La Escherichia coli, conocida comúnmente como E. coli, es una bacteria que forma parte del sistema digestivo de los seres humanos y muchos animales. Aunque la mayoría de sus variedades son inofensivas o provocan cuadros leves de diarrea, algunas cepas pueden desencadenar infecciones graves.
Por lo general, esta bacteria puede encontrarse en alimentos de consumo cotidiano, en agua contaminada o incluso en superficies mal higienizadas. Por eso, entender qué es, de qué manera se transmite y cómo puedes prevenirla es clave para evitar complicaciones que afecten a tu salud digestiva.
La doctora Ruth López, gastroenteróloga de los Centros Médicos Colmédica, explica por qué esta bacteria puede representar un riesgo para tu salud, cuáles son los factores que más influyen en la aparición de síntomas y qué claves debes tener en cuenta para prevenir el contagio.
¿Qué es la bacteria Escherichia coli?
La Escherichia coli es una bacteria que, en condiciones normales, vive en tu intestino sin causar problemas. Sin embargo, algunas de sus variantes pueden volverse peligrosas y provocar infecciones, especialmente a nivel digestivo.
La doctora Ruth López, explica que, “se trata de un tipo de bacteria con características que le permiten sobrevivir con facilidad en el organismo. Algunas cepas pueden producir toxinas que, al liberarse, afectan el sistema digestivo y desencadenan síntomas como diarrea, dolor abdominal o malestar general”.
Aunque muchas variantes son inofensivas, otras tienen la capacidad de resistir defensas del cuerpo y generar infecciones intestinales que pueden ir desde leves hasta más complicadas, dependiendo del tipo de bacteria y del estado de salud de cada persona.
Factores que causan enfermedades por la bacteria Escherichia coli
La infección por E. coli suele transmitirse por vía fecal-oral, es decir, cuando la bacteria presente en materia fecal llega a la boca a través de alimentos, agua o superficies contaminadas. Entre los principales factores de riesgo están:
- Consumo de agua contaminada o no potable.
- Ingesta de alimentos manipulados sin una adecuada higiene.
- Carne de res cruda o poco cocida.
- Frutas y vegetales contaminados o mal lavados.
- Hielo elaborado con agua no segura.
- Bebidas preparadas con agua sin tratamiento adecuado.
- Falta de lavado de manos después de ir al baño o antes de manipular alimentos.
“Este tipo de exposición es una de las causas más comunes de la llamada “diarrea del viajero”, especialmente en lugares donde las condiciones de higiene o el acceso a agua potable pueden ser limitados”, advierte la doctora López.
Puede interesarte: Gastroenteritis: claves para una prevención exitosa
Síntomas frecuentes de una infección por Escherichia coli
Los síntomas de una infección por E. coli productora de toxinas suelen aparecer entre 3 y 8 días después del contagio, aunque lo más común es que se presenten alrededor del tercer o cuarto día. En la mayoría de los casos, la recuperación ocurre en un periodo de hasta 10 días.
Los signos más frecuentes son:
- Dolor abdominal tipo cólico o calambres: es un dolor fuerte e intermitente en el abdomen, como “retorcijones”, causado por la inflamación del intestino.
- Diarrea acuosa o con sangre: evacuaciones líquidas frecuentes; cuando hay daño en el intestino, puede aparecer sangre en las heces.
- Náuseas: sensación de malestar en el estómago con ganas de vomitar.
- Vómitos: expulsión del contenido del estómago como respuesta a la irritación digestiva.
En la mayoría de los casos, desaparece por sí sola y mejora con cuidados básicos. Sin embargo, en niños pequeños y adultos mayores puede complicarse. En estos casos, “puede presentarse el síndrome hemolítico urémico, una condición poco frecuente pero grave que puede afectar los riñones y la sangre, causando: insuficiencia renal aguda, anemia y disminución de plaquetas”, señala la doctora López.
Descubre un mundo de cuidado en salud con Colmédica. Explora nuestro portafolio con más de 15 planes de salud en servicios de medicina prepagada y conoce cómo podemos cuidar de ti y tu familia. ¡En Colmédica te queremos bien!
5 claves para prevenir una infección por Escherichia coli
La prevención es fundamental para reducir el riesgo de contagio. Algunas recomendaciones clave para proteger tu salud digestiva incluyen:
- Lava tus manos con frecuencia: hacerlo con agua y jabón, especialmente después de ir al baño y antes de preparar o consumir alimentos, ayuda a evitar la propagación de bacterias y otros microorganismos.
- Cocina bien los alimentos: las carnes, especialmente la carne de res, deben alcanzar una cocción completa para eliminar posibles bacterias presentes en los alimentos crudos.
- Lava frutas y verduras correctamente: antes de consumirlas, es importante enjuagarlas muy bien para disminuir el riesgo de contaminación por residuos o microorganismos.
- Consume agua potable: beber agua segura y verificar el origen del hielo o las bebidas es clave para reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales.
- Evita la contaminación cruzada: usar utensilios y superficies diferentes para alimentos crudos y cocidos ayuda a prevenir que las bacterias pasen de un alimento a otro.
La Escherichia coli es una bacteria que puede pasar desapercibida en la vida diaria, pero que en determinadas condiciones puede convertirse en un riesgo para la salud. Identificar los síntomas a tiempo y mantener hábitos adecuados de higiene y manipulación de alimentos son medidas clave para reducir las probabilidades de infección y evitar complicaciones para tu salud.
Si presentas síntomas digestivos o sospechas de una posible infección por Escherichia coli, en los Centros Médicos Colmédica puedes encontrar especialistas en gastroenterología que te orientarán en el diagnóstico, tratamiento y medidas necesarias para proteger tu bienestar digestivo.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional Ruth López, gastroenteróloga de los Centros Médicos Colmédica.
Puede interesarte: Importancia de continuar con el lavado de manos
PREGUNTAS FRECUENTES










