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Salud del corazón: recomendaciones para las diferentes edades

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La salud del corazón es fundamental para una vida plena y activa en cualquier etapa de las personas. La prevención de enfermedades cardíacas no tiene edad y las decisiones que se toman hoy, pueden determinar el bienestar cardiovascular del futuro. Es el corazón el motor del organismo que incide en la calidad de vida en general y promueve una longevidad saludable.

El profesional Rodolfo Vega, cardiólogo de los Centros Médicos Colmédica comparte a continuación la importancia de mantener un corazón sano y las recomendaciones para mantener la salud adecuada de este órgano en las distintas etapas de la vida.

Importancia de la salud del corazón

De acuerdo con el profesional Vega, el corazón juega un papel importante, al tratarse de un músculo que bombea sangre a todo el organismo a través de los vasos sanguíneos y transporta el oxígeno a cada célula del cuerpo. “Es el motor que distribuye energía a cada órgano y músculo. Además, es proveedor de nutrientes y encargado de brindar oxígeno a las células, funciones que evidencian su dimensión en una persona”, destaca. 

Es así como, la importancia de mantener un corazón sano no puede ser subestimada, ya que este órgano desempeña un papel vital -durante 24 horas sin parar- en el funcionamiento general del organismo. Entre las tareas que desempeña se encuentran:

– Funcionamiento de órganos y tejidos: al ser responsable de suministrar sangre rica en oxígeno, el corazón permite que los órganos y tejidos realicen sus funciones esenciales. Cada célula del cuerpo depende del suministro apropiado de oxígeno para producir energía.

– Actividad física: durante una práctica deportiva el corazón responde a las necesidades del cuerpo, al aumentar el ritmo y volumen de bombeo. Un corazón sano proporciona un flujo sanguíneo eficiente y rápido con este tipo de actividad.

– Prevención de enfermedades: mantener un corazón saludable reduce significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. Así mismo, previene afecciones como la enfermedad coronaria, el infarto de miocardio, las arritmias, entre otras patologías.

– Optimiza la calidad de vida: un corazón sano permite una mayor capacidad para realizar actividades diarias y mantener una vida plena en todas las etapas de la vida.

– Aumenta la longevidad: la buena salud del corazón está directamente relacionada con la longevidad. Las personas con un corazón sano tienen mayores posibilidades de vivir una vida más amplia y con menores probabilidades de complicaciones cardiovasculares.

Hábitos perjudiciales para el corazón

Existen hábitos que resultan perjudiciales para la salud del corazón, que, a su vez, aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Entre ellos, se encuentran: 

– Mala alimentación: el consumo desmedido de grasas saturadas, grasas trans, azúcares añadidos y sodio, puede elevar los niveles de colesterol y presión arterial, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas.

– Niveles elevados de grasa en sangre: los niveles altos de colesterol y triglicéridos en la sangre contribuyen a la obstrucción del flujo sanguíneo y aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.

– Sobrepeso y obesidad: con el exceso de peso corporal se aumenta la presión arterial y el colesterol, lo que acentúa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

– Consumo excesivo de alcohol: puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de arritmias cardíacas.

– Tabaquismo: los componentes del tabaco pueden dañar los vasos sanguíneos y afectar el funcionamiento de las arterias.

– Trastornos del sueño: como la apnea del sueño o la falta de sueño adecuado pueden afectar negativamente. Aumenta el estrés en el corazón y contribuye a fomentar la obesidad y otros problemas de salud.

– Sedentarismo: la inactividad física puede debilitar el corazón y los músculos, incrementando el riesgo de enfermedades cardíacas y contribuyendo al aumento de peso.

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Afecciones más comunes que afectan la salud del corazón

Son diversas las afecciones que pueden incidir en la salud del corazón y el sistema cardiovascular en general, entre las comunes están: 

– Cardiopatía isquémica: se trata de una enfermedad cardiovascular ocasionada por una obstrucción o disminución en el flujo de sangre y oxígeno de las arterias, debido a una placa de grasa acumulada en las paredes.

– Arritmias: son alteraciones del ritmo cardíaco. El corazón puede latir demasiado rápido, bastante lento o de manera irregular. Algunas arritmias pueden ser benignas y otras pueden ser graves y requerir de tratamiento médico.

– Insuficiencia cardíaca: es una patología en la cual el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo. 

– Hipertensión arterial: una afección en la que se aumenta la fuerza del flujo sanguíneo contra las paredes de las arterias, afectando la integridad de los vasos sanguíneos.

– Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): esta patología además de afectar los pulmones, también puede incidir en el corazón. A su vez, la EPOC puede causar presión adicional en el corazón y contribuir a la insuficiencia cardíaca.

Es importante destacar que, estas afecciones inciden en gran medida en el deterioro de la salud del corazón, por tanto, prevenir las enfermedades cardiovasculares a través de un estilo de vida saludable y la atención médica oportuna es de vital importancia.

Recomendaciones para una salud adecuada en cada etapa de la vida 

Para el doctor Vega la prevención es clave en todas las etapas de la vida para mantener la salud del corazón y prevenir problemas cardiovasculares. Algunas consideraciones importantes para preservar un corazón sano son:

Infancia y adolescencia

– Establecer una dieta saludable: promover una dieta balanceada y un consumo de frutas, verduras, proteínas magras, entre otros alimentos, desde pequeños, es clave para crear hábitos saludables que permanecerán a lo largo de la vida.

– Fomentar la actividad física: se debe incentivar a los niños y adolescentes a realizar actividades físicas regulares que eviten el sedentarismo. Por ejemplo, juegos al aire libre o la práctica de alguna disciplina deportiva.

– Limitar el tiempo de dispositivos: se deben establecer horarios para el uso de los diferentes dispositivos (celulares, computadores, videojuegos, etc.) que promueven el sedentarismo, uno de los mayores factores de riesgo para tener una salud del corazón inadecuada.

Entre 20 a 40 años

– Mantener una dieta equilibrada: se debe continuar con una alimentación saludable, controlando el consumo de grasa saturadas y trans, sodio y azúcares añadidos.

– Ejercicio regular: mantener una rutina de ejercicio constante que incluya actividades cardiovasculares que fortalezcan la salud del corazón.

– Controlar el estrés: las actividades diarias del trabajo, el hogar o las académicas, conllevan a niveles altos de estrés. Por tanto, con el fin de lograr un balance adecuado, se recomienda la implementación de técnicas de manejo del estrés para mantener un equilibrio emocional.

– Evitar el tabaco y el exceso de alcohol: el tabaquismo y el consumo desmedido de alcohol, son factores de riesgo altos para el padecimiento de enfermedades cardiovasculares.

Entre 40 a 60 años

– Mantener un peso saludable: a medida que transcurren los años el metabolismo tiende a disminuir, lo que conlleva a padecer de sobrepeso u obesidad, por tanto, es importante controlar el peso corporal a través de una dieta adecuada y el ejercicio.

– Controlar la salud del corazón: esta etapa de la vida requiere un chequeo médico más constante, con exámenes que controlen la presión arterial, el colesterol, entre otros agentes que pueden determinar alguna incidencia cardiovascular. 

Adultos + 60 años

– Establecer una rutina de ejercicios: basada en la condición física de cada persona. Se debe adaptar un ejercicio de acuerdo a las capacidades y enfocándose en actividades de bajo impacto como caminar, nadar o estiramientos.

– Mantener una dieta balanceada: en esta etapa es vital garantizar la obtención de suficientes nutrientes esenciales para mantener la salud del corazón.

– Realizar chequeos médicos periódicos: se debe monitorear regularmente la salud del corazón con los exámenes estimados por el médico, así como las recomendaciones cuando se diagnostica una afección cardíaca o se identifican factores de riesgo.

– Fomentar las relaciones sociales: establecer una conexión social con otras personas contribuye a mantener un bienestar emocional asertivo, lo que a su vez incide positivamente en la salud del corazón.

En definitiva, es importante que independiente de la etapa de la vida en la que se encuentre una persona, se establezcan hábitos saludables, se evalúen los factores de riesgo familiar para tomar medidas a tiempo y se fomenten visitas periódicas al especialista de la salud cardiovascular, para controlar cualquier incidencia que afecte la salud del corazón. 

Puede interesarte: Cardiopatía: cómo detectarla y prevenirla a tiempo.

 

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