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Artrosis degenerativa: ¿qué es y cómo manejarla?

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La artrosis degenerativa también conocida como osteoartritis degenerativa, es una enfermedad reumática o de las articulaciones que padecen millones de personas alrededor del mundo. Esta patología se origina por el desgaste del cartílago articular y suele afectar manos, dedos, rodillas, caderas y columna vertebral; aunque, puede aparecer en cualquiera de las 202 articulaciones que forman parte del organismo.

La enfermedad suele tener mayor incidencia en adultos mayores, sin embargo, puede presentarse a cualquier edad. Es importante diferenciarla de la artritis, ya que en esta afección la inflamación es la causante de la enfermedad; mientras que, en la artrosis degenerativa, es el desgaste de la articulación la que la produce. Pese a que es una enfermedad que no tiene cura, existen tratamientos y hábitos que permiten mejorar la calidad de vida del paciente.

Para conocer en detalle la incidencia, síntomas, factores de riesgo y los hábitos que ayudan a controlar la artrosis degenerativa, la doctora Claudia Guzmán, reumatóloga de los Centros Médicos Colmédica, nos comparte sus recomendaciones.

Qué es la artrosis degenerativa

En primera instancia, es importante conocer que, las articulaciones son los componentes que permiten el movimiento y la autonomía funcional del organismo, estos órganos están formados por la unión de dos huesos a través de una cápsula articular. Además, lo integra el líquido sinovial que es producido por la membrana sinovial y los extremos óseos, recubiertos por el cartílago articular y que se unen para formar la articulación.

Es así que, cuando se empieza a generar un desgaste natural de las articulaciones, una de las afecciones más comunes entre las personas es la artrosis degenerativa. Enfermedad que provoca el deterioro del cartílago de las articulaciones, con especial incidencia en rodillas, manos, caderas y columna vertebral. Entre las señales de alerta que empiezan a manifestarse están la inflamación y el dolor articular, que se va intensificando en la medida que se realiza alguna actividad física o cotidiana, pero que se relaja con el reposo.

Con el paso del tiempo, la enfermedad termina siendo incapacitante para el paciente, pues llega a impedir que se realicen con normalidad acciones comunes como caminar, subir una escalera o cerrar la mano. La artrosis degenerativa se puede presentar por antecedentes de enfermedades congénitas, metabólicas o patologías reumáticas, traumatismos o la práctica de alguna actividad física de alto impacto, como el desarrollado por deportistas de alto rendimiento.

Factores de riesgo

Con la aparición de la artrosis degenerativa, el cartílago articular se va deteriorando y, como consecuencia, los huesos se van desgastando y es cuando aparecen los primeros síntomas que pueden ser consecuencia de factores de riesgo como:

– Envejecimiento: a medida que transcurren los años, aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad, especialmente a partir de los 50 años.

– Sexo: afecta más a mujeres que a hombres por factores hormonales como la menopausia.

– Genética o antecedentes familiares: aumentan las probabilidades cuando existen casos dentro de la familia.

– Obesidad: es un factor de riesgo debido al mayor esfuerzo que deben realizar las articulaciones ante el aumento de peso de una persona.

– Actividad laboral: la constante repetición de movimientos articulares puede provocar una sobrecarga articular y una consecuente artrosis degenerativa.

– Actividad física: los deportistas de alto rendimiento hacen un desgaste importante durante su carrera lo que hace que estén más predispuestos a desarrollar esta enfermedad.

– Traumatismos: las lesiones y las fracturas que se tienen a lo largo de la vida pueden tener incidencia para originar la artrosis degenerativa.

Síntomas de la artrosis degenerativa

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Es importante identificar las señales de alerta de la enfermedad, pero también lo es consultar con el especialista para identificar qué tipo de patología puede estar presentando el paciente, tal como lo destaca la doctora Guzmán. Es habitual que los síntomas de la artrosis degenerativa se desarrollen con lentitud y empeoren con el tiempo, siendo los más comunes:

– Dolor: es unas de las señales más comunes, pues las articulaciones afectadas pueden doler durante o después de la realización de un movimiento.

– Rigidez: suele ser una señal que se presenta con mayor frecuencia al despertar o después de estar inactivo por un determinado tiempo.

– Sensibilidad: cuando se realiza presión sobre alguna articulación en específico se puede notar una mayor sensibilidad con el contacto.

– Pérdida de flexibilidad: se empieza a perder el movimiento natural de la articulación, generando un mayor esfuerzo en la movilidad.

– Ruidos en el movimiento: pueden originarse ruidos o traqueos al realizar un desplazamiento de la articulación.

– Hinchazón: que pueden ser originadas por la inflamación de los tejidos blandos alrededor de la articulación.

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Hábitos para mejorar la calidad de vida en pacientes con artrosis degenerativa

  1. Mantener un peso adecuado: el sobrepeso o la obesidad son causas de la enfermedad. Es importante mantener el hábito de una rutina de ejercicios de bajo impacto, como nadar, el yoga o el Tai-chi, además de una dieta balanceada que permita mantener el peso corporal adecuado.
  2. Medicación: si bien existen medicamentos que pueden ser beneficiosos en esta enfermedad, es común entre los pacientes auto formularse por recomendaciones, con tratamientos o métodos que pueden afectar directamente a la salud. Por ello, la asesoría de un especialista es vital antes de realizar cualquier tratamiento.
  3. Uso de elementos rígidos: lo ideal es que el paciente utilice elementos que tengan rigidez. Por ejemplo, una cama plana, sillas o sillones con respaldos rectos, en donde tanto la cadera como la rodilla, mantengan una posición natural y correcta.
  4. Realizar ejercicio: aumentar el tono muscular permitirá proteger las articulaciones o mantenerlas en el mejor estado posible. Por ello lo recomendable es realizar rutinas con actividades físicas de bajo impacto, sobre todo, aquellas que se puedan realizar en el agua.
  5. Reposo: es habitual que el reposo reduzca el dolor cuando se intensifica. Por ello, es recomendable que cuando se estén realizando las actividades cotidianas se busquen periodos de reposo que permitan darle descanso a las articulaciones.
  6. Evitar sobrecargas: es fundamental evitar en todo momento exponer las articulaciones a un desgaste mayor que termine por deteriorarlas por completo. Subir escaleras, los oficios del hogar (barrer, trapear, lavar, agarrar objetos), o las actividades de jardinería son labores nocivas para un paciente con artrosis degenerativa.

En definitiva, la artrosis es una enfermedad que, si bien no tiene cura, puede sobrellevarse adoptando hábitos saludables, con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente. De la misma manera, es importante que cuando se evidencien las primeras señales de alerta, se consulte con el especialista -reumatólogo- de inmediato para determinar el tipo de patología y así iniciar con el tratamiento correspondiente.

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