La obsesión actual de los jóvenes por su apariencia física conocida también como un trastorno dismórfico corporal, hace referencia a una preocupación excesiva por los defectos o imperfecciones que a simple vista no son detectables y pueden ser producto de la imaginación del paciente que padece la situación.
Así como existen trastornos de alimentación, como la anorexia o la bulimia, también entran en este tipo de afecciones el trastorno dismórfico corporal, en el que afloran los pensamientos negativos sobre el cuerpo, llevando a extremos, como el aislamiento completo. En varias de estas circunstancias los jóvenes pueden sentirse depresivos, tristes, solos, e incluso llegar a contemplar ideas de suicidio.
La doctora Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son los síntomas más comunes que se presentan, cómo prevenirlos y algunas recomendaciones para hacer un acompañamiento adecuado en el trastorno del paciente.
Trastorno dismórfico corporal en los jóvenes
La obsesión actual de los jóvenes por su apariencia física, es un trastorno mental que afecta la percepción y se caracteriza por la preocupación perturbadora por una o más imperfecciones físicas que pueden ser muy mínimas o de carácter imaginario, pero que el afectado suele percibir como muy significativas. Es así como estos defectos no son detectables a primera vista, son imaginados o tan leves que otras personas no parecen darle importancia.
De esta manera, “quienes padecen este trastorno se consideran desagradables o poco atractivos y pasan horas frente al espejo comparando su aspecto con el de otras personas. Generalmente, los jóvenes que presentan este tipo de conflictos, toman como referencia a personajes públicos o influenciadores de las redes sociales”, destaca la doctora Quintero.
Así mismo, otra de las características comunes es que la persona invierte bastante tiempo y esfuerzo en ocultar o corregir sus imperfecciones o toman medidas más drásticas, como, por ejemplo, acudir cuantas veces sea necesario al quirófano para someterse a cirugías plásticas que les permitan corregir sus aparentes “anomalías”.
Puede interesarte: Autoestima y amor propio en los jóvenes.
Síntomas del trastorno dismórfico
De acuerdo con la doctora Quintero, algunos de los síntomas más comunes que presentan los jóvenes con este tipo de trastorno, son:
– Centran su preocupación en alguna o varias partes de su cuerpo con las que se sienten inconformes, ya sea un brote de acné, excesivo vello corporal, problemas dentales, entre otros factores.
– Sienten una gran necesidad de revisar una y otra vez su aspecto físico, bien sea, con un espejo o preguntando frecuentemente a otros qué aspecto tienen. Tratan de ocultar o corregir lo que les disgusta durante varios momentos del día.
– Intentan ocultarse de los demás ya que se sienten mal con su aspecto físico. Prefieren estar en casa o evitar la interacción con otras personas. Suelen ocultar las partes del cuerpo que les disgustan con gorros, maquillaje o ropa ancha.
– Consideran las imperfecciones menores o que no son de importancia para otros, como realmente desastrosas o terribles en ellos.
Si detectas que tu hijo presenta algunos de estos síntomas, es importante buscar a un profesional en psicología quien empezará un tratamiento cognitivo conductual y valorará la necesidad de apoyarse en el manejo farmacológico de ser necesario para el tratamiento adecuado.
Conductas comunes en los trastornos dismórficos
Además de los síntomas anteriormente mencionados, existen dos conductas muy comunes que terminan siendo habituales en los jóvenes que padecen de trastornos dismórficos, y que pueden llevar a afectar significativamente a la salud.
– Adicción por el consumo de agua.
Es un síntoma común de los trastornos de la conducta alimentaria y un comportamiento que representa un alto riesgo para quienes lo practican. El consumo de agua por encima de los dos litros recomendados, genera hiperhidratación, lo que obliga a los riñones a trabajar a un ritmo desmesurado tratando de depurar más agua de la que pueden.
Las señales que indican que el cuerpo está hiperhidratado van desde náuseas, sensación de fatiga, calambres, reducción en la concentración, pérdida de agilidad mental y en el peor de los casos un estado de coma o hasta la muerte.
– Adicción al ejercicio
El exceso de ejercicio es bastante usual en personas que padecen de un trastorno dismórfico, pues sienten que su masa corporal es insuficiente y empiezan rutinas de ejercicio excesivas. Las consecuencias negativas, abarcan problemas a nivel estético como la desproporción corporal, problemas traumatológicos debido a la sobrecarga de los músculos, huesos y tendones, ocasionando lesiones.
Además, el ejercicio suele estar acompañado del uso de suplementos proteicos y anabolizantes que al ser consumidos por un largo tiempo y sin el debido control médico puede producir fallas hepáticas o renales por sobrecarga de proteínas. Además, afecciones como: disfunción eréctil, infertilidad, atrofia testicular en los hombres y en las mujeres, alteraciones en el ciclo menstrual o disminución en el tamaño de los senos.
Consejos para ayudar a un paciente con un trastorno dismórfico
Entre las recomendaciones que se sugieren realizar en un joven que está presentando un trastorno dismórfico, es importante el acompañamiento y la comunicación dentro de la familia, para permitir que el joven exponga sus inseguridades en un entorno seguro y protector. Así mismo, otros consejos para ayudar a mitigar el problema son:
-Reducir la sobreexposición y uso de filtros en las redes sociales para que no cree imaginarios en su imagen.
-Disminuir el tiempo de exposición frente a las pantallas, ayuda a aminorar ese constante contacto sobre realidades subjetivas.
-Buscar ayuda profesional para manejar el trastorno o cualquier alteración fisiológica.
-Animar al joven haciéndole saber que es valioso e importante, resaltando sus cualidades.
-Evitar minimizar sus logros y no hacer comentarios negativos sobre su aspecto físico o sus habilidades.
Sin duda la mejor recomendación es buscar la ayuda de un profesional con especialidad en psicología, quien puede brindar de acuerdo al diagnóstico, la mejor alternativa para el tratamiento. En este sentido, en este tipo de trastornos, la terapia cognitivo conductual es la terapia por elección, ya que, a través de una reestructuración cognitiva, de técnicas de relajación y exposición, se consigue que el paciente reduzca la ansiedad y las conductas problema, facilitando el proceso de aceptación y la construcción de la autoestima.
Por último, es importante resaltar que lo que varios denominan defectos o imperfecciones, son en realidad características que hacen a cada persona distinta de los demás. “Es necesario reconocer las diferencias y comprender que cada quien tiene su propia esencia y su propia imagen, entendiendo que la perfección que a veces buscamos, lo único que hace en realidad, es eliminar nuestra originalidad”, concluye la doctora Quintero.
Puede interesarte: Bipolaridad: más que un estado de ánimo.










