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Alergias alimentarias: así actúan en tu organismo

Jorge Iván Rabal.
Alergólogo de los Centros Médicos Colmédica.

Las alergias alimentarias pueden afectar a personas de todas las edades; sin embargo, existe una mayor prevalencia en la infancia en comparación con la edad adulta. Es por ello que, comprender a fondo estos trastornos no solo resulta fundamental para prevenir consecuencias graves, sino también para mejorar la calidad de vida de aquellos que enfrentan esta condición.

Si bien cualquier alimento puede desencadenar una reacción alérgica, ciertos alimentos son responsables de la gran mayoría de los casos de alergias alimentarias. Es así como, las consecuencias pueden manifestarse en una variedad de síntomas, que van desde reacciones leves, hasta respuestas más complejas que involucran el sistema respiratorio, gastrointestinal o incluso pueden llevar a afecciones más complejas. 

En este contexto, el profesional Jorge Iván Rabal, alergólogo de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuáles son las alergias alimentarias más comunes, las causas subyacentes y la manera más efectiva de prevenirlas.

Qué es una alergia alimentaria

De esta manera, el sistema inmunológico identifica erróneamente componentes específicos de los alimentos (conocidos como alérgenos), como amenazas potenciales. Cuando una persona consume el alimento desencadenante, el sistema inmunológico libera sustancias químicas que provocan una variedad de signos de alerta.

En este proceso, el sistema inmunológico identifica erróneamente componentes específicos de los alimentos, conocidos como alérgenos, como amenazas potenciales. Cuando una persona consume el alimento desencadenante, el sistema inmunológico libera sustancias químicas que desencadenan una variedad de signos de alerta, que resultan en manifestaciones que varían en su intensidad, desde síntomas leves hasta reacciones más severas.

Alimentos con mayor tendencia a alergias

Entre los alimentos con mayor prevalencia para producir alergias se encuentran: 

En la infancia

– Leche: es común en la infancia, desencadenando una variedad de síntomas que pueden ir desde urticaria hasta problemas respiratorios. 

– Huevo: las alergias a este alimento son comunes en la infancia, en algunos casos, pueden persistir hasta la edad adulta. Se manifiesta cuando el sistema inmunológico reacciona de manera adversa a las proteínas presentes en el huevo.

– Soja: es un alérgeno común presente especialmente en productos procesados. Esta leguminosa puede desencadenar respuestas inmunológicas, siendo más prevalentes en la infancia y afectando diversos sistemas del cuerpo.

-Pescado: este tipo de alergias son frecuentes en la infancia, siendo su manifestación característica en síntomas respiratorios o cutáneos.

– Maní: las alergias a este alimento son conocidas por su gravedad y pueden desencadenar reacciones anafilácticas (potencialmente mortal). 

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En adultos 

– Frutos secos: pueden desencadenar desde síntomas leves hasta reacciones más severas. 

– Frutas: las alergias a las frutas en adultos pueden desencadenar síntomas variados que van desde picazón y enrojecimiento en la piel hasta problemas gastrointestinales.

– Vegetales: aunque suelen ser menos comunes en comparación con alergias a otros alimentos, sus síntomas pueden ir desde una picazón en la boca hasta reacciones más graves que afectan el sistema gastrointestinal o respiratorio.

– Mariscos: son significativas y conllevan el riesgo de reacciones graves si no se gestionan adecuadamente.

Causas de una alergia alimentaria

Existe una serie de factores que contribuyen a la presencia de alergias alimentarias, entre las que se incluyen:

– Predisposición genética: que lleva al paciente a producir anticuerpos como la inmunoglobulina E (anticuerpo producido por el sistema inmunitario en respuesta a algún factor que el organismo percibe como una amenaza). Estas reacciones inmunológicas provocan síntomas al entrar en contacto con ciertos alimentos.

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– Inmadurez de la barrera gastrointestinal: en los primeros años de vida es un factor contribuyente. Durante este período, la permeabilidad de la barrera gastrointestinal puede permitir el paso de moléculas alimentarias que desencadenan respuestas alérgicas.

– Fallas en el mecanismo de tolerancia oral: este proceso que normalmente debería garantizar la aceptación del sistema inmunológico a los alimentos, puede no funcionar correctamente, llevando a reacciones adversas frente a ciertos alimentos.

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Síntomas de una alergia alimentaria

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De acuerdo con el órgano afectado los síntomas más comunes que se derivan de una alergia alimentaria son:

– Piel: ronchas, hinchazón (manos, ojos, labios, mucosas), enrojecimiento de la piel, prurito (sensación de picazón que provoca el deseo de rascar la piel).

– Sistema gastrointestinal: prurito orofaríngeo (boca, garganta) y edema faríngeo, vómitos, náuseas, dolor abdominal y diarrea.

– Ocular: irritación conjuntival, prurito ocular, lagrimeo.

– Vías respiratorias: rinitis, tos, dificultad para respirar, opresión torácica, estridor laríngeo (sonido respiratorio anormal, causado por un bloqueo en la garganta o la laringe).

– Sistema cardiovascular: palidez, sudor, frío, palpitaciones, taquicardias, hipotensión y choque cardíaco

– Sistema neurológico: cambios de comportamiento, convulsiones, irritabilidad, apatía, letargo y convulsiones.

Cómo prevenir una alergia alimentaria

Algunas medidas que debes tener en cuenta para prevenir las alergias alimentarias son:  

– Evita los alimentos complementarios antes de los 5 meses de vida: en el caso de bebés retrasar la introducción de alimentos sólidos hasta este período ha sido sugerido como una medida preventiva. Busca permitir que el sistema digestivo del bebé madure antes de enfrentarse a una gama más amplia de alimentos.

– Adapta la lactancia materna:  ha demostrado beneficios inmunológicos y se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar alergias alimentarias. La leche materna proporciona nutrientes esenciales y contribuye al desarrollo del sistema inmunológico del bebé.

– Lee el etiquetado de lo que consumes: verificar las etiquetas de los alimentos y estar al tanto de los alérgenos comunes es determinante. Esta acción, aparentemente simple, puede marcar la diferencia en la salud y seguridad de aquellos propensos a reacciones alérgicas.

– Regula las exposiciones innecesarias: evitar el consumo de alimentos desencadenantes y estar preparado para emergencias es esencial para prevenir reacciones alérgicas.

– Conoce el historial familiar de alergias alimentarias: puede proporcionar información sobre posibles predisposiciones genéticas. Además, consultar con tu médico sobre estas condiciones te permite detectar posibles alergias en una etapa temprana.

En definitiva, distinguir las alergias alimentarias es determinante para prevenir reacciones graves y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen. La identificación temprana, el conocimiento de los alérgenos comunes y la conciencia de las causas subyacentes son pasos fundamentales para cuidar tu salud y bienestar. 

Para la redacción de este artículo, contamos con el apoyo del profesional Jorge Iván Rabal, alergólogo de los Centros Médicos Colmédica.

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