El ‘Día Internacional del Cáncer Infantil’, que se conmemora cada 14 de febrero, es más que una fecha para conmemorar, es una oportunidad para reflexionar sobre esta enfermedad que afecta a miles de niños en el mundo.
Según el Observatorio Global de Cáncer (Globocan), en Colombia durante 2022 se registraron 2.115 casos nuevos de cáncer en niños y adolescentes entre los 0 y 17 años, lo que equivale a una tasa de incidencia de 14 casos por cada 100.000 menores. Además, la enfermedad cobró la vida de 784 menores, reflejando una tasa de mortalidad de 5,1 por cada 100.000 niños. Cifras que revelan la importancia de reflexionar sobre esta enfermedad.
La doctora Gissela Martínez, pediatra de los Centros Médicos Colmédica, nos explica la incidencia del cáncer infantil, cuáles son los tipos más comunes y los principales signos de alarma que los padres deben conocer para actuar a tiempo.
¿Qué es el cáncer?
De acuerdo con la doctora Martínez, “el cáncer es una enfermedad en la que las células anormales se dividen sin control y tienen la capacidad de infiltrarse y destruir el tejido corporal normal. A menudo, tienen la capacidad de propagarse por el cuerpo”.
Si bien el cáncer es la segunda causa principal de muerte en el mundo, “las tasas de supervivencia están aumentando en muchos tipos de cáncer, gracias a los avances en los exámenes de detección, los tratamientos y la prevención”, destaca la doctora Martínez.
Tipos de cáncer infantil más comunes
Entre los tipos más frecuentes de cáncer en niños se destacan:
– Leucemia: es el tipo de cáncer infantil más común. Afecta las células de la médula ósea, donde se producen los glóbulos blancos, rojos y las plaquetas. En los niños con leucemia, la médula ósea genera glóbulos blancos anormales que no pueden combatir infecciones. Esto debilita el sistema inmune y afecta la producción de glóbulos rojos y plaquetas.
– Linfoma: afecta el sistema inmunitario, específicamente los ganglios linfáticos. Las células de linfoma son glóbulos blancos anormales que no logran combatir infecciones. Como resultado, los ganglios pierden su capacidad para proteger al cuerpo de microorganismos y enfermedades.
– Tumores cerebrales y de columna vertebral: se originan en un crecimiento anormal de las células nerviosas, que invaden el cerebro o la médula espinal. Esto puede alterar funciones como el movimiento, el habla, el pensamiento y el comportamiento, dependiendo de la ubicación del tumor.
– Cáncer de hueso: es más común en niños mayores y adolescentes, aunque puede desarrollarse a cualquier edad. Este tipo de cáncer forma bultos dolorosos en los huesos, afectando principalmente los brazos y las piernas.
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7 síntomas a los que debes estar atento en el cáncer infantil
1. Fiebre sin motivo aparente: puede ser un signo temprano de que algo no está funcionando correctamente en el cuerpo, como una reacción del sistema inmune ante las células cancerígenas.
2. Mayor fatiga: es un síntoma común en el cáncer infantil. Los niños pueden sentirse cansados durante el día, incluso si han descansado lo suficiente.
3. Palidez persistente: la piel pálida o con una coloración grisácea puede ser un signo de anemia, que ocurre cuando el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos.
4. Pérdida de peso inexplicable: si un niño pierde peso de manera repentina y sin razón aparente, puede ser una señal de que su cuerpo no está absorbiendo los nutrientes correctamente debido a la enfermedad.
5. Cambios repentinos en la visión: alteraciones en la visión como visión borrosa o la aparición de puntos ciegos, pueden ser causadas por tumores en el cerebro o cerca de los nervios ópticos.
6. Vómitos persistentes y recurrentes: cuando ocurren de manera frecuente y sin una causa clara pueden ser una señal de un tumor en el cerebro, que ejerce presión sobre las áreas que controlan las funciones digestivas.
7. Dolor de cabeza persistente e intenso: que no desaparece o que se vuelve cada vez más intenso durante varias semanas.
Un diagnóstico temprano no solo permite actuar rápido, sino también aumentar significativamente las probabilidades de éxito en el tratamiento y la recuperación.
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¿Es posible prevenir el cáncer infantil?
Aunque no siempre es posible prevenirlo, inculcar buenos hábitos en los niños puede hacer una gran diferencia en su salud general. Algunos de ellos incluyen:
– Fomentar una alimentación equilibrada: incluir frutas, verduras, granos enteros y evitar el consumo de alimentos ultraprocesados.
– Promover la actividad física: el ejercicio les ayudará a fortalecer su sistema inmune.
– Evitar la exposición al humo de tabaco y contaminantes.
– Realizar controles médicos regulares: las visitas periódicas al pediatra pueden detectar problemas a tiempo.
– Proteger del sol: usar protector solar para evitar daños en la piel desde pequeños es importante para su salud.
Aunque el cáncer infantil no siempre se puede prevenir, estar atento a los síntomas y fomentar hábitos de vida saludables es esencial para el bienestar de los pequeños. Si notas algún signo de alerta, es clave acudir al médico de inmediato para un diagnóstico oportuno. La detección temprana es el primer paso hacia un tratamiento exitoso.
Para la realización de este artículo contamos con el apoyo de la profesional Gissela Martínez, pediatra de los Centros Médicos Colmédica
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