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Parálisis cerebral: cómo identificar los signos de alerta

Iván Gaona
Neurocirujano de los Centros Médicos Colmédica.

La parálisis cerebral es una de las patologías del neurodesarrollo de mayor relevancia en la población infantil, siendo una de las principales causas de discapacidad motora, que incide en la independencia funcional e integración en su entorno de los niños. Identificar los primeros signos ayuda a tomar las mejores decisiones para la salud y el bienestar del paciente.

Las características clínicas de la parálisis cerebral varían dependiendo del daño neurológico, por lo que deben diseñarse programas de atención específicos que les brinden todas las herramientas al paciente y sus familiares para lograr el principal objetivo: alcanzar el mayor grado de independencia funcional.

Iván Gaona, neurocirujano de los Centros Médicos Colmédica, nos cuenta cuáles son las principales causas, señales de alarma y tratamiento.

¿Qué es una parálisis cerebral?

La parálisis cerebral es la causa más frecuente de discapacidad motora durante la infancia y comprende una patología con varias características no progresivas, con alteración de los movimientos o la postura que limita el desempeño de las actividades diarias. Además, con señales asociadas a trastornos sensoriales, perceptivos, cognitivos, comunicacionales, conductuales, epilepsia u otros desórdenes musculoesqueléticos secundarios.

De acuerdo con el doctor Gaona, entre los factores de riesgo más frecuentes para su desarrollo están: prematuridad, retardo del crecimiento intrauterino, infecciones congénitas, hemorragia intrauterina, alteraciones severas de la placenta y embarazos múltiples.

Tipos de parálisis cerebral

Existen diferentes tipos de parálisis cerebral entre las que se encuentran:

1. Espástica: es la variante más frecuente de la enfermedad y se caracteriza por presentar por lo menos dos de las siguientes características: patrones de movimientos o postura anormales; hipertonía (hiperactividad muscular); reflejos patológicos como hiperreflexia o signos piramidales positivos.

2. Discinética: estas incluyen los pacientes que presentan movimientos anormales, involuntarios, incontrolados, recurrentes y ocasionalmente estereotipados, así ́ como trastornos en el tono muscular.

3. Atáxica: es la menos frecuente. Se caracteriza por alteraciones de las posturas y movimientos asociados a la pérdida de la coordinación muscular voluntaria (ataxia). El paciente no puede activar de forma correcta el patrón muscular requerido durante un movimiento.

4. No clasificable: incluye las variantes que no cumplen los criterios de las anteriores. El componente motor predominante permite la estratificación en los diferentes grupos.

Causas de una parálisis cerebral

La parálisis cerebral es un síndrome con múltiples causas. “Dismorfias y malformaciones no son raras de encontrar en niños con parálisis cerebral, lo que permite sospechar la presencia de defectos asociados ocurridos precozmente en el sistema nervioso fetal en un alto porcentaje de ellos”, destaca.

En general, los factores pre-perinatales son el 85 % de las causas de la parálisis cerebral congénita y los posnatales representan el 15 %. Indicadores que evidencian que las causas relacionadas con la gestación son las más frecuentes. Por su parte, el antecedente de parto prematuro se encuentra en el 35 % de los niños y es más usual en los que tienen bajo peso al nacer, con un riesgo más alto en aquellos que tienen menos de 1.500 gramos.

Entre las causas que se suelen presentar en la etapa prenatal o antes del parto se encuentran:

  • Hemorragia materna.
  • Toxemia (aumento de la presión sanguínea, presencia de proteínas en la orina, y retención de fluidos) e hipertiroidismo materno.
  • Fiebre materna.
  • Embarazo múltiple.
  • Exposición a toxinas, drogas o VIH.
  • Infartos cerebrales arteriales y venosos.
  • Disgenesias cerebrales.
  •  actores genéticos.

Entre tanto, entre los agentes perinatales que conllevan a una parálisis cerebral están:

  • Prematuridad.
  • Asfixia pre perinatal.
  • Hiperbilirrubinemia (demasiada bilirrubina en la sangre del bebé).
  • Infecciones durante la etapa pre perinatal.

Por su parte, en las causas posnatales o después del parto las más comunes son:

  • Traumatismo craneal.
  • Meningoencefalitis (inflamación del cerebro y los tejidos que lo rodean).
  • Hemorragia intracraneal.
  • Infarto cerebral, hidrocefalia (acumulación de líquido dentro de las cavidades profundas del cerebro), o tumores intracraneales en los primeros años de vida.
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Signos de alerta ante una parálisis cerebral

Los signos y síntomas de la parálisis cerebral pueden variar ampliamente de una persona a otra. Sin embargo, existen unas señales de alerta específicas que pueden estar evidenciando un caso de parálisis cerebral, entre ellas:

– Movimientos: pueden parecer espasmódicos o entrecortados en los niños con este tipo de patología. Son un signo de alarma frecuentemente detectado.

– Músculos: en estos pacientes están tensos y rígidos. Los niños con parálisis cerebral no se pueden mover con fluidez, y a menudo, los músculos no actúan de manera voluntaria.

– Ayuda para cumplir actividades: por ejemplo, para comer o para desplazarse. Así mismo, se pueden empezar a desarrollar problemas en la vista, la audición, el habla y la conducta.

– Retrasos en el desarrollo: se empieza a evidenciar que el niño le cuesta trabajo realizar acciones comunes como sentarse, gatear o caminar. Es uno de los síntomas más comunes para detectar una posible parálisis cerebral.

– Tono muscular irregular: una de las señales habituales es que las partes del cuerpo son demasiado blandas o rígidas.

– Postura anormal: se evidencian señales de mala postura como el uso de un lado del cuerpo más que el otro al intentar tomar un objeto, gatear o moverse.

 Dado que la parálisis cerebral es un trastorno del desarrollo, el manejo médico por grupos interdisciplinarios es fundamental. Estos deben estar conformados por especialistas en neurología pediátrica o de adultos y profesionales de áreas de rehabilitación.

Tratamientos para parálisis cerebral

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Un paciente con parálisis cerebral puede necesitar de uno o diferentes tipos de tratamiento, dependiendo de cuán graves sean los síntomas y de qué partes del cuerpo se vean afectadas. Aunque el daño inicial de la parálisis cerebral no puede revertirse, los tratamientos tempranos y agresivos pueden ayudar a mejorar las funcionalidades afectadas y ajustar las alteraciones en el sistema nervioso y musculoesquelético del paciente.

De la misma manera, durante el proceso, las familias también pueden trabajar junto a los proveedores de cuidado de la salud y en el caso de los niños, realizar un acompañamiento junto al personal de la institución educativa, con el fin de desarrollar programas de atención y tratamiento individual.

Entre los tipos más comunes de tratamiento para la parálisis cerebral se encuentran:

  • Fisioterapia y rehabilitación: un niño con parálisis cerebral por lo general comienza estas terapias en los primeros años de vida o inmediatamente después de realizado el diagnóstico.
  • Terapia ocupacional.
  • Terapia recreativa, del habla y el lenguaje.
  • Dispositivos ortopédicos: se pueden colocar soportes ortopédicos, tablillas y escayolas en los miembros afectados para mejorar el movimiento y el equilibrio.
  • Tecnología y dispositivos de asistencia: incluyen máquinas de comunicación computarizadas, zapatos que se amarran con velcro o muletas que pueden facilitar la vida cotidiana.
  • Medicamentos: ayudan a relajar los músculos rígidos o hiperactivos y reducir el movimiento anormal. Pueden tomarse vía oral, inyectándose en los músculos afectados o infundirse en el fluido que rodea la médula espinal a través de una bomba que se implanta cerca de la médula espinal. Para los niños que tienen parálisis cerebral y epilepsia (convulsiones), deben considerarse medicamentos para tratar la epilepsia.
  • Cirugía: un niño puede necesitar cirugía si los síntomas son graves. Por ejemplo, la cirugía puede alargar los músculos rígidos e intensamente contraídos.

Debido a las múltiples fases clínicas, el tratamiento deberá́ de ser multidisciplinario, por lo tanto, la colaboración de pediatra, neuropediatra, rehabilitadores, ortopedistas, urólogo, gastroenterólogo, cirujano pediatra, oftalmólogo, dentista, psicólogos y terapistas de medicina física, lenguaje, maestro de educación especial y trabajadoras sociales, serán de gran importancia.

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