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Los 60 años: cómo planificarlos adecuadamente

Erika Umaña.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo y orientación de la profesional Erika Umaña, médica familiar de los Centros Médicos Colmédica.

La llegada a los 60 años es una etapa llena de oportunidades para explorar nuevas dimensiones. Es una fase en la que las personas cuentan con una riqueza de experiencias y emociones acumuladas a lo largo de la vida. Sin embargo, también es un período para enfrentar la incertidumbre y la posibilidad de cambios significativos tanto físicos como emocionales.

Con el fin de brindar las pautas para lograr una planificación adecuada, la doctora Erika Umaña, médica familiar de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuál es la importancia y las recomendaciones para lograr una acertada transición en esta etapa de la vida. 

Importancia de planificar adecuadamente la llegada de los 60 años

Para la doctora Umaña planificar adecuadamente la llegada de esta etapa de la vida reduce la percepción de incertidumbre natural que acompaña estos años. Es así como se debe reconocer la importancia de planificar y prepararse para afrontar esta fase, con el fin de tener unas mejores condiciones tanto físicas como mentales y con el disfrute de una mejor salud durante más tiempo.

De esta manera, se deben contemplar previamente diferentes tipos de eventos que pueden suceder como una jubilación, la pérdida de algún ser querido o la partida del hogar de un hijo. “Sucesos en los que se deben considerar diferentes caminos a tomar durante la vivencia de estos hechos; reduciendo así, las sensaciones de incertidumbre y anticipando las acciones que serán necesarias en caso de que esto suceda, para tomar decisiones más alineadas con el propósito de vida”, destaca la doctora Umaña.

La salud como prioridad a partir de los 60 años

La salud es un factor que a lo largo de la vida está en constante cambio y llegar a los 60 años marca un capítulo particularmente significativo. Es así como en esta etapa se configuran prioridades como la salud, la cual emerge como el pilar esencial de esta nueva fase. Entre los objetivos que se deben planificar se encuentran: 

– Prevención de enfermedades.

– Control sobre el deterioro físico y mental.

– Prolongación del período de vida independiente.

– Mantener y consolidar la calidad de vida.

Para el logro de los propósitos anteriormente mencionados es necesaria la revisión de diferentes aspectos, entre ellos: 

– Alimentación balanceada: la cual debe ser rica en vegetales, frutas, nueces, granos enteros, proteína de origen animal baja en grasa y lácteos. Está relacionada con una disminución de la mortalidad y lo ideal es que esté orientada por un profesional de la salud en nutrición, quien evaluará los requerimientos y aportes necesarios de acuerdo con el estado de salud de la persona.

– Ejercicio físico: es recomendable mantenerse activo previo al inicio de una rutina de actividad física. Se aconseja una valoración médica y recibir instrucción sobre posibles síntomas que pudieran ser de alerta durante el desarrollo de la actividad deseada.

– Ejercicios de estimulación cognitiva: escribir notas, la lectura de noticias, escuchar música, desarrollar juegos matemáticos o pasatiempos, organizar la memoria de lugares, conformar listas de pendientes o la creación de rutinas son acciones que estimulan las funciones cognitivas, favoreciendo la calidad de vida. 

– Formación de redes sociales e incorporación a grupos de apoyo: participar de grupos e integrarse a actividades en las que se pueda compartir experiencias con otras personas con intereses similares, facilita una mejor comunicación. Además se sugiere la creación de redes secundarias en las cuales se pueda interactuar y crear nuevas relaciones.

– Prevención de adicciones: situaciones de estrés emocional, la pérdida de un empleo o el duelo por pérdida de familiares cercanos pueden facilitar el inicio de consumo de alcohol o de tabaco como formas de enfrentar estos cambios, originando nuevos riesgos para la salud. Es importante expresar estas emociones y buscar apoyo de forma oportuna para prevenir caer en estos hábitos nocivos.

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– Revisión de medicamentos por parte de un profesional médico: verificar con el médico la indicación de cada uno de los medicamentos prescritos. Facilita una mejor adherencia, así como la reducción en la toma innecesaria de medicamentos.

– Vacunación: revisar con su médico tratante el esquema de vacunación (como la antineumocócica y la anti influenza, recomendadas por la OMS), reduce el riesgo de desarrollar enfermedades. 

– Adecuación de espacios para la reducción de caídas: en casa el uso de barandas en la ducha, pisos antideslizantes, retirar alfombras, tener una iluminación adecuada, colocar pasamanos en las escaleras y eliminar obstáculos de los pasillos, habitaciones, ducha y cocina, son acciones fundamentales para un entorno más seguro y cómodo.

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Hábitos saludables para mantener una salud física y emocional adecuada

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Llevar una vida saludable implica la realización de acciones simples que facilitan la armonía del organismo para lograr un equilibrio físico y emocional. Algunas recomendaciones para lograr este objetivo a nivel físico son: 

– Consumir una dieta equilibrada, suficiente y adecuada.

– Hidratarse de forma apropiada, evitando bebidas azucaradas y prefiriendo el consumo de agua.

– Realizar actividad física de forma habitual.

– Mantener un peso saludable.

– Evitar el consumo de sustancias como el alcohol y el cigarrillo.

– Visitar al médico de forma regular.

– Cuidar de la salud oral.

– Velar por una adecuada higiene del sueño, dormir el número suficiente de horas (8 horas en el adulto de +60 años).

Entre tanto para la planificación emocional se recomienda abordar las expectativas y los posibles cambios a través de:

– Aceptación de la realidad: esta etapa de la vida se convierte en una oportunidad para celebrar los éxitos y las experiencias vividas. Permite crear una base emocional sólida para afrontar los nuevos desafíos.

– Autoconocimiento: se trata de un elemento que permite planificar las emociones adecuadamente. Reflexionar sobre tus fortalezas, deseos y preocupaciones te permite identificar los espacios que requieren de una atención emocional.

– Propiciar espacios de interacción: con actividades de entretenimiento, recreación, expresión de las emociones y sentimientos. Se convierte en una oportunidad valiosa para el bienestar mental. 

– Orientación profesional: es un recurso valioso para planificar las emociones. Un especialista de la salud puede proporcionar herramientas para enfrentar desafíos emocionales. A su vez, mantener conexiones con amigos y familiares también puede brindar un apoyo sólido durante la transición de estos cambios.

Es importante considerar este momento como una etapa de crecimiento personal, para ver la vida desde un nuevo punto de vista, afrontar la incertidumbre del futuro con amor al tiempo vivido, reevaluar la calidad de vida que tienes, buscar soluciones a los conflictos con familiares, amigos y otras personas. Abrazar tus emociones con conciencia y preparación, construye una base sólida para enfrentar cualquier desafío y para disfrutar plenamente de las alegrías que esta nueva etapa te puede traer.

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