La endoscopia y la colonoscopia son herramientas fundamentales para observar el tracto digestivo y diagnosticar enfermedades a tiempo. Sin embargo, para garantizar resultados precisos, seguir una correcta preparación para endoscopia y colonoscopia es el factor más crítico.
Estos procedimientos permiten identificar afecciones como:
- Reflujo, gastritis y duodenitis.
- Lesiones vasculares causantes de anemia.
- Detección temprana de cáncer de estómago o colon.
Aunque son exámenes seguros y de baja complejidad, una preparación minuciosa es lo que permite al especialista tener una visión clara y llevar a cabo un proceso exitoso.
La doctora Margarita Reyes, especialista en Medicina Interna y Gastroenterología de los Centros Médicos Colmédica, comparte las recomendaciones para tener un procedimiento de endoscopia y colonoscopia apropiado.
¿Qué es una endoscopia y para qué sirve?
La endoscopia de vías digestivas altas es un procedimiento diagnóstico que permite la observación directa de la mucosa o capa interna del esófago, el estómago y las primeras porciones del duodeno (primer segmento del intestino delgado). Cuando el médico lo determina, se puede realizar la toma de muestras de tejido para realizar una patología.
Para la realización del examen se inserta un endoscopio o tubo visor en el organismo del paciente, el cual se desplaza a través de una cavidad o apertura del cuerpo para observar al interior de un órgano. Entre los tipos de endoscopia se encuentran:
- Artroscopía: articulaciones.
- Broncoscopía: pulmones.
- Colonoscopía y sigmoidoscopía: intestino grueso.
- Cistoscopía y ureteroscopía: sistema urinario.
- Laparoscopia: abdomen o pelvis.
- Endoscopía gastrointestinal superior: esófago y estómago.
¿Qué es una colonoscopia?
La colonoscopia o endoscopia de vías digestivas bajas es un procedimiento diagnóstico que permite la observación directa del ano, la mucosa o la capa interna del recto, intestino grueso o colon y del íleon distal (último segmento del intestino delgado). Cuando es necesario, se realiza la toma de muestras de tejido para patología y/o laboratorio, así como la extracción de pólipos (pequeña acumulación de células que se forma en el revestimiento del colon).
Para la realización del examen se utiliza un colonoscopio, dispositivo que tiene una cámara fija a una sonda flexible que cubre toda la longitud del colon. Tiene como objetivo buscar afecciones en órganos como el intestino grueso (colon), el recto, los tejidos, pólipos o la presencia de cáncer.
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¿Cuándo se debe realizar una endoscopia o colonoscopia?
De acuerdo con la doctora Reyes, la endoscopia digestiva alta se lleva a cabo con el fin de estudiar a los pacientes con síntomas digestivos altos (dispepsia, náuseas o vómitos persistentes, dificultad para la deglución).
Así mismo, cuando existe alerta por manifestaciones como: pérdida involuntaria de peso, sospecha de tumores o condiciones predisponentes para cáncer de esófago, estómago o duodeno; sangrado activo, úlceras gástricas y/o duodenales, entre otras indicaciones.
En cuanto a la colonoscopia, es realizada para el estudio de pacientes con síntomas del tracto digestivo inferior. Condiciones como: tamizaje, sospecha o seguimiento de cáncer colorrectal, sangrado activo, anemia o evidencia de sangre oculta en heces; enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, estudio de diarrea crónica, entre otras manifestaciones.
Recomendaciones clave de preparación para endoscopia
Para la realización de estudios endoscópicos de gastroenterología, es fundamental una adecuada preparación para endoscopia, considerando tanto el procedimiento como las condiciones clínicas del paciente. Entre las sugerencias que indica la doctora Reyes, están:
– Informar al médico sobre antecedentes médico-quirúrgicos, alergias a fármacos o alimentos y medicamentos que esté tomando el paciente.
– Existen condiciones de salud que requieren modificaciones en los procedimientos endoscópicos por el mayor riesgo de eventos adversos asociados a enfermedades cardiovasculares o respiratorias. Se deben aportar los reportes de exámenes previos endoscópicos o de imágenes de radiología relacionados para ser revisados por el especialista.
– Hay situaciones concretas en las que se debe suspender o aplazar el procedimiento por circunstancias como: incumplimiento en las indicaciones sobre el uso de medicamentos; el paciente no asimila de manera correcta el proceso de sedación o anestesia, o cuando se presentan dificultades para la movilidad del cuello o la apertura de la cavidad oral.
– En la preparación se requiere ayuno, restricciones alimentarias especiales y uso de medicamentos laxantes para vaciar el contenido del colon y permitir la adecuada evaluación. De lo contrario, se pueden pasar por alto pólipos o lesiones mucosas que afectan los resultados del estudio.
– Se deben entender las instrucciones de preparación. Es importante su comprensión y en caso de dudas pueden ser aclaradas con el profesional o con personal que se comunicará el día previo al examen.
– Los pacientes con estreñimiento crónico o con antecedente de estudios radiológicos recientes, requieren un tiempo de preparación más prolongado. Deben consumir líquidos adicionales antes, durante y después de la toma del laxante para la preparación intestinal.
Recomendaciones para después de una endoscopia o colonoscopia
Después de la realización del examen, especialmente si se utilizó sedación, los pacientes permanecen en observación para una adecuada recuperación. Es importante recordar que el éxito de esta etapa depende tanto de los cuidados posteriores como de una correcta preparación para endoscopia realizada previamente.
En general, se recomienda:
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No realizar actividades que requieran atención, como manejar vehículos.
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Reiniciar una dieta normal de forma progresiva, evitando comidas abundantes o bebidas carbonatadas.
De la misma manera, existen algunos síntomas de alarma tras la ejecución del estudio por los que se debe recibir atención médica prioritaria:
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Distensión abdominal persistente o abdomen duro.
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Dolor abdominal o calambres fuertes.
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Vómito persistente y con sangrado.
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Fiebre o dificultad para deglutir.
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Dolor de garganta severo o deposiciones negras/con sangre.
En definitiva, aunque las complicaciones son poco frecuentes en los estudios endoscópicos, cualquier procedimiento médico conlleva riesgos. Por ello, es vital seguir paso a paso la preparación para endoscopia indicada y contar siempre con la orientación de un especialista ante cualquier incidencia.
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