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Suicidio y salud mental: claves para un acompañamiento que salva vidas

joven con episodio de suicidio
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Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que nos invita a reflexionar y reconocer que esta realidad puede estar más cerca de lo que imaginas. No es un tema lejano ni ajeno, puede tocar a un amigo, a tu familia o incluso a ti.

La Organización Mundial de la Salud advierte que cada año más de 720.000 personas fallecen por suicidio en el mundo, siendo una de las principales causas de muerte entre jóvenes y adultos. En Colombia, las cifras también son alarmantes, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en 2024 se registraron 2.984 casos, de los cuales el 80,46% fueron hombres y el 19,50% mujeres. Datos que reflejan lo importante que es hablar del impacto que tiene el suicidio.

Y es que como lo explica la doctora Milena Castro, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, “hablar de suicidio no es vincularlo con debilidad. Es reconocer un dolor emocional tan grande que parece imposible de sobrellevar. Y ahí está la clave: cuando te permites reconocerlo y pedir ayuda, la historia puede cambiar para ti o para alguien cercano”.

Romper el silencio es el primer paso

De acuerdo con la doctora Milena, “muchas personas que atraviesan momentos difíciles sienten vergüenza y miedo de expresarse. Pero hablar del tema es fundamental, somos seres emocionales por naturaleza, y abrir la conversación es el primer paso para recibir ayuda, apoyo y acompañamiento”.

El silencio no protege; por el contrario, aumenta el sufrimiento y genera soledad. Una charla abierta, con respeto, sin juicios, con escucha activa y empatía, puede salvar una vida, brindar esperanza y una nueva oportunidad a quien siente que ya no la tiene.

“Cuando una persona que está pasando por esta situación decide hablar, no solo se anima a buscar ayuda, también le da a quienes están a su alrededor la oportunidad de reconocer señales de alerta para ofrecer un apoyo oportuno. Hablar no es debilidad; es un acto de valentía que puede cambiarlo todo”, destaca la doctora Milena.

Momentos que pueden hacer más vulnerable el suicidio

Hay situaciones que pueden aumentar la vulnerabilidad frente al suicidio. Conocerlas no significa que inevitablemente ocurran, pero sí ayuda a estar alerta y a reconocer cuándo tú o alguien cercano necesita apoyo:

– Problemas de salud mental: como depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, o consumo de alcohol y drogas.

– Intentos previos de suicidio: que aumentan considerablemente el riesgo de volver a intentarlo.

– Pérdidas o crisis importantes: como la muerte de un ser querido, una ruptura afectiva, problemas económicos, escolares, familiares o de pareja.

– Aislamiento social: sentirte solo o sin una red de apoyo sólida.

– Experiencias de violencia o abuso: ya sea maltrato físico, psicológico, sexual o acoso escolar/laboral.

– Enfermedades crónicas o dolor persistente: que generan un sufrimiento constante y desgastante.

– Estigma y miedo a pedir ayuda: por temor a ser juzgado o a no recibir la atención profesional que necesitas.

“Tener uno o varios de estos factores no significa que la persona vaya a suicidarse, pero sí es una señal de que necesita apoyo y acompañamiento”, advierte la doctora Milena.

Puede interesarte: ¿Cómo combatir el impacto del estigma en la prevención del suicidio?

Señales de alarma a las que debes estar atento

Reconocer las señales de alarma en una persona que podría estar en riesgo es fundamental para poder brindar apoyo a tiempo. Entre las más frecuentes se encuentran:

– Cambios en el estado de ánimo: caracterizado por episodios de tristeza profunda, desesperanza, irritabilidad, llanto constante o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.

– Hablar de la muerte o del suicidio: frases como “no vale la pena vivir”, “quisiera desaparecer” o “sería mejor no estar aquí”.

– Aislamiento social: evitar el contacto con amigos, familia o actividades cotidianas.

– Alteraciones en los hábitos de sueño o alimentación: dormir demasiado o muy poco, pérdida o aumento repentino del apetito.

– Conductas de riesgo: consumo excesivo de alcohol o drogas, conducción imprudente y autolesiones.

– Acciones inusuales: regalar pertenencias o despedirse de manera repentina.

– Dificultades en el entorno escolar o laboral: bajo rendimiento, falta de concentración, ausentismo o desmotivación.

– Sentimientos de inutilidad: expresar que se siente una carga para los demás.

La doctora Milena enfatiza que una sola señal no necesariamente significa un riesgo inmediato, pero cuando varias aparecen al mismo tiempo, o si los cambios son drásticos, se debe tomar muy en serio y buscar ayuda profesional de inmediato.

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Claves para un acompañamiento inteligente

mujer joven en terapia

Acompañar a alguien en riesgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de estar presente de forma empática y sin juicios. Algunas claves esenciales son:

– Escuchar con atención: permitir que la persona exprese lo que siente sin minimizar su dolor. Evitar críticas o frases que resten importancia a su sufrimiento. Muchas veces lo más valioso es simplemente escuchar y estar ahí.

– Hablar con empatía: usar expresiones de apoyo como “estoy aquí para ti”, “no estás solo” o “cuentas conmigo”. Evitar comentarios que hieren, como “eso no es un problema”, “no seas exagerado” o “tienes que ser fuerte”.

– Brindar apoyo constante: acompañar en la rutina diaria, mantenerse disponible y transmitir seguridad. No dejar sola a la persona ni fomentar el aislamiento.

– Reducir riesgos en el entorno: limitar el acceso a objetos peligrosos como medicamentos, armas, elementos cortopunzantes, sustancias tóxicas, ventanas o balcones sin protección.

– Buscar ayuda profesional: psicólogos clínicos y psiquiatras son esenciales en estos casos. El acompañamiento familiar es valioso, pero no reemplaza la atención especializada.

– Fortalecer la red de apoyo: promover la cercanía con familiares, amigos de confianza y espacios seguros. Mantener un ambiente tranquilo en casa y evitar conflictos que puedan aumentar la vulnerabilidad.

En los Centros Médicos Colmédica, cuentas con diversos servicios de apoyo para tu salud mental: orientación psicológica telefónica, consulta externa en psicología, atención con especialistas adscritos en psiquiatría y servicio de urgencias en clínicas especializadas en salud mental. Recuerda: buscar acompañamiento es el paso más importante para sentirte mejor.

Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional Milena Castro, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica.  

Puede interesarte: Trastornos mentales: cuándo consultar a un profesional

 PREGUNTAS FRECUENTES

1.    ¿Por qué es importante hablar de lo que siento?

Porque callar solo aumenta la carga emocional. Compartir lo que pasa por tu mente abre la puerta a recibir apoyo y alivio.

2.    ¿Qué hago si noto que alguien cercano está muy triste?

Acércate con empatía, escucha sin juzgar y acompáñalo a buscar ayuda profesional. A veces, solo estar es más importante de lo que te imaginas.

3.    ¿Qué señales de alarma debería reconocer en un familiar o amigo?

Cambios bruscos en el estado de ánimo, hablar de muerte, aislamiento social, regalar pertenencias o expresar sentirse una carga son señales que requieren atención inmediata.

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