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Autoridad y amistad: el balance en la crianza de tus hijos

Mary Luz Gómez de los Ríos
Psicóloga Clínica de los Centros Médicos Colmédica.

Son varias las incertidumbres en la crinza como padres, pues no se logra determinar la manera de formar a los hijos. Bien sea, porque se quiere establecer una empatía que puede tornarse en una amistad o llevar al extremo la situación para convertirla en una relación de autoritarismo, que solamente terminará por crear un ambiente nocivo entre padre e hijo.

En este sentido, es importante señalar que en el proceso de formación es indispensable establecer límites, pues es uno de los elementos más significativos en la etapa de la crianza. Además, se convierten en pautas fundamentales para que desde pequeños se integren socialmente y entiendan el juego de vivir en comunidad, manteniendo su seguridad. 

De este modo, lograr el balance entre cercanía (no amistad) y autoridad, es el desafío que como padres se tiene, entendiendo que, los vínculos aportan afecto y seguridad y los límites, las guías para una convivencia saludable. Para aportar al tema la doctora Mary Luz Gómez, psicóloga clínica de los Centros Médicos Colmédica, comparte la manera de cómo lograr el equilibrio apropiado para tener una relación cercana con los hijos sin llegar al autoritarismo como padres.  

Marcar los límites como padres en la crianza

De acuerdo con la doctora Gómez en la crianza es valioso establecer límites y reglas claras, porque cuando se es demasiado permisivo se pierde ese vínculo de autoridad que es importante mantener siempre como padres. “Una educación carente de límites puede tener consecuencias negativas en el propio desarrollo personal y psicosocial, pues sin ese elemento no podría reconocer hasta dónde van sus derechos y dónde empiezan los de los demás”, destaca.

Sin embargo, en este proceso de establecer las reglas se hace necesario que se establezcan dichos límites de la manera más clara posible para los hijos, definiendo las consecuencias o sanciones justas y educativas para su formación. Cuando la norma es comprendida, el niño tiene una referencia estable de cómo actuar en su entorno. A medida que los hijos crecen, comprenden el porqué de las reglas y la forma de cómo van siendo cada vez más importantes para su vida.

De esta manera, cuando se establecen estas prácticas, se ayuda al niño a internalizar esa norma y a obedecerla con mayor grado de conciencia. Incluso, cuando el padre no está presente, porque entiende que es bueno para él y los demás.

Formas de disciplina en la etapa de crianza

Los estilos de disciplina para lograr los límites de autoridad entre padre e hijo, dependen de la forma de control que exista sobre el niño. Es el fundamento básico para el posterior autocontrol que se tenga sobre sí mismo. Se distinguen así, los siguientes estilos:

  • Autoritario. Se caracteriza porque los padres convierten sus determinaciones, en una forma única de solucionar algún problema, no admiten el diálogo o el consenso para dirimir algún conflicto. Generalmente, se valen del maltrato físico y psicológico, generando el miedo en el hijo ante el castigo. Puede llegar a futuro a perturbar al extremo de configurar un modelo violento a imitar.
  • Horizontal o de amistad. Se suele convertir en un estilo que omite la imposición de límites o normas, porque el padre acostumbra a situarse al mismo nivel de sus hijos. Se desliga completamente la autoridad, confundiendo la jerarquía sana que todo padre debe tener con respecto a sus hijos. Hay comportamientos acentuados como lo son, padres despreocupados y desentendidos con todas las decisiones relacionadas con la obligación de crear límites.
  • Democrático. Son padres conciliadores, que anteponen la concertación de alguna norma con sus hijos en aras de mantener el equilibrio en la relación. Entienden la necesidad de establecer límites con afectividad, pero con firmeza, porque comprenden que ambos elementos son valiosos para el desarrollo del niño. Explican y dialogan acerca del sentido de las normas, así como, las correspondientes consecuencias que pueden tener su incumplimiento.
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Autoridad sin ser autoritario

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Es evidente que los padres se encuentran en una posición superior dentro de la familia, un escenario que debe ser en beneficio para guiar. No obstante, lo que no puede existir son actos de abuso, en el que se imponga la autoridad o la disciplina a través de maltrato físico o psicológico.

“Los niños se pueden perjudicar cuando tienen un padre que es autoritario porque empieza a presentar diversas dificultades afectivas y psicosociales. Problemas de autoestima, comportamientos introvertidos, mal manejo de emociones, sentimientos de frustración que terminan formando adultos reprimidos y con diversos conflictos emocionales”, destaca la doctora Gómez.

Lograr un balance resulta siendo el desafío al que se deben enfrentar los padres. Se debe contar con los criterios que permitan establecer normas de correspondencia. Es así como en el rol tanto de padre se respete la autoridad, y en el de hijo no se vulneren sus derechos. Cuando se cae en el autoritarismo a la hora de poner límites, se pierde la autoridad, ya que esta se gana con las actitudes que se tengan ante los demás.  

En este sentido, lo recomendable es que el padre sea coherente con su forma de actuar, estableciendo un lenguaje asertivo y cercano siempre en positivo. Así, cuando un padre actúa como si se tratase de un amigo, pero conservando su posición de autoridad, le permite al niño tener confianza y seguridad para dejarse guiar para una mejor conveniencia.

Recuerda que ningún extremo es bueno, que tampoco existe un texto con las fórmulas establecidas para dar una crianza adecuada. Pero lo que sí puedes poner en práctica es mantener una actitud reflexiva, conversar y evaluar lo hecho para mejorar los aspectos que sean necesarios. El tipo de relación que deseas con tu hijo se hace de mejor manera en los primeros años de vida. Allí se prepara al niño para la transición que implican otras etapas futuras.

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