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Consejos para una crianza positiva y respetuosa

La crianza positiva de los niños y adolescentes configura la base de su desarrollo social y emocional, es así como las diferentes situaciones que suceden a su alrededor tienen un impacto directo en su bienestar actual y futuro. En este sentido, establecer un estilo de crianza positivo implica una serie de conductas, emociones, actitudes y pensamientos asertivos para su desarrollo y formación.

De esta manera, el estilo de crianza positivo se basa en el respeto a los hijos, en criar con afecto y sobre todo a través de una conducta no violenta. Además, fomenta la buena relación entre padres e hijos, incentivando habilidades para relacionarse con los demás de forma constructiva.

A continuación, la doctora Erika Mena, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son los retos y herramientas para establecer un estilo de crianza positivo con tus hijos.

Qué es la crianza positiva

De acuerdo con la doctora Mena, la crianza positiva se enfoca en empatizar con las niñas, niños y adolescentes (NNA) y sus necesidades, para ayudarlos a tener éxito, fortalecer sus habilidades y apoyarlos en su crecimiento. Un propósito que se logra a través de prácticas de cuidado, establecimiento de límites, protección, formación, guía para el bienestar y un desarrollo saludable y armonioso.

Es así como el objetivo principal de la crianza positiva se centra en la formación que tienen los niños para el desarrollo de un criterio propio y empático para respetarse a sí mismos y a los demás. Los padres que crían desde el buen trato asumen el error como parte del aprendizaje, y son amables consigo mismos y reconocen aspectos a mejorar.

Estilos de crianza

El estilo de crianza, también llamado estilo parental, se clasifica en 4 formas:

– Autoritario: se encuentra relacionado con el poder absoluto de los adultos o cuidadores, y ocasiona en los NNA una baja autoestima y una confianza en sí mismos deteriorada. En ocasiones pueden ser sumisos y en algunos espacios autoritarios.

– Permisivo: es un estilo que todo lo permite. Los NNA por lo general son poco obedientes, tienen dificultad en la interiorización de normas, límites y valores. Tienen baja autoestima, falta de confianza, bajos niveles de control de impulsos y dificultades de conducta.

– Negligente: caracterizado por la falta de afecto, supervisión, límites y guía. Los NNA presentan problemas emocionales, académicos y conductuales. Tienen dificultad de relación con sus pares, baja tolerancia a la frustración, inseguridad e inestabilidad.

– Democrático: está basado en el buen trato y aprendizaje constante. Hay afecto, control y exigencia. Son cuidadores que estimulan la expresión de las necesidades de sus hijos, promueven la responsabilidad y autonomía.

El estilo democrático es el que se ha considerado más adecuado para los NNA. Sin embargo, se han planteado algunas dudas con el término democrático, ya que ha confundido a algunos padres e hijos, en cómo deben asumir la forma en que se relacionan entre sí. Es importante tener claro que este tipo de crianza en ningún momento expresa el abandono de los límites, reglas, exigencias y control. Tampoco, la falta de consecuencias cuando no hay cumplimiento de las normas.

Por tal razón, en la actualidad es más apropiado utilizar el término de crianza positiva. Expresión que implica un protagonismo compartido entre los cuidadores y los NNA para la construcción de normas y valores en el hogar, apoyándose en la negociación y la adaptación.

Factores más importantes en la crianza de los hijos

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En este aspecto se debe destacar la importancia de promover, afirmar y reconocer las habilidades parentales ya existentes en cada hogar y luego estimular el desarrollo de nuevas capacidades para el mejor desempeño. Así mismo, se debe reflexionar sobre pensamientos, comportamientos y emociones de la vida diaria de los niños, sumado a factores esenciales para lograr una crianza positiva como lo son:

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– Vínculos afectivos cálidos que generen protección.

– Entornos estructurados que aporten orientación para el aprendizaje de normas, valores, hábitos y rutinas.

– Estimulación y apoyo constante, con el fin de fortalecer el aprendizaje a nivel familiar y educativo, logrando así, motivación y desarrollo de habilidades.

– Reconocimiento de experiencias, relaciones y el valor que ellos tienen sobre sus preocupaciones y necesidades. Es vital la comprensión de padres, la comunicación fluida y la escucha activa.

– Potenciar el valor de los NNA para que se sientan protagonistas, capaces, competentes de producir cambios e influir con su opinión en los demás.

– Educación sin violencia. Eliminar toda forma de castigo físico o psicológico.

– Elogiar su buen comportamiento y ante su mala conducta reaccionar con una explicación y una consecuencia coherente al hecho.

De la misma manera, se debe tener en cuenta la evolución de las facultades de los hijos, la edad en la que se encuentra, las características y cualidades, sus intereses, motivaciones, aspiraciones y la decisión de no recurrir a castigos físicos ni a tratos humillantes.

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Recomendaciones para una crianza positiva

Es significativo que, para establecer los parámetros de una crianza positiva examines tu historia personal, reflexiones en cómo fuiste educado y qué emociones sentiste a esa edad. Recuerda, las relaciones con los padres son fundamentales para crear sentimientos de seguridad y de confianza en sí mismo. Algunos consejos que te ayudarán son:

– Olvídate de creencias erróneas y obsoletas alrededor del maltrato en la crianza. Gestiona tus propias emociones, respira profundo y espera que la calma retorne. Aunque los NNA y los adultos cumplen diferentes roles, todos merecen el mismo respeto y tienen la misma dignidad.

– Promueve el ejercicio de la autonomía, la corresponsabilidad y la participación en las decisiones que se toman en la familia. Las reglas y los límites dan contención y seguridad a la hora de actuar.

– Establece reglas que sean claras, comprensibles y acordes con la edad de los NNA. Socializa con anticipación cuáles son las consecuencias de incumplirlas. No olvides que la clave está en ser firme y amoroso a la vez.

– Refuerza vínculos afectivos con el fin de que se sientan amados, valorados, partícipes y capaces.

– Estimula la autoestima en los NNA, reconociendo sus buenos comportamientos, estableciendo límites, disciplina y normas coherentes.

– Comparte tiempo de calidad, en el que se priorice una dedicación completa a esos espacios de interacción.

– Sé un buen ejemplo y modelo a seguir, haz de la comunicación y la escucha activa una prioridad.

En definitiva, en la crianza positiva adquiere un papel protagónico el refuerzo de los vínculos afectivos con los hijos. Promover este estilo como padres y educadores debe tener como pilares amor, empatía, respeto mutuo y diálogo. Para ello, adapta la forma de educar de acuerdo a cada etapa, para que consigan ser personas seguras de sí mismas.

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