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Recomendaciones para un paciente anticoagulado

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Tabla de contenido

Un paciente anticoagulado es una persona que requieren una serie de cuidados especiales debido a su condición y conlleva el suministro de medicamentos anticoagulantes bajo prescripción médica para disminuir la coagulación de la sangre, con el fin de evitar embolias y trombosis venosas o arteriales.

A continuación, el doctor Mario Gómez, hematólogo de los Centros Médicos Colmédica, explica cuáles son las condiciones que presenta un paciente anticoagulado, su tratamiento y las recomendaciones para tener unas condiciones de vida apropiadas con la enfermedad.

Qué es un paciente anticoagulado

Un paciente anticoagulado es una persona que necesita regular o disminuir el nivel de coagulación de la sangre, a través de medicamentos que tienen como finalidad volverla más líquida. Una situación que conlleva a la medicación y el tratamiento para controlar la coagulación y mejorar la calidad de vida bajo estas condiciones.

Dentro de las causas para que una persona se convierta en un paciente anticoagulado están factores como haber sufrido previamente un accidente cardiovascular, un ictus (interrupción de la circulación de sangre que llega al cerebro) o alguna patología previa que predisponga a una persona a padecer la enfermedad.

Un paciente anticoagulado tiende a estar en constante riesgo de que sus venas y arterias se obstruyan, a ello, responde la importancia de decidir el mejor tratamiento para mejorar las condiciones de vida del paciente.

Condiciones para ser un paciente anticoagulado

De acuerdo con el doctor Gómez, las condiciones por las que una persona tiene que consumir medicamentos anticoagulantes son varias, entre ellas:

– Preventivamente cuando una condición clínica nueva conlleva a un riesgo elevado de trombosis, tales como: arritmias cardíacas como la fibrilación auricular, post operatorios de cirugías principalmente ortopédicas, algunas condiciones protrombóticas del embarazo, hospitalizaciones con reposo prolongado y determinados tumores.

– Personas que han tenido un evento trombótico agudo o formación de un coágulo en algún órgano (extremidades, pulmón, cerebro, abdomen). Cuadro médico en el que se presenta obstrucción de la circulación sanguínea súbitamente, lesionando el funcionamiento de este órgano.

– Pacientes con predisposición genética hereditaria a trombosis, bien sea por mutaciones o por deficiencias de algunas proteínas de la coagulación, cuando tienen situaciones clínicas de alto riesgo trombótico (cirugía, embarazo, etc.).

– Personas con eventos trombóticos repetitivos.

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Tratamiento

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El diagnóstico de un paciente anticoagulante se puede determinar a través de un análisis de sangre o pruebas específicas como una resonancia magnética, flebografía (radiografía de las venas), u otros procedimientos que permitan identificar en qué lugar se encuentra alojado el coágulo de sangre.

Por su parte, el tratamiento de anticoagulación de un paciente debe determinarlo el médico tratante  de acuerdo a condiciones clínicas como: arritmias cardíacas, edad, función de riñón o hígado, enfermedades concomitantes, entre otras.

– Anticoagulantes: los cuales pueden ser orales como la Warfarina o los llamados nuevos anticoagulantes: Apixaban, Rivaroxaban, Dabigatran, entre otros, o también inyectados con medicamentos como las heparinas no fraccionadas, de bajo peso molecular y fibrinolíticos. Cada medicamento tiene una indicación específica para cada condición.

– Medicamentos trombolíticos: se utilizan solamente en casos extremos debido al alto riesgo que tiene de sufrir hemorragias el paciente coagulado.

– Trombectomía: se trata de una cirugía realizada en casos excepcionales para extraer los coágulos de los pacientes que han sido diagnosticados con trombosis venosa profunda.

– Embolectomía: otro tipo de intervención excepcional que elimina los coágulos que están provocando bloqueos en los pulmones de aquellos pacientes con embolia pulmonar.

Así mismo, existen algunas escalas que ayudan a calcular riesgos trombóticos y hemorrágicos en cada caso para un mejor manejo.

Generalmente, los pacientes están anticoagulados entre tres meses y un año, pero en los siguientes casos el tiempo de anticoagulación puede ser mayor o permanente:

  1. Personas con condiciones clínicas de alto riesgo de trombosis.
  2. Personas con síndrome antifosfolípido: afección en la cual el sistema inmune crea por error anticuerpos que atacan los tejidos del cuerpo provocando la formación de coágulos de sangre en arterias y venas.

Recomendaciones para mantener la calidad de vida

Un paciente anticoagulado puede tener una buena calidad de vida siempre y cuando entienda el por qué está anticoagulado, los beneficios del tratamiento y realice los controles adecuados con el médico tratante. Es así como debe tener algunos cuidados especiales en su vida regular pues al no coagular correctamente la sangre, presenta un mayor riesgo a presentar sangrado. Entre las principales recomendaciones están:

– Evitar actividades que presenten un alto riesgo de sufrir golpes o caídas. Por ejemplo, la práctica de deportes de contacto o extremos como fútbol, boxeo, baloncesto.

– Evadir el consumo de sustancias que interfieran con el adecuado funcionamiento de los medicamentos que hacen parte del tratamiento; tal es el caso de alcohol y algunos analgésicos y alimentos, determinados por el médico.

– Consumir los medicamentos de una manera correcta, en el horario y con las dosis indicadas por el médico tratante. No hacerlo adecuadamente es altamente contraproducente y aumenta el riesgo de sufrir un sangrado o una trombosis.

– Al momento de realizar cualquier procedimiento invasivo como una cirugía o una cita odontológica es necesaria una estrategia terapéutica previa direccionada por el médico tratante.

– El uso de brazaletes en pacientes anticoagulados puede ser una ayuda adicional en caso de un accidente por pérdida del conocimiento.

  • La utilización de antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopidogrel, etc.) no debe ser confundido con el anticoagulante, pues, aunque genera riesgo hemorrágico este no es tan grave y sus indicaciones son diferentes.

En definitiva, el éxito de un tratamiento para un paciente anticoagulado radica en un adecuado control de la enfermedad. Mantener las indicaciones médicas, adoptar hábitos apropiados y tener una rigurosidad en la toma de los medicamentos son los factores claves para reducir el impacto de esta patología en la persona.

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