La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica no transmisible que afecta a millones de personas en el mundo. Aunque muchas veces se viva en silencio o con más dudas que certezas, con un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, la gran mayoría de los pacientes logra controlar sus crisis y desarrollar una vida plena y con total autonomía.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 50 millones de personas viven con epilepsia, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes. Lo más importante es que se estima que cerca del 70 % de los casos podrían mantenerse sin convulsiones si se diagnosticaran y trataran adecuadamente.
Para entender mejor las causas, los síntomas y los tratamientos de esta condición, el doctor Luis Felipe Castro, neurólogo de los Centros Médicos Colmédica, nos explica los puntos clave de la epilepsia.
¿Qué es la epilepsia?
De acuerdo con el doctor Luis Felipe Castro, «la epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que se produce cuando el cerebro tiene descargas eléctricas fuera de lo normal, generando episodios que pueden manifestarse como convulsiones, desconexión o movimientos involuntarios».
Estas crisis no siempre son convulsiones evidentes. A veces se manifiestan como episodios de desconexión, movimientos involuntarios, sensaciones extrañas o cambios repentinos en el comportamiento, lo que puede hacer que pasen desapercibidas. Por eso, identificar la epilepsia a tiempo es clave para evitar complicaciones y permitir que las personas lleven una vida activa y con buena calidad de vida.
Causas principales de la epilepsia
La epilepsia no tiene una sola causa y puede aparecer por distintos motivos. En algunos casos, el origen es claro; en otros, no tanto. Estas son las principales causas identificadas:
– Estructurales: están relacionadas con lesiones o cambios en el cerebro, como traumatismos craneoencefálicos, falta de oxígeno (hipoxia), tumores, accidentes cerebrovasculares o malformaciones congénitas.
– Genéticas: se dan cuando existen mutaciones específicas o una predisposición hereditaria que aumenta el riesgo de desarrollar epilepsia.
– Infecciosas: pueden aparecer como consecuencia de infecciones que afectan el sistema nervioso, como la meningitis o la encefalitis.
– Metabólicas o inmunológicas: incluyen alteraciones químicas en el organismo o enfermedades autoinmunes que interfieren con el funcionamiento normal del cerebro.
– Causa desconocida: en muchos casos, aun después de realizar estudios, no es posible identificar una causa específica. Esto no impide el tratamiento ni el control de las crisis.
Síntomas de la epilepsia
Los síntomas de la epilepsia pueden variar considerablemente de una persona a otra, ya que dependen de la zona del cerebro que esté involucrada. Según explica el doctor Luis Felipe Castro, no todas las crisis se manifiestan de la misma forma ni siempre son fáciles de reconocer.
– Crisis motoras: incluyen movimientos involuntarios, rigidez corporal, sacudidas musculares rítmicas, posturas inusuales o pérdida repentina del tono muscular. En la mayoría de los casos, los ojos permanecen abiertos durante el episodio.
– Crisis de ausencia: se presentan como episodios breves de desconexión, con mirada fija y sin respuesta al entorno. Son más frecuentes en niños y, si no se detectan a tiempo, pueden impactar en su desempeño escolar.
– Síntomas sensoriales: algunas personas experimentan hormigueo o percepciones visuales, auditivas u olfativas extrañas, sin que exista un estímulo externo real.
– Síntomas neuropsiquiátricos: pueden manifestarse como sensaciones intensas de déjà vu (sentir que algo ya se vivió o jamais vu, (percibir como extraño algo conocido), miedo repentino e inexplicable o momentos breves de confusión.
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¿Cómo se trata la epilepsia?
El tratamiento de la epilepsia no es único ni estándar. Debe adaptarse a cada persona y considerar no solo lo médico, sino también su contexto y estilo de vida. Según el doctor Luis Felipe Castro, un abordaje integral aumenta de forma significativa las posibilidades de controlar las crisis.
Las principales opciones de tratamiento incluyen:
– Medicamentos anticrisis: son la primera línea de tratamiento y permiten que cerca del 70 % de los pacientes logre un buen control de sus crisis.
– Cirugía de epilepsia: indicada en algunos casos donde las crisis no responden a los medicamentos y se originan en una zona específica del cerebro que puede intervenirse de forma segura.
– Terapias de neuroestimulación: como el estimulador del nervio vago, un dispositivo que envía impulsos eléctricos para ayudar a reducir la frecuencia de las crisis en epilepsias difíciles de tratar.
– Dieta cetogénica: una alimentación alta en grasas y baja en carbohidratos que, bajo supervisión médica, puede ayudar a reducir las crisis en casos de epilepsia difíciles de tratar.
Vivir con epilepsia y llevar una vida plena
De acuerdo con el doctor Luis Felipe Castro, la gran mayoría de las personas con epilepsia puede estudiar, trabajar, practicar deporte y formar una familia. Tener este diagnóstico no define los límites de una persona ni sus proyectos de vida.
La clave está en mantener una adherencia estricta al tratamiento médico, cuidar los hábitos de sueño y evitar factores desencadenantes como el consumo excesivo de alcohol. “Con un buen control clínico, la epilepsia no debería ser un impedimento para llevar una vida activa y con buena calidad de vida”, destaca el doctor.
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Claves para convivir con la epilepsia
Convivir con la epilepsia es un proceso que no depende solo del tratamiento médico, sino también de la información, el entorno y los hábitos de vida. Para lograr una mejor calidad de vida, es clave tener en cuenta:
– Estar informado: entender qué es la epilepsia y cómo se manifiesta ayuda a reducir miedos, mitos y estigmas innecesarios.
– Seguimiento médico constante: un diagnóstico oportuno y controles periódicos permiten ajustar el tratamiento y mantener un mejor control de las crisis.
– Adherencia al tratamiento: tomar los medicamentos de forma regular es fundamental para evitar recaídas.
– Hábitos saludables: dormir bien, manejar el estrés y evitar factores desencadenantes como el consumo de alcohol son esenciales en el paciente.
– Apoyo del entorno: el acompañamiento familiar, social y laboral facilita la integración y el desarrollo de las personas con epilepsia.
La epilepsia es una condición médica, no una sentencia que define a la persona que la padece. Con un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado, la gran mayoría logra controlar sus crisis y desarrollar una vida plena. La clave está en que el tratamiento se adapte a la rutina y estilo de vida de cada persona, de manera constante y consciente.
Si identificas síntomas o tienes dudas sobre la epilepsia, en los Centros Médicos Colmédica encuentras especialistas en neurología, quienes te orientarán, harán un diagnóstico y establecerán un tratamiento adaptado a tu condición.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo del profesional Luis Felipe Castro, neurólogo de los Centros Médicos Colmédica.
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Preguntas frecuentes1. ¿La epilepsia se puede curar? La epilepsia generalmente no tiene una cura definitiva, pero sí se puede controlar con un buen diagnóstico y un tratamiento adaptado a cada persona, permitiendo llevar una vida plena y activa. 2. ¿Qué factores pueden desencadenar una crisis? Falta de sueño, estrés, consumo de alcohol o no seguir el tratamiento son los más comunes. Cada persona puede tener sus propios detonantes. 3. ¿Qué hacer ante una crisis epiléptica? Mantener la calma, proteger a la persona de posibles golpes, no sujetarla ni ponerle objetos en la boca, y llamar a un médico si el episodio dura más de lo habitual. Contar con información sobre primeros auxilios es clave. |










