. Se presentan rechazos constantes por la apariencia.
– Alcohol y drogas: búsqueda de emociones fuertes porque no tienen la concepción de riesgo de un adulto. Buscan sentirse aceptados, ser más divertidos, más adultos. Se incrementa el riesgo de que se convierta en una adicción.
– No sentirse reconocido por sus padres: en la adolescencia sigue siendo importante sentirse visible y aceptado por los padres. Muchos adolescentes se quejan de no ser valorados, pero no saben comunicarlo.
– Sexualidad: los adolescentes tienen múltiples dudas e inseguridades con respecto a este tema, quieren descubrir, aclarar y resolver las incógnitas que tienen al respecto. Es importante que las fuentes de información sean confiables.
Cómo afrontar la rebeldía en los adolescentes
La rebeldía en los adolescentes se debe abordar desde la perspectiva del aprendizaje, usando herramientas como los castigos no físicos, que impliquen la retirada de un estímulo que produzca satisfacción. Por ejemplo, dejar al adolescente sin la consola de juegos o sin teléfono. Estos castigos son los más apropiados siempre que se hagan con conciencia.
Entre las recomendaciones para gestionar la rebeldía de una manera más constructiva se encuentran:
– Favorecer acciones que permitan que el adolescente sea más empático.
– Instruir en aprendizajes que lo hagan más flexible emocionalmente.
– Desarrollar capacidades que le permitan adoptar diferentes puntos de vista para aprender a tomar decisiones, anticipando las consecuencias tanto a corto como a largo plazo.
– Ayudarles a detectar y a corregir las frecuentes distorsiones cognitivas que se producen en situaciones estresantes como repetir el año escolar, o un desacuerdo que se tenga con uno de los padres.
– Establecer un modelo que les ayude y motive a querer resolver conflictos en vez de aumentarlos.
En definitiva, es importante que durante la rebeldía el modelo de resolución de conflictos sea orientado a las verdaderas necesidades que se evidencian en el adolescente. La comunicación se convierte en un elemento clave en este proceso, pues es allí donde se gesta el acompañamiento correcto para afrontar y solucionar estas conductas.
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