Skip to main content

Claves para el cuidado de las várices

Las várices o venas varicosas, son un problema común que afecta a muchas personas. Se caracterizan por venas que se retuercen y agrandan, siendo más frecuentes en las piernas, aunque cualquier vena cercana a la superficie de la piel puede volverse varicosa. Esta afección se desencadena principalmente por el aumento de presión en las venas debido a actividades cotidianas como estar de pie o caminar.

Aunque para algunos las várices representan una preocupación estética, para otros es una condición que puede causar malestar, dolor e incluso dificultar el desempeño de actividades. En casos más graves, las complicaciones pueden llegar a ser significativas, afectando la calidad de vida y requiriendo tratamiento médico especializado. 

Con el fin de conocer las implicaciones que tienen las várices en la salud, así como las recomendaciones para tratarlas y especialmente prevenirlas, la profesional Sonia Rozo, médico cirujano general de los Centros Médicos Colmédica, comparte las claves para prevenir eficazmente esta afección.

¿Qué son las várices? 

Las várices son una condición en la que las venas se dilatan debido a un flujo sanguíneo inadecuado hacia el corazón. Esto ocurre porque las válvulas dentro de las venas, cuya función es dirigir la sangre en una sola dirección, no funcionan correctamente o porque las paredes de las venas son débiles. 

Como resultado, la sangre puede retroceder y acumularse en las venas, lo que causa su dilatación y la formación de las várices. Esta acumulación provoca que las venas se ensanchan y se vuelvan visibles bajo la piel, a menudo acompañadas de molestias como dolor, picazón o sensación de pesadez en las piernas. Estas venas agrandadas suelen elevarse sobre la superficie de la piel, tienden a adquirir un color púrpura o azulado. 

Causas de las várices 

Cualquier situación que genere aumento de presión en las paredes de las venas puede causar várices, entre ellas las más comunes son:

– Sobrepeso y obesidad: el exceso de peso ejerce presión adicional sobre las venas, dificultando el flujo sanguíneo adecuado y aumentando el riesgo de desarrollar várices.

– Embarazo: durante este periodo el aumento de volumen sanguíneo y la presión sobre las venas debido al útero en crecimiento pueden contribuir al desarrollo de várices.

– Sedentarismo: la falta de actividad física puede debilitar los músculos de las piernas, lo que dificulta la circulación sanguínea y aumenta la probabilidad de várices.

– Antecedentes familiares: la predisposición genética juega un papel importante en el desarrollo de várices. Si hay familiares cercanos que han tenido várices, el riesgo de desarrollarlas puede ser mayor.

– Permanecer de pie o sentado por períodos prolongados: estas posiciones prolongadas aumentan la presión sobre las venas de las piernas, lo que puede contribuir al desarrollo de várices.

– Envejecimiento: con el paso del tiempo, las venas pueden perder elasticidad y las válvulas venosas pueden debilitarse, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar várices.

Puede interesarte: Hipervitaminosis: consumo excesivo de vitaminas.


Descubre un mundo de cuidado en salud con Colmédica. Explora nuestro portafolio con más de 15 planes de salud en servicios de medicina prepagada y conoce cómo podemos cuidar de ti y tu familia. ¡En Colmédica te queremos bien!

Síntomas de las várices

Entre los síntomas más comunes de las venas varicosas se encuentran:

– Visualización de venas anormales: el síntoma más evidente y que suele llamar la atención del paciente es la visualización de venas azuladas o con bultos en las extremidades afectadas. 

Ver más
Pilates: para qué sirve y ejercicios

– Inflamación de las piernas: las várices pueden causar hinchazón en las piernas, especialmente al final del día o después de largos períodos de pie o sentado. Esta hinchazón puede ser más prominente alrededor de las venas afectadas.

– Sensaciones de dolor y pesadez: se pueden experimentar sensaciones de dolor en las piernas, con pesadez o cansancio. Este dolor puede empeorar al final del día o después de largos períodos de estar de pie.

– Hormigueo: especialmente durante las horas de la tarde o la noche. Estas sensaciones pueden ser intermitentes pero persistentes y pueden ser más pronunciadas alrededor de las áreas afectadas por las várices.

– Calambres nocturnos: suelen ocurrir durante la noche en los músculos de las pantorrillas y pueden ser muy dolorosos.

Recomendaciones para el cuidado de las várices

– Mantener un estilo de vida saludable: que incluya actividad física regular y una dieta equilibrada para controlar el sobrepeso u obesidad, lo cual contribuye a mejorar la salud vascular y reducir el riesgo de desarrollar várices. Además, mantener la piel bien hidratada es importante para prevenir complicaciones cutáneas asociadas con las várices.

– Uso de medias de compresión: para aquellas personas que pasan largas horas de pie, el uso de medias de compresión puede ser beneficioso. Ayudan a mejorar la circulación sanguínea en las piernas y reducen la hinchazón, proporcionando alivio y previniendo la progresión de las várices. Usar calzado adecuado y evitar el uso de tacones altos, ya que dificultan la circulación venosa.

– Autocuidado y prevención: son aspectos clave en el manejo de las várices. Adoptar medidas preventivas como mantener un peso saludable, practicar ejercicio regularmente, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, entre otras acciones ayudan a prevenir la aparición y progresión de las várices.

– Tratamiento con dispositivos de compresión: el uso de dispositivos de compresión como medias, vendajes o elásticos puede ser parte del tratamiento para mejorar la circulación venosa y aliviar los síntomas. Es importante que este tratamiento sea supervisado por un profesional de la salud para garantizar la adecuada selección y ajuste según las necesidades individuales del paciente.

– Tratamiento quirúrgico en casos avanzados: en situaciones en donde las várices causan limitaciones significativas, el tratamiento quirúrgico es necesario. Puede incluir procedimientos como la escleroterapia, terapias láser, entre otras dependiendo del grado de la enfermedad y las necesidades del paciente. Es fundamental consultar a un especialista para determinar la mejor opción.

– Asesoramiento profesional y evitar la automedicación: el uso de medias de compresión y otros tratamientos deben ser prescritos y supervisados por un médico o especialista en el área para garantizar su eficacia y seguridad.

En definitiva, el cuidado de las várices implica comprender sus causas, reconocer los síntomas, identificar los factores de riesgo y adoptar hábitos de vida saludables. Si bien pueden ser inevitables en algunos casos, tomar medidas preventivas y buscar tratamiento temprano puede ayudar a controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones asociadas con esta condición vascular. Ten en cuenta siempre, ¡Tu salud es calidad de vida!

Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo de la profesional Sonia Rozo, médico cirujano general de los Centros Médicos Colmédica.

Puede interesarte: Colesterol bueno y malo: lo que debes saber.

 

Comparte
Ir al home