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El 360 de la juventud: ¿Cómo mantener una salud controlada?

La juventud generalmente se considera como una etapa que abarca desde la adolescencia hasta la adultez temprana. Aunque las edades pueden variar, mantener una buena salud en este momento de la vida resulta primordial, pues no solo beneficia el presente, sino que sienta las bases para una vida adulta plena. Establecer hábitos saludables ayuda a prevenir enfermedades, mejorar el bienestar y disfrutar de una vida más activa y satisfactoria.

Con el fin de orientar desde una perspectiva de 360° acerca de la importancia, afecciones, cuidados y hábitos que se deben tener en esta etapa, la doctora Carolina Fuentes, médica familiar de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las claves para lograr este propósito.  

Importancia del cuidado de la salud en la juventud

En la actualidad no existe una definición universal en relación con el grupo de edad que comprende el concepto de juventud. Sin embargo, las Naciones Unidas define como jóvenes a las personas en rangos de edades comprendidas entre los 15 y 24 años. El rango para este grupo etario es más amplio para el Ministerio de Salud en Colombia, que lo clasifica de los 14 a los 26 años, según la Ley 375 de 1997. 

De esta manera, entendiendo que los jóvenes son un grupo significativo en la población colombiana, es importante resaltar el cuidado que se le debe dar a la salud en este ciclo de vida, dado que, en esta etapa se pueden encontrar ciertas vulnerabilidades, que de no ser identificadas a tiempo, tienen trascendencia en su desarrollo. 

Es así como las intervenciones oportunas en la población joven, crean ambientes de ayuda y fomentan opciones saludables para establecer un adecuado bienestar físico, social y mental.

Principales problemas de salud en los jóvenes

De acuerdo con la doctora Fuentes, la juventud es una de las etapas más dinámicas del desarrollo humano, que se acompaña de cambios físicos, cognitivos y emocionales. Se considera como uno de los períodos más saludables de la vida, sin embargo, se pueden presentar afecciones de salud que tienen un impacto en el bienestar y desarrollo. Entre las problemáticas más comunes se destacan:

– Embarazos: según los estudios realizados por la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS), se observa que dentro de la población adolescente (15-19 años), el aumento de embarazos ha aumentado progresivamente. Se considera que el embarazo precoz tiene graves consecuencias sobre la calidad de vida de los futuros padres y de los hijos/as por nacer.

A su vez, en este aspecto se evidencia un amplio desconocimiento en relación con la educación sexual, lo que conlleva a aumentar las probabilidades de adquirir enfermedades de transmisión sexual.

– Consumo de alcohol y sustancias psicoactivas: otro de los resultados evidenciados en la ENDS, se relaciona con los jóvenes que están entre el rango de edad de 14 a 24 años y su temprano consumo de alcohol y cigarrillo. Así mismo, (aunque en menor magnitud) sucede con las sustancias psicoactivas.

– Deterioro en la salud mental: la mayoría de las patologías están relacionadas con la ansiedad, los trastornos psicóticos, el abuso de alcohol y sustancias psicoactivas. A su vez, este grupo etario se encuentra inmerso en una época de transición entre la niñez y la edad adulta, una etapa que se caracteriza por ser de poca estabilidad emocional.

– Malos hábitos alimentarios: que pueden dar lugar a serios trastornos de la conducta alimentaria, ya sean por adquisición de prácticas relacionadas con la disminución de la ingesta (desnutrición) o comer de forma compulsiva (obesidad). De esta forma, se configuran hábitos alimentarios con complicaciones definitivas que alteran la salud y aumentan el riesgo de sufrir determinadas patologías en la edad adulta. 

Beneficios de mantener una vida saludable desde joven

El beneficio más relevante en relación con mantener una vida saludable desde la juventud, trasciende en la calidad de vida que se tendrá a futuro. En este periodo según la doctora Fuentes es vital establecer “hábitos de autocuidado necesarios para una vida sana, que conllevan a un adecuado desarrollo en las diferentes etapas del ciclo vital y a un envejecimiento exitoso”, destaca.

Tener un estilo de vida sano impacta a la salud ayudando a:

– Evitar problemas de salud físicos, como la prevención de enfermedades coronarias y cardiovasculares.

– Disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y degenerativas y/o apariciones tempranas de estas comorbilidades.

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– Mejorar las capacidades físicas y la imagen personal.

– Reducir el deterioro de la memoria y otras funciones vitales cerebrales.

– Impactar positivamente en el estado emocional y la autoestima.

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Exámenes médicos para mantener una salud controlada

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Los chequeos médicos son una oportunidad de realizar una evaluación clínica integral que ayuda a la prevención de situaciones de riesgo, incluyendo la intervención y detección temprana de hábitos inadecuados o de enfermedades. Es así como en cada control médico se deberá realizar: 

– Examen físico: este deberá ser completo por sistemas y toma de signos vitales. Se recomienda realizar anualmente la toma de medidas antropométricas, exploración neurológica, desarrollo sexual, evaluación osteomuscular y evaluación del estado emocional. 

– Revisión por sistemas: estreñimiento, dispepsia (molestias producidas en la parte alta del abdomen), reflujo gastroesofágico, antecedentes de convulsiones, autismo, déficit de atención e hiperactividad y problemas del comportamiento.

– Examen del oído y visual: se recomiendan realizarse con una periodicidad anual.

– Consejería de vida sexual y anticoncepción: atender una educación sexual a temprana edad ayuda no solo a evitar embarazos precoces, sino a reducir el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual.

– Evaluación de la salud mental: dado que los factores sociales, psicológicos y sociales incrementan en esta etapa, se aumenta el riesgo de desarrollar afecciones como ansiedad, depresión y/o cualquier trastorno mental. 

– Control metabólico: a través de la toma de paraclínicos se logra determinar si el joven se encuentra en el grupo de riesgo por desnutrición, sobrepeso u obesidad. 

– Tamizaje de enfermedades de transmisión sexual: especialmente en los jóvenes con conductas sexuales de riesgo. En la misma medida, se deben realizar pruebas para la detección de cáncer de cuello uterino a partir de los 25 años.

Hábitos saludables para mantener una salud adecuada desde la juventud

Algunos hábitos que desde la juventud se pueden adoptar para mantener una salud adecuada a lo largo de la vida son: 

– Nutrición: la importancia del consumo de una dieta balanceada ayuda a prevenir la desnutrición, el sobrepeso u obesidad, evitar el estreñimiento con el aporte adecuado de fibra y agua, entre otros beneficios.

– Higiene corporal: con el baño de manera habitual, la limpieza general de piel y uñas, de vulva o prepucio, el manejo de los olores corporales, entre otros, estimulan el proceso de autocuidado.

– Cuidado bucodental: por medio del uso de un cepillo de dientes adecuado, de seda dental y de enjuague bucal ayudan en este propósito. A su vez, es importante el control odontológico cada 6 meses.

– Actividad física: para la prevención de la obesidad es relevante fomentar la práctica de ejercicio regular, con el fin de evitar el sedentarismo. Algunas alternativas son: la bicicleta, la natación, el tenis, o las actividades al aire libre. 

– Higiene postural: para prevenir las alteraciones a nivel de la columna vertebral se debe fomentar la higiene postural de los jóvenes, teniendo un control en el peso de las maletas, evitando no solo el exceso, sino una adecuada colocación de las mismas.

– Salud mental: creando un cronograma de actividades que les permitan a los jóvenes tener una estimulación positiva, organizando horas para ver televisión, videojuegos o juegos en solitario. Se pueden fomentar hábitos de juego y actividades de ocio y tiempo libre en familia y propiciar grupos de amigos para divertirse. 

– Educación afectivo-sexual: generando un entorno adecuado para conocer el deseo del joven sobre el desarrollo de su sexualidad. Idealmente debe ser brindado por la familia, ofreciéndole la información que este requiera, con el fin de prevenir situaciones de abuso, enfermedades de transmisión sexual y embarazos prematuros.

– Relación con el abuso de alcohol y tabaco: se debe conversar con los jóvenes acerca de las implicaciones que conlleva el abuso en el consumo de estas sustancias en su salud. 

En definitiva, promover el autocuidado y la consulta de prevención y promoción de la salud desde la juventud es una inversión valiosa en el bienestar y futuro de los jóvenes. Estos hábitos y conocimientos les brindan la base para llevar una vida saludable, prevenir enfermedades y disfrutar de un bienestar físico, emocional y social adecuado.

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