La meningitis es una enfermedad que inflama los tejidos que envuelven el cerebro y la médula espinal; generalmente, como consecuencia de una infección. Esta afección puede ser mortal si no se trata rápidamente, por lo cual es esencial buscar atención médica de manera inmediata para reducir el riesgo de complicaciones graves.
Reconocida por su rápida progresión y gravedad, la meningitis puede ser desencadenada por virus, bacterias u hongos, siendo las bacterias la causa más común en casos graves. A pesar de que la meningitis bacteriana es prevenible mediante la vacunación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad ocasionó 250.000 muertes en 2019, dejando a uno de cada cinco individuos con secuelas de larga duración tras la infección.
Para entender más acerca de esta enfermedad, el profesional Donaldo Cohen, médico general de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las causas, síntomas y medidas preventivas relacionadas con la meningitis.
¿Qué es la meningitis?
La meningitis es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, llamadas meninges. Esta inflamación puede ser el resultado de una infección por virus, bacterias u hongos, o puede ser causada por ciertos medicamentos, enfermedades autoinmunes o traumas físicos.
Entre los tipos de meningitis más comunes se encuentran:
– Meningitis viral: es la forma más frecuente y suele ser menos grave. Los virus que pueden causar incluyen el virus del herpes o la varicela. Por lo general, la meningitis viral mejora sin tratamiento específico.
– Meningitis bacteriana: aunque menos común que la forma viral, la meningitis bacteriana es más grave y puede ser potencialmente mortal si no se trata rápidamente.
– Meningitis fúngica: esta forma es más rara y suele ser causada por hongos como Cryptococcus, Histoplasma y Coccidioides. Es más común en personas con sistemas inmunitarios debilitados, como aquellos pacientes con VIH o que han recibido trasplantes de órganos.
Causas de la meningitis
Las causas de la meningitis pueden variar, pero entre las más comunes se encuentran:
– Infecciones bacterianas: las bacterias son una de las principales causas de la meningitis. Entre las bacterias que pueden desencadenar esta enfermedad se encuentran Streptococcus pneumoniae (neumococo), Neisseria meningitidis (meningococo) y Haemophilus influenzae tipo b.
– Infecciones virales: los virus también pueden causar meningitis, siendo el herpes y la varicela-zóster, los agentes virales más comunes asociados con esta enfermedad.
– Infecciones fúngicas: aunque menos comunes que las infecciones bacterianas y virales, pueden provocar meningitis en personas con sistemas inmunitarios debilitados.
– Infecciones parasitarias: algunos parásitos pueden causar meningitis, aunque son menos frecuentes; pueden encontrarse en agua contaminada.
– Medicamentos: ciertos medicamentos pueden desencadenar reacciones que resultan en inflamación de las meninges, aunque estos casos son raros.
– Enfermedades autoinmunes: los trastornos autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico (el sistema inmunitario del paciente ataca a diferentes órganos y tejidos) pueden causar inflamación de las meninges.
– Traumatismos craneales: pueden provocar lesiones en las meninges y aumentar el riesgo de desarrollar meningitis.
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Síntomas de la meningitis
Los síntomas de la meningitis pueden manifestarse de manera variada dependiendo de la causa y la edad del paciente:
– Fiebre alta: la temperatura corporal elevada es un signo característico de la meningitis, especialmente cuando es de origen infeccioso.
– Dolor de cabeza intenso: los dolores de cabeza severos y persistentes son comunes en personas con meningitis y pueden llegar a ser incapacitantes.
– Rigidez en el cuello: con signos como dificultad para flexionar o moverlo hacia los lados, puede ser un indicio de inflamación en las meninges.
– Náuseas y vómitos: estos síntomas gastrointestinales pueden acompañar a la fiebre y al dolor de cabeza en casos de meningitis.
– Confusión o dificultad para concentrarse: los cambios en el estado mental, como la confusión, la somnolencia o la dificultad para concentrarse, pueden ser señales de complicaciones graves.
– Sensibilidad a la luz (fotofobia): la intolerancia a la luz, incluso a la luz natural suave, es común en personas con meningitis y puede empeorar los dolores de cabeza.
– Erupción cutánea: puede aparecer una erupción cutánea característica que no desaparece al presionarla, y que puede extenderse rápidamente.
– Convulsiones: en casos más graves, la meningitis puede desencadenar convulsiones, que son episodios de actividad eléctrica anormal en el cerebro.
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¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la meningitis, según el doctor Cohen, implica varios pasos clave:
– Examen físico: se realiza un examen minucioso para evaluar los síntomas del paciente, incluyendo la presión en el cuello y la rigidez, que son signos característicos de la meningitis.
– Análisis de sangre: pueden ser necesarios para detectar signos de infección, como recuento de glóbulos blancos elevado.
– Cultivo de líquido cefalorraquídeo (LCR): la obtención de una muestra de líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar (procedimiento para obtener muestras de líquido cefalorraquídeo con fines diagnósticos) es determinante.
– Pruebas de imagen: la tomografía computarizada, o la resonancia magnética, son útiles para detectar signos de inflamación en el cerebro y las meninges.
El diagnóstico preciso de la meningitis es fundamental para iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones graves. Por ello, se requiere una evaluación detallada que incluya estos métodos diagnósticos.
¿Cómo previenes la meningitis?
Entre las medidas preventivas que el doctor Cohen recomienda se destacan:
– Vacunación: es la estrategia más efectiva para prevenir la meningitis bacteriana. Son fundamentales para protegerte contra las principales causas bacterianas de la enfermedad.
– Higiene adecuada: practica una buena higiene para reducir el riesgo de contraer y propagar la meningitis. Lávate las manos regularmente con agua y jabón, especialmente después de estar en lugares públicos o cerca de personas enfermas; ayuda a prevenir la propagación de microorganismos causantes de la enfermedad.
– Evita el contacto cercano: esto incluye evitar el contacto cercano con personas que están enfermas y mantener la distancia física en situaciones de riesgo, como brotes epidémicos.
– Educación y concientización: es esencial para promover prácticas preventivas y aumentar la conciencia sobre la importancia de la vacunación y la higiene adecuada.
La meningitis es una enfermedad grave que puede tener consecuencias devastadoras si no se trata adecuada y rápidamente. Es fundamental que busques atención médica de inmediato ante cualquier sospecha de meningitis, ya que su rápida progresión puede desencadenar en complicaciones mortales.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo del profesional Donaldo Cohen, médico general de los Centros Médicos Colmédica.
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