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Faringitis: qué la causa y cómo identificar sus síntomas

La faringitis es una de las afecciones más comunes en las consultas médicas. La caracteriza la inflamación de la faringe, que puede desencadenarse por la presencia de virus asociados con enfermedades como el resfriado o la gripe.  Sin embargo, es importante destacar que esta inflamación puede manifestarse de manera independiente, sin la presencia de otros síntomas respiratorios significativos.

Con el fin de conocer las incidencias que tiene la faringitis, la profesional Claudia Escobar, otorrinolaringóloga  de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las causas, síntomas y manera de prevenir esta afección.

¿Qué es la faringitis?

La faringitis es un proceso inflamatorio que afecta el área de la garganta y puede ser desencadenado por diversos factores, que van desde infecciones virales y bacterianas hasta la exposición a irritantes ambientales. Esta inflamación de la garganta o faringe, frecuentemente causada por infecciones bacterianas o virales, resulta en molestias, dolor o sensación de picazón en la zona afectada, lo que a menudo produce dificultades al tragar o hablar.

Reconocer los signos de la faringitis es esencial para identificar su causa subyacente y determinar la manera más apropiada de abordarla, ya sea mediante el manejo de síntomas o el tratamiento específico de la infección que la causa . Esta condición puede clasificarse en diferentes tipos:

– Aguda: se caracteriza por un inicio repentino y una duración relativamente corta. Generalmente se resuelve por sí sola en unos pocos días con cuidados simples como descanso y consumo de líquidos.

– Crónica: en contraste, la faringitis crónica persiste durante un período prolongado, generalmente más de tres meses. A menudo requiere identificar y abordar las causas subyacentes, que pueden incluir infecciones recurrentes, alergias o irritantes ambientales.

– Infecciosa: es producida por la presencia de agentes infecciosos, como virus o bacterias. Puede implicar el uso de medicamentos antivirales de acuerdo a la causa identificada.

– Irritativa: se desencadena por la exposición a irritantes ambientales, como el humo del cigarrillo, la contaminación del aire o el reflujo gastroesofágico. Implica evitar la exposición a los irritantes y, en algunos casos, el uso de medicamentos para controlar los síntomas.

Causas de la faringitis

Las causas de la faringitis pueden variar y están relacionadas con diferentes factores, entre los que se incluyen:

– Infecciones virales: los virus son la causa más común de la faringitis. Virus como: rinovirus, gripe, Epstein-Barr (caracterizado por fiebre y garganta irritada), adenovirus (se transmiten principalmente por contacto de persona a persona y el coronavirus (incluido el virus del resfriado común y el virus del COVID-19) pueden provocar inflamación en la faringe.

– Infecciones bacterianas: aunque menos comunes que las infecciones virales, las bacterias también pueden causar faringitis.

– Irritantes ambientales: la exposición a agentes como el humo del tabaco, la contaminación del aire, los productos químicos industriales y los aerosoles pueden irritar la garganta y provocar faringitis.

– Alérgicas: desencadenadas por el polen, polvo, moho, pelo de mascotas y otros alérgenos pueden desencadenar una respuesta inflamatoria en la faringe, causando faringitis alérgica.

– Reflujo gastroesofágico: el reflujo del ácido gástrico desde el estómago hasta la garganta puede irritar la mucosa faríngea, causando faringitis por reflujo.

– Factores tóxicos: la exposición frecuente al humo del tabaco, el consumo excesivo de alcohol y la exposición a sustancias químicas tóxicas pueden contribuir al desarrollo de faringitis.

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– Condiciones médicas subyacentes: como el síndrome de Sjögren (trastorno que se identifica por ojos y boca secos), la diabetes, la hiperglucemia, entre otras enfermedades autoinmunes o sistémicas, pueden aumentar el riesgo de desarrollar faringitis.

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Síntomas de la faringitis

faringitis sintomas
La faringitis puede presentarse en dos formas principales: aguda y crónica, cada una con síntomas distintivos que reflejan la duración y la gravedad de la afección.

Faringitis aguda:

– Dolor de garganta repentino, a menudo acompañado de escalofríos.

– Fiebre y malestar general.

– Síntomas gripales como aumento del flujo nasal, dolor de cabeza, congestión nasal o tos pueden desarrollarse con el tiempo, especialmente en casos virales.

– En infecciones bacterianas, los síntomas pueden ser similares, pero es menos común que se presenten síntomas gripales.

Faringitis crónica:

– Dolor faríngeo persistente que puede durar semanas, meses o incluso años.

– Ausencia de síntomas infecciosos agudos como fiebre y malestar general.

– Manifestaciones típicas incluyen carraspeo frecuente, presencia de flemas faríngeas, sensación de moco espeso o saliva en la parte posterior de la garganta.

– Tos seca persistente y sensación de cuerpo extraño en la garganta.

– Degluciones frecuentes, sensación de atoro y ardor en la garganta.

– Disfonía o cambios en la voz e incluso la aparición de síntomas de asma en algunos casos.

Es importante reconocer y diferenciar los síntomas de la faringitis aguda y crónica para un diagnóstico y tratamiento precisos.

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Recomendaciones para evitar la faringitis

Con el fin de prevenir los casos de faringitis, las recomendaciones más efectivas en este propósito se clasifican en:

Cuidados para evitar la propagación de infecciones

– Practicar una buena higiene de manos, lavándose regularmente con agua y jabón.

– Utilizar tapabocas adecuadamente en entornos con alto riesgo de contagio de virus o bacterias.

– Evitar compartir cubiertos, alimentos o bebidas con personas que ya estén enfermas.

 Prevención de faringitis alérgicas

– Evitar la exposición a alérgenos como: polen, polvo, olores fuertes, cambios de temperatura y el pelo o la caspa de los animales.

– Controlar adecuadamente los síntomas nasales mediante el uso de medicamentos antialérgicos según las indicaciones médicas.

 Recomendaciones para la faringitis por reflujo

– Realizar cambios en el estilo de vida, como perder peso en caso de sobrepeso u obesidad.

– Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol.

– Elevar la cabecera de la cama aproximadamente 10 cm desde su base para evitar el reflujo ácido durante la noche.

– Dormir preferiblemente de medio lado hacia el lado izquierdo.

– Evitar consumir alimentos en grandes cantidades al menos 2 horas antes de acostarse.

– Identificar y evitar alimentos desencadenantes del reflujo ácido, como comidas condimentadas, frutas cítricas, alimentos grasos, productos con cafeína y bebidas carbonatadas.

En definitiva, comprender los distintos tipos de faringitis resulta esencial para realizar un diagnóstico preciso y aplicar un tratamiento efectivo, lo que contribuye a aliviar el malestar y favorecer una recuperación rápida y efectiva.

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