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¿Qué es el dolor crónico? Causas y consejos para controlarlo

El 17 de octubre se conmemora el “Día Mundial contra el Dolor”. Esta fecha tiene por objetivo concientizar acerca de la necesidad de mejorar la calidad de los pacientes con enfermedades que son causantes de dolor. Una afectación que es definida por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño”.

En ese contexto, el dolor bajo ninguna circunstancia debe ser considerado como normal. Cuando existe dolor es el reflejo de un proceso inflamatorio o de una enfermedad en curso que obliga a consultar con el médico. Es así como, el dolor crónico se caracteriza por la alteración de la vida normal de un individuo. Cuando un dolor no solamente es el síntoma, sino que se proyecta sobre la personalidad de una persona, afectando su estado emocional, el sueño, la calidad de vida y sus actividades diarias, debe ser considerado como crónico.

El doctor Juan Carlos Acevedo, neurocirujano de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las causas, síntomas y la forma de controlar el dolor crónico, con el objetivo de reducir el impacto que tiene en los pacientes que los padecen.

Qué es el dolor crónico

De acuerdo con el doctor Acevedo se puede considerar que, cuando un dolor se prolonga en el tiempo y dura más de 3 meses es crónico. Sin embargo, la definición integral del dolor crónico va más allá de la simple duración en el tiempo, e incluye otros aspectos como: calidad de vida, interferencia del sueño, consumo de analgésicos, efectos adversos a medicamentos, limitaciones en las actividades sociales y laborales, depresión, frustración, ira, actividades deportivas, vida familiar, actividad sexual, entre otras afectaciones.

En este sentido, hay que diferenciar el dolor agudo o inferior a 3 meses, del dolor crónico. Mientras que el dolor agudo es considerado como un estado fisiológico y es la manifestación principal de otra patología en desarrollo, el dolor crónico implica una serie de modificaciones en el organismo que hace que se considere como una enfermedad. En síntesis, el dolor agudo es un síntoma, mientras que el dolor crónico es una enfermedad.

Para entender mejor esta diferencia, cuando hay un dolor abdominal agudo producido por la inflamación/obstrucción del apéndice (apendicitis), es un síntoma que permite hacer el diagnóstico oportuno en el servicio de urgencias y la consecuente cirugía. Ese diagnóstico oportuno, hace que la inflamación del apéndice no se convierta en un estado infeccioso severo conocido como una peritonitis. En este ejemplo, el dolor agudo es un signo/síntoma de alarma para diagnosticar y controlar una enfermedad en curso. El dolor crónico producido por la fibromialgia ya no es solo un síntoma (como en el dolor agudo) sino un estado patológico que afecta de manera global la condición del paciente.

Por qué se produce el dolor crónico

El dolor crónico se produce cuando hay una lesión estructural en el organismo que envía estímulos dolorosos continuos diarios que se prolongan en el tiempo (más de 3 meses). Así mismo, el dolor agudo no diagnosticado, ni tratado o mal controlado, puede convertirse en dolor crónico. Por ejemplo, el dolor agudo en un contexto de estados depresivos o emocionales no tratados, puede transformarse en un dolor crónico.

Cuando un dolor agudo, de cualquier origen, se hace persistente en el tiempo, comienza a producir alteración en los niveles normales de los neurotransmisores encargados de participar en la conducción normal de los estímulos. Es así como, estos neurotransmisores que sirven como mecanismo para controlar el dolor, cuando el síntoma se prolonga en el tiempo, se agotan y generan que el dolor se convierta en crónico. Una vez establecido, se activa una cascada de eventos que hacen que el dolor se haga incontrolable afectando todos los aspectos esenciales del paciente.

Esa modificación en la concentración de neurotransmisores, favorece las alteraciones en los nervios, las fibras de la médula y en la estructura del cerebro, los cuales, bajo el concepto de la bola de nieve, hacen que el dolor se torne cada vez más difícil de controlar. Igualmente, cuando se prolonga por meses el dolor, el organismo deja de responder de forma normal a ese estímulo nocivo y considera de manera inconsciente el estado doloroso como un estado y condición involuntaria normal.

De esta manera, en esta situación no se activan los mecanismos de defensa habituales contra el dolor, porque el organismo asimila que, de manera inconsciente, se trata de una condición normal. Por tanto, es imperativo un tratamiento agresivo y eficaz para permitir al organismo volver a entender que la condición normal es no tener dolor, saber y aprender a no tenerlo, modificando el círculo vicioso del dolor crónico.

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Tipos de dolor crónico

Existen 4 tipos de dolor crónico, entre los que se encuentran:

  • Visceral: es el que se origina en la inflamación de las vísceras como es por ejemplo, el dolor abdominal conocido como cólico. Puede ser producido por dismenorrea o dolor menstrual, obstrucción de vías urinarias por cálculos renales, inflamación de la vesícula, pancreatitis, colon irritable, etc.
  • Neuropático: es el que se origina en una lesión del sistema nervioso, incluyendo nervios periféricos, raíces espinales, médula o cerebro. Un ejemplo de dolor neuropático es la quemazón continua, el ardor de la piel o los paroxismos (corrientazos) producidos por una -ciática-, por una infección por herpes zoster -culebrilla- o por una neuropatía diabética.
  • Somático: es el producido en cualquier estructura diferente a las vísceras y al sistema nervioso. Es decir la piel, los tejidos subcutáneos, las fascias, los tendones, los músculos, las articulaciones, el periostio y los huesos. Un ejemplo, es el dolor producido por la artrosis o envejecimiento de la cadera o de la rodilla, un desgarro muscular o una fractura ósea.
  • Psicógeno: se origina por un estado emocional y cognitivo alterado, que hace que el paciente sienta la sensación dolorosa sin que exista una alteración estructural del organismo.

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Causas

Las causas del dolor crónico son muy variadas, dependiendo del tipo, puede ser producido por diversas enfermedades. “En diferentes encuestas de dolor realizadas en varios países, incluyendo Colombia, se evidencia que el dolor crónico más frecuente en la población es el dolor de cabeza o migraña, seguido por el dolor de espalda y luego otras patologías variadas”, resalta el doctor Acevedo.

Es importante señalar que existen variables que influyen directamente sobre la aparición de un dolor crónico. Factores como: sedentarismo, estrés, obesidad, depresión, insomnio, consumo de cigarrillo y/o sustancias psicoactivas, entre otros, pueden determinar que un dolor agudo se convierta en crónico.

Igualmente, el diagnóstico tardío, no realizar tratamientos apropiados, la falta de prevención y seguimiento de las enfermedades, favorecen la aparición de un dolor crónico. Además, la no utilización de tratamientos tradicionales aprobados por las sociedades médicas o la realización de estudios inapropiados que puedan generar diagnósticos tardíos, son situaciones que se convierten en factores de riesgo para la aparición de dolor crónico.

Síntomas

Como se ha destacado, el dolor es una sensación anormal muy molesta que afecta al organismo desde sus componentes estructurales como emocionales. Esto indica que, cuando un paciente presenta dolor, este síntoma se puede ver acompañado de señales frecuentes como:

– Aumento en la frecuencia respiratoria.

– Limitación para realizar las actividades cotidianas.

– Insomnio y alteraciones del sueño.

– Angustia, estrés y depresión.

De la misma manera, dependiendo del tipo de dolor pueden presentarse otros síntomas asociados a cada tipo:

– Visceral: dependiendo de la causa, es frecuente que haya distensión abdominal, náuseas, vómito, modificación en la habito intestinal, ardor al orinar, etc.

– Neuropático: es frecuente y es un signo de alerta presentar pérdida de la sensibilidad, alteración en el movimiento con parálisis, atrofia muscular, cambios en el aspecto de la piel, etc.

– Somático: es habitual observar inflamación, edema y limitaciones en el movimiento a causa del dolor.

– Psicógeno: es común encontrar un contexto de alteraciones emocionales con síntomas psicológicos o psiquiátricos.

Consejos para prevenir un dolor crónico

De manera general y no solo para prevenir el dolor sino las enfermedades que lo causan, es necesario mantener hábitos de vida saludable. Entre las prácticas saludables que sugiere, se encuentran:

– Comer de una forma equilibrada y alimentos nutritivos que permitan mantener un peso adecuado.

– Realizar alguna actividad física diaria que mantenga la estructura muscular y ósea de manera adecuada.

– Evitar el estrés.

– Dormir bien, para tener un sueño reparador.

– No consumir cigarrillos ni sustancias psicoactivas.

– Sonreír y ser feliz, permite mantener una salud emocional que te hace fuerte ante una situación de dolor.

En definitiva, en caso de desarrollar alguna enfermedad que produzca dolor, es importante consultar de manera temprana con un especialista de la salud. Ademas, realizarse los exámenes y diagnósticos de manera oportuna y seguir los tratamientos recomendados por los médicos de la manera más rigurosa posible. Así mismo, evitar interrumpir los tratamientos sin previa autorización y prescindir de la realización de tratamientos no reconocidos y probados por la ciencia médica, son dos aspectos esenciales para poder controlar el dolor y la enfermedad que lo origina.

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