El síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS) es el trastorno respiratorio más común, caracterizado por la ausencia completa (apnea) o parcial (hipopnea) del flujo respiratorio al dormir. Estas interrupciones pueden afectar significativamente la salud y reducir la calidad de vida de quienes las padecen.
Es así como, el SAHOS no solo interfiere con el descanso nocturno, sino que también aumenta el riesgo de desarrollar otras afecciones graves, como hipertensión, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Por eso, es crucial realizar un diagnóstico y tratamiento oportunos para reducir estos riesgos y mejorar el bienestar general de los pacientes.
Para conocer más acerca de las implicaciones de esta condición respiratoria, el doctor Joaquín Ríos, neumólogo de los Centros Médicos Colmédica, comparte los factores de riesgo y las claves para prevenir el SAHOS. ¡Sigue leyendo!
¿Qué es el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño?
Se trata de un trastorno frecuente que se caracteriza por la somnolencia diurna excesiva y se asocia con diversas afecciones: problemas cardiovasculares, síndromes metabólicos, disfunción cognitiva y un mayor riesgo de accidentes de tránsito y laborales. ¿En qué se diferencian?
Apnea del sueño
La apnea del sueño se distingue por episodios de colapso total o parcial de la vía aérea superior durante el sueño. “Estos episodios resultan en la interrupción del flujo de aire superior por más de 10 segundos, con una reducción del flujo aéreo en más del 90%, acompañada de una desaturación de oxígeno mayor al 40%”, señala el doctor Ríos.
Hipopnea del sueño
La hipopnea es una reducción parcial del flujo aéreo superior, que disminuye entre un 30% y un 90% durante al menos 10 segundos, y se acompaña de una desaturación de oxígeno del 3%.
Mientras que la apnea del sueño implica una obstrucción casi completa de las vías respiratorias superiores, la hipopnea representa una obstrucción parcial significativa. Ambos trastornos interrumpen el sueño y pueden tener graves implicaciones para la salud y la calidad de vida.
Causas del SAHOS
El SAHOS es una condición multifactorial que puede estar influenciada por una variedad de causas, entre las principales se incluyen:
– Obesidad: el exceso de peso, especialmente en la zona del cuello, puede aumentar la probabilidad de obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño.
– Edad: el riesgo aumenta con la edad, posiblemente debido a cambios en la estructura de las vías respiratorias y en los patrones de sueño.
– Enfermedades metabólicas: como la diabetes y la resistencia a la insulina pueden predisponer a una mayor probabilidad de desarrollarlo.
– Enfermedades cardíacas: las cardiopatías isquémicas (enfermedad provocada por el estrechamiento de las arterias que van al corazón) y otras situaciones cardíacas aumentan el riesgo debido a la relación entre la función cardíaca y la respiración.
– Malformaciones estructurales de las vías aéreas: las alteraciones anatómicas y las obstrucciones nasales pueden contribuir al bloqueo de las vías respiratorias durante el sueño.
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Factores de riesgo asociados al SAHOS
Esta condición está asociada con varios factores de riesgo que pueden aumentar la gravedad y sus complicaciones, entre ellos se encuentran:
– Accidentabilidad: los pacientes con SAHOS tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes, especialmente aquellos que trabajan con maquinarias pesadas o en el transporte, debido a la somnolencia diurna excesiva y la falta de concentración.
– Arritmias cardiovasculares: incrementa la probabilidad de desarrollar arritmias, lo que puede complicar aún más la salud cardiovascular.
– Hipertensión: los episodios de apnea e hipopnea pueden llevar a un aumento en las cifras tensionales, contribuyendo a la presencia y agravamiento de la hipertensión.
– Enfermedades metabólicas: se asocia con alteraciones en enfermedades metabólicas como la diabetes, afectando el control de los niveles de azúcar en sangre y la resistencia a la insulina.
– Enfermedades endocrinológicas: las interrupciones del sueño pueden alterar el equilibrio hormonal, afectando las funciones endocrinas y las condiciones médicas preexistentes.
– Alteraciones conductuales: los pacientes con patologías psiquiátricas pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas conductuales debido a la falta de sueño reparador y a las interrupciones frecuentes durante la noche.
Identificando los síntomas más comunes
Puede manifestarse a través de una variedad de síntomas que afectan la calidad de vida, entre ellos:
– Somnolencia diurna excesiva: la sensación persistente de cansancio y la necesidad constante de dormir durante el día son características comunes.
– Despertares nocturnos frecuentes con sensación de ahogo: los episodios de apnea e hipopnea pueden provocar despertares repetidos durante la noche, a menudo acompañados de sensación de asfixia.
– Agotamiento físico: el sueño interrumpido y la falta de descanso reparador pueden llevar a un agotamiento físico constante, incluso después de una noche de sueño aparentemente completa.
– Alteración de la conducta: los cambios en el estado de ánimo, la irritabilidad y la dificultad para concentrarse son síntomas comunes que afectan la capacidad para realizar actividades cotidianas.
– Respuestas inadecuadas a las actividades laborales: la somnolencia y la falta de energía suelen interferir con el rendimiento laboral, causando respuestas inadecuadas o errores en el trabajo.
– Dificultades en las relaciones interpersonales: la irritabilidad y los cambios de humor pueden afectar las relaciones con familiares, amigos y compañeros de trabajo, causando tensiones y conflictos interpersonales.
El diagnóstico generalmente se realiza mediante un estudio del sueño, también conocido como polisomnografía. Este estudio monitoriza diversos parámetros fisiológicos durante el sueño, como la actividad cerebral, los niveles de oxígeno en sangre, la frecuencia cardíaca, la respiración y los movimientos corporales.
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7 recomendaciones para prevenir el SAHOS
Según el doctor Ríos, los impactos de este síndrome pueden reducirse con cambios en el estilo de vida y prácticas saludables. Algunas recomendaciones que debes tener en cuenta:
1. Mantén un horario de sueño regular: intenta dormir lo suficiente cada noche y establece horarios para irte a la cama y despertarte. Evita las siestas largas durante el día para mantener un ciclo de sueño constante.
2. Controla la ingesta de alimentos y bebidas: evita comer grandes cantidades de comida o beber mucho líquido antes de acostarte, especialmente bebidas alcohólicas ya que pueden dificultar la respiración durante el sueño.
3. Duerme de lado: dormir de lado puede ayudar a mantener las vías respiratorias abiertas.
4. Mantén un peso saludable: intenta mantener un peso saludable o alcanzar un peso ideal a través de una dieta equilibrada. La obesidad es un factor de riesgo importante.
5. Haz ejercicio regularmente: la actividad física regular puede mejorar la salud cardiovascular y respiratoria.
6. Deja de fumar: el tabaquismo puede aumentar el riesgo y la gravedad del SAHOS, así que considera dejar de fumar para mejorar tu salud respiratoria.
7. Evita tratamientos farmacológicos sin prescripción médica: no tomes medicamentos sin la supervisión y recomendación de un profesional de la salud. Siempre consulta con tu médico antes de comenzar cualquier tratamiento farmacológico.
Ante cualquier sospecha asociada a síntomas comunes del SAHOS consulta con un profesional de la salud especializado en medicina del sueño o neumología, para así obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuado. Ten en cuenta que la detección temprana y la intervención oportuna son fundamentales para abordar esta condición de manera efectiva.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo del profesional Joaquín Ríos. neumólogo de los Centros Médicos Colmédica.
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