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Sueño infantil: guía para entender cada etapa

El sueño infantil es uno de los desafíos más grandes para los padres y cuidadores durante los primeros años de vida de los bebés, ya que afecta tanto el bienestar del pequeño como el de quienes lo rodean. Comprender las diferentes etapas del sueño es esencial para abordar las necesidades específicas de cada fase y promover un descanso saludable. 

De esta manera, el sueño infantil, ya sea de unas pocas semanas de vida o con 3 años de edad, experimenta transformaciones aceleradas. Por ello, reconocer y adaptarse a estas transiciones, permiten establecer hábitos de sueño saludables y óptimos para el pequeño en sus diferentes etapas.

La profesional María Alexandra Durán, pediatra de los Centros Médicos Colmédica, comparte una guía para entender el sueño de tu bebé, así como las recomendaciones para lograr que el descanso aporte a su bienestar integral. 

Importancia del sueño infantil

El sueño en los bebés no solo es un momento de tranquilidad para los padres, sino un componente vital para el desarrollo integral del pequeño. Durante este período, el cuerpo se sumerge en una serie de procesos fundamentales que van más allá del simple descanso, pues asume un rol fundamental en su crecimiento físico y salud mental, estimulando: 

– Regulación hormonal: de las sustancias químicas internas, contribuyendo a un equilibrio que influye en la salud general del bebé. 

– Activación inmunológica: durante el sueño fortalece las defensas del organismo, proporcionando vías de defensa contra enfermedades. 

– Crecimiento de vías neurológicas: el sueño contribuye al desarrollo cognitivo y motor del bebé.

– Regulación del ánimo: ayudando a establecer una base emocional sólida desde una edad temprana.

– Transforma estímulos en aprendizaje: esencial para el desarrollo emocional y cognitivo del bebé.

– Estimula la imaginación, la creatividad y la memoria: sentando las bases para futuros procesos de aprendizaje. 

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Implicaciones de un sueño insuficiente en bebés y niños

La falta de sueño o la presencia de episodios de sueño fragmentado pueden tener una serie de efectos negativos en la salud a corto, mediano y largo plazo. Algunos de los efectos más comunes:

– Debilita el sistema inmunológico: la falta de sueño puede reducir el sistema inmunológico de los bebés y niños, haciéndolos más propensos a enfermedades e infecciones.

– Irritabilidad e hiperactividad: puede manifestarse en comportamientos irritables y una mayor propensión a la hiperactividad durante el día.

– Disminución de la capacidad de aprendizaje: puede afectar negativamente la capacidad de los niños para concentrarse y aprender.

– Riesgo de reflujo, obesidad y diabetes tipo 2: la falta de sueño en la infancia se ha asociado con un mayor riesgo de problemas de salud a largo plazo, como reflujo, obesidad y diabetes tipo 2 en la edad adulta.

– Alteración del estado de ánimo: aumenta el riesgo de problemas de salud mental, como ansiedad y depresión postparto en las madres.

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El sueño infantil en cada etapa de desarrollo

De acuerdo con la doctora Durán, el sueño evoluciona a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo, desde el período prenatal hasta la infancia temprana, con características que incluyen: 

Etapa prenatal 

– El bebé recibe calorías a través del cordón umbilical, permitiendo un patrón de sueño organizado.

– El sueño en el último mes de embarazo es simple, tiene un corto periodo de vigilia (estar despierto) repartido durante el día en el que se mueve bastante. Suele verse de manera más evidente al inicio de la noche (9-10pm) y a la madrugada (3-4am). 

Recién nacido a 4 meses 

– Interrupción del sueño por alimentación: Después del nacimiento el bebé deja de recibir calorías en flujo continuo para ahora hacerlo de forma diferida, lo que inevitablemente interrumpe los periodos de sueño.

– Periodos de vigilia cortos de 45 a 60 minutos: luego tienen un periodo de sueño que se prolongará según la efectividad y eficiencia de los periodos de lactancia, entre 1 a 3 horas.

– Fases de sueño: duermen un 50 % del tiempo en fase profunda y un 50 % en fase REM o sueño activo en el que hacen ruidos, sonríen o incluso lloriquean. Durante estas 12 a 18 horas de sueño totales, se están gestando funciones importantes, como el desarrollo de complejos neuronales, aprendizaje, memorización y fortalecimiento del sistema inmunológico.

– Producción de melatonina: después de los 3 meses la producción de esta hormona ayuda a estabilizar el sueño.

4 meses en adelante

– Progresión del sueño: a los 4 meses se configura un gran momento de progresión. La arquitectura del sueño se completa con 5 fases que incluyen: fases ligeras (55-65 %) lo que significa una “regresión” en la forma en la que duerme. Ahora, con siestas más cortas y múltiples despertares especialmente después de la media noche.

– Complejidad y retos: el sueño puede volverse complejo y desafiante. Establecer rutinas y hábitos adecuados es crucial para abordar los despertares y mejorar la calidad del sueño.

– Cambios en despertares: de despertarse solo para alimentarse, el bebé comienza a hacerlo después de cada ciclo de sueño o debido a factores ambientales.

– Distribución en las fases de sueño: aproximadamente 60% en fases ligeras, 20 % en fase REM (sueño activo) y 15 % en fase profunda.

– Disminución en el sueño diurno: reduce progresivamente la necesidad de sueño diurno.

– Hábitos y desarrollo: se convierten en factores esenciales para desarrollar hábitos saludables de sueño. 

Es fundamental en este proceso, reconocer las necesidades individuales de cada niño y ajustar las rutinas y hábitos de sueño según su desarrollo. El estimativo de tiempo de acuerdo a cada etapa se estima así:

etapas sueño infantil


El sueño consistente y de calidad desempeña un papel esencial en el crecimiento y desarrollo físico, cognitivo y emocional del bebé. Establece patrones saludables de descanso que impacten positivamente en su desarrollo y bienestar.

Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional María Alexandra Durán, pediatra de los Centros Médicos Colmédica.

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