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Qué es la resistencia a la insulina

Óscar Paz.
Endocrinólogo de los Centros Médicos Colmédica.

La resistencia a la insulina es una afección que sucede cuando las células no responden bien a la insulina y no pueden absorber fácilmente la glucosa de la sangre. Si bien, este trastorno no significa ser diabético, es una situación que antecede al padecimiento de una diabetes tipo 2, a ello, se debe la importancia de detectarla a tiempo.

Generalmente, no suele causar síntomas hasta que la persona desarrolla diabetes y existen factores de riesgo que están asociados, especialmente, en aquellas personas que tienen sobrepeso. Adoptar hábitos saludables es una de las mejores alternativas para reducir las probabilidades o hasta revertir la resistencia a la insulina.

El doctor Óscar Paz, endocrinólogo de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las características de la resistencia a la insulina, las causas y la forma de reducir el riesgo de desarrollarse.

Qué es la insulina

La insulina es una hormona producida por el páncreas que permite que las células absorban y utilicen la glucosa en la sangre para entrar a las células de los músculos, tejido graso e hígado, donde se usan para obtener energía. Así mismo, el hígado también puede producir glucosa en momentos de necesidad, como, por ejemplo, cuando se está en ayunas.

La glucosa es un tipo de azúcar que proviene de los alimentos que se ingieren como los carbohidratos. Es así como luego de la ingesta de una comida, el tracto digestivo descompone los carbohidratos y los transforma en glucosa. Cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan, el páncreas libera insulina en la sangre, con el fin de reducir los niveles de glucosa y mantenerlos en el rango normal.

De esta manera, cuando las células no pueden absorber la glucosa, los niveles de este azúcar se acumulan en la sangre, dando paso a niveles más altos de lo habitual, originando una prediabetes, la cual suele ocurrir en personas con alta resistencia a la insulina.

Qué es la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina es una afección que se produce cuando las células de los músculos, grasa e hígado no tienen una respuesta adecuada a la insulina, lo que produce que no se pueda absorber la glucosa de la sangre apropiadamente. Es un componente patológico importante de diferentes enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, esteatosis hepática, aterosclerosis, entre otras.

De acuerdo con el doctor Paz se puede definir “como un estado de una pobre respuesta de los tejidos blancos de insulina a niveles fisiológicos, requiriendo niveles más altos para mantener las funciones normales”, destaca.

Es así que, cuando el organismo se encuentra en ayunas el hígado produce glucosa llevándolo al torrente sanguíneo con el fin de mantener los niveles normales, suministrando combustible a los tejidos que consumen la glucosa, este proceso es conocido como “producción hepática de glucosa” y se obtiene por una ruptura del glucógeno hepático (glucogenólisis) y también mediante la síntesis de novo de glucosa (gluconeogénesis) a través del uso de ácidos grasos y glicerol derivados del tejido adiposo.

Mientras el páncreas produce la suficiente insulina para superar la baja tasa de absorción, los niveles de glucosa en la sangre se mantienen en un rango adecuado, reduciendo así, las probabilidades de desarrollar una diabetes.

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Causas de la resistencia a la insulina

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Según el doctor Paz, estudios epidemiológicos han concluido que la obesidad es el principal factor de riesgo para la diabetes mellitus tipo 2. “Las personas obesas tienen 80 veces mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. El exceso de lípidos es la causa primaria de la resistencia a la insulina”, resalta.

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A su vez, el 70 % de los pacientes obesos con diabetes tipo 2 tienen esteatosis hepática y está a la vez tienen resistencia a la insulina hepática. Además, se convierten en causas factores de riesgo como:

– Tener un estilo de vida sedentario o de poca actividad física.

– Problemas al dormir como apnea del sueño (afección en la que la respiración se detiene y se reinicia muchas veces durante el descanso).

– Presión arterial alta.

– Antecedentes familiares de diabetes tipo 2.

– Enfermedad de hígado graso.

– Altos niveles de colesterol.

– Síndrome de ovario poliquístico (niveles muy elevados de andrógenos).

Síntomas de la resistencia a la insulina

Por lo general, la resistencia a la insulina usualmente no presenta síntomas, por lo cual esta afección se detecta mediante un chequeo médico o a través de un análisis de sangre. Sin embargo, existen unos signos de la resistencia a la insulina a los que se debe prestar atención, como lo son:

– Piel oscurecida en la parte posterior y lateral del cuello o en la axila, llamado ‘Acantosis Nigricans’.

– Aparición de pequeños crecimientos de la piel llamados fibromas laxos en las mismas áreas de la acantosis.

– Aumento de peso y de medidas en el volumen de la cintura (hombres más de 100 cm y mujeres más de 90 cm.).

– Presión arterial alta.

¿Es posible revertir la resistencia a la insulina?

Es posible revertir la situación a través de la adopción de hábitos de vida saludables que permitan a la persona

– Controlar el peso corporal. La pérdida del 10 % del peso reduce el contenido de los triglicéridos hepáticos, revirtiendo así, la resistencia a la insulina.

– Realiza una actividad física durante 30 minutos al menos cinco días a la semana ya que el músculo esquelético ocupa el 35-45 % del peso corporal y el 70 a 80 % del depósito total de glucosa con la secreción de insulina.

– Establecer una rutina de alimentación balanceada, con la asesoría de un nutricionista, incorporando alimentos saludables, como frutas, verduras, legumbres y proteínas magras.

– Eliminar la ingesta de azúcar y carbohidratos refinados. El consumo de este tipo de alimentos aumenta el riesgo de sufrir resistencia a la insulina, ya que el cuerpo descompone rápidamente estos alimentos en moléculas de azúcar que son absorbidas por la sangre.

– Dejar de fumar: este hábito está vinculado con el riesgo de padecer diabetes, especialmente en fumadores excesivos.

– Reducir los niveles de estrés y dormir adecuadamente.

En definitiva, es importante que ante la presencia de algún factor de riesgo o un signo que pueda evidenciar una resistencia a la insulina, se realice un control médico con un especialista que determine a través de exámenes algún tipo de problema de glucosa. Es habitual que en varias ocasiones el diagnóstico se realice cuando ya ha aparecido alguna complicación y es precisamente esta situación la que se debe evitar.

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