Aunque por lo general se asocian con mujeres, las várices también afectan a los hombres, y son más comunes de lo que crees. Se presentan como venas hinchadas o visibles bajo la piel, generalmente en piernas y tobillos. En algunos casos pueden generar dolor o una sensación de pesadez, y aunque no siempre son peligrosas, sí pueden afectar la calidad de vida de quien las padece.
Por eso, identificarlas a tiempo y adoptar medidas preventivas es clave para mantenerlas bajo control y evitar complicaciones. Para conocer más sobre el impacto de las várices en hombres, el doctor Felipe Contreras, cirujano vascular de los Centros Médicos Colmédica, nos comparte sus recomendaciones para cuidarlas y prevenirlas de manera efectiva.
¿Qué son las várices?
Según el doctor Felipe Contreras, “las várices son dilataciones de las venas superficiales, principalmente en las piernas. Se producen cuando las paredes de las venas se debilitan o las válvulas internas dejan de funcionar correctamente, lo que impide que la sangre regrese de manera eficiente al corazón”.
Esto provoca que la sangre se acumule en los tejidos, generando reflujo, estancamiento y congestión. Como resultado, las venas se dilatan más, y muchas veces esto se acompaña de dolor, sensación de pesadez, inflamación y molestias en las piernas.
Várices en hombres: ¿qué tan comunes son realmente?
Aunque muchas veces se piensa que las várices son un “problema de mujeres”, los hombres también las presentan con frecuencia. La diferencia está en que no consultan hasta que las molestias son evidentes, mientras que las mujeres suelen acudir desde etapas más tempranas.
Según el doctor Felipe Contreras, “esto hace que en la práctica clínica parezca que las várices afectan más a las mujeres, cuando en realidad son un problema que puede aparecer en ambos sexos”, explica.
Riesgos de várices en hombres
Algunos factores de riesgo para desarrollar várices en hombres son innatos (los que heredamos ) y otros son adquiridos (los que dependen de hábitos o entornos). Entre ellos se encuentran:
– Edad: a medida que pasan los años, las venas pierden elasticidad y las válvulas funcionan menos eficientemente, aumentando el riesgo.
– Antecedentes familiares: si tus padres o hermanos tienen várices, es más probable que tú también las desarrolles.
– Trabajos que requieren estar de pie: permanecer de pie por largos períodos, especialmente más de ocho horas, genera presión en las venas de las piernas.
– Permanecer sentado por largos periodos: estar sentado mucho tiempo sin moverse también afecta la circulación y favorece su aparición.
– Sedentarismo: la falta de actividad física regular dificulta el retorno de la sangre al corazón y contribuye al desarrollo de las venas dilatadas.
Señales de que podrías estar desarrollando várices
En los hombres, las várices suelen ser más fáciles de notar porque la pierna tiene menos tejido graso, desde la rodilla hasta el pie. Esto hace que cualquier cambio en las venas sea más visible o palpable. Según el doctor Felipe Contreras, algunas señales de alerta incluyen:
– Pequeñas dilataciones o bultos: venas que se ven abultadas o se sienten al tacto.
– Cordones serpenteantes: venas que parecen “enredadas” o como cuerdas bajo la piel.
– Ubicación más común: cara interna de las piernas o pantorrillas, aunque también pueden aparecer en muslos desde etapas tempranas.
– Molestias asociadas: sensación de pesadez, dolor leve o calambres, sobre todo después de estar mucho tiempo de pie o sentado.
Identificar estos signos a tiempo te permite tomar medidas preventivas y consultar al especialista antes de que la condición avance.
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Complicaciones de las várices en hombres si no se tratan a tiempo
Si las várices no se tratan a tiempo, los síntomas y las complicaciones pueden aumentar progresivamente. Algunas etapas de complicación incluyen:
– Dolor persistente: no mejora con medias de compresión o cambios de postura, acompañado de cansancio e inflamación.
– Cambios en la piel: aparecen manchas rojas o cafés, conocidas como dermatitis ocre, causadas por la acumulación de hierro en la piel. En la mayoría de los casos, estos cambios son irreversibles, dejando marcas permanentes.
– Úlceras varicosas: etapa avanzada que aparece principalmente alrededor de los tobillos. Son heridas dolorosas, a veces con drenaje, que aumentan el riesgo de infección y requieren tratamientos complejos, como curaciones especiales, cirugía y seguimiento médico estricto.
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Hábitos para prevenir las várices
Para prevenir la aparición de várices en hombres, el doctor Felipe Contreras recomienda adoptar algunos hábitos sencillos pero efectivos:
– Mantener actividad física regular: ejercicios de intensidad moderada que fortalezcan principalmente piernas y abdomen ayudan a mejorar la circulación.
– Evitar estar demasiado tiempo de pie o sentado: si tu trabajo exige permanecer en una misma posición, haz pausas activas para descansar y mover las piernas.
– Mantener un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad aumentan la presión sobre las venas de las piernas, favoreciendo la aparición de várices.
Adoptar estos hábitos no solo ayuda a prevenir várices, sino que también mejora la circulación y la salud general de tus piernas, evitando molestias a largo plazo.
Si notas las señales de alerta de várices, en los Centros Médicos Colmédica encontrarás especialistas en cirugía vascular que te orientarán para cuidar tus piernas y adaptar hábitos o tratamientos a tu estilo de vida.
Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo del profesional Felipe Contreras, cirujano vascular de los Centros Médicos Colmédica.
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PREGUNTAS FRECUENTES1. ¿Los hombres también pueden tener várices? Sí, aunque muchas veces se asocian con mujeres, los hombres también pueden desarrollarlas. La diferencia es que suelen consultar más tarde, cuando las molestias ya son evidentes. 2. ¿Cuáles son los síntomas más comunes? Entre los más frecuentes están venas abultadas o cordones visibles, sensación de pesadez, dolor leve, calambres y cambios de coloración de la piel. 3. ¿Se pueden prevenir las várices? Sí. Mantener actividad física regular, evitar largos periodos sin movimiento, cuidar el peso y descansar las piernas son medidas efectivas para prevenirlas o retrasar su aparición.
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