Las personas en situación de discapacidad, sean de índole física, cognitiva o psicológica, tienden a alterar su estado afectivo. Una situación que puede conllevar a un peor afrontamiento de la enfermedad. A ello responde la necesidad de brindar un acompañamiento emocional con el fin de mejorar y enfrentar de buena manera dicha condición.
Es así como, quienes están al cuidado de las personas en situación de discapacidad asumen un rol importante en el desarrollo socio-afectivo. En este sentido, lo ideal es que siempre estén en un entorno familiar. Estar en un ambiente cercano, positivo y rodeado de afecto, es el proceso terapéutico físico, mental y espiritual, más eficaz para aprender a desarrollarse pese a la discapacidad.
Sin embargo, tener un trato afectivo no se traduce en una actitud sobreprotectora, sino, por el contrario, debe ser una relación en la que se facilite el desarrollo de las potencialidades y capacidades.
A continuación, la terapeuta de los Centros Médicos Colmédica, Tatiana Bojacá, expone los factores que se deben tener en cuenta para un acompañamiento emocional apropiado.
Cómo brindar un apoyo emocional adecuado
Para la doctora Bojacá, estar en una situación de discapacidad requiere un cuidado de acuerdo al tipo de discapacidad que se tenga, bien sea, motora, visual, auditiva o cognitiva. No obstante, estar en un escenario de estos no significa que se requiera de un trato especial, pues el hecho de tener algún tipo de discapacidad no demanda un trato diferente, sino de mayor atención.
Es así como, en cuanto a los cuidados físicos sí se necesitan de atenciones diferenciales. Por ejemplo, en una situación de discapacidad motora se tiene en cuenta la accesibilidad en los desplazamientos. En cambio, si se trata de una discapacidad visual se debe contar con accesibilidad en información descrita en braille.
Mientras en lo relativo al acompañamiento emocional, aparte del que se hace de la mano de un profesional de la salud, el de las personas cercanas y la familia asume una importancia significativa. Ofrecer un trato humano y cálido, con acciones tan simples como escucharlos o compartir cualquier actividad, suma a la calidad de vida de la persona en situación de discapacidad.
Estímulos emocionales
De la misma manera, se debe evitar que se cometan errores habituales como lo es el pensar que quien tiene una discapacidad no puede tomar decisiones, o realizar acciones propias y autónomas. Una acción que se suma a la limitación propia de la condición, afectando las capacidades y habilidades que puede desarrollar.
En este apoyo emocional, tal como lo resalta la doctora Bojacá, se debe estimular la confianza de la persona a través del conocimiento de las propias emociones para lograr el equilibrio necesario para un adecuado desarrollo individual y social. De este modo, el acompañamiento emocional se puede realizar continuamente en cada actividad, experiencia personal o interacción con la persona. Es una oportunidad para enseñar y aprender, para crecer emocionalmente y generar una sana autoestima.
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Consejos para lograr un acompañamiento asertivo

- Trato digno y equitativo. Las personas en situación de discapacidad, son seres humanos con capacidades y con los mismos derechos que tiene cualquier otra persona sin discapacidad. Por tanto, se deben crear los vínculos afectivos y buscar las opciones de educación inclusiva que favorezcan la socialización y el aprendizaje a su propio ritmo, inspirando sus capacidades.
- Apoyo de intérprete. Lograr una comunicación fluida con la persona permitirá entender sus necesidades. Se deben eliminar las barreras tanto físicas como comunicativas que impidan la movilidad o la interacción con la persona en situación de discapacidad.
- Activa su vida social. Matén a la persona en espacios que favorezcan su interacción con otras personas. Busca diferentes contextos como un parque, reuniones familiares, visitas a un centro comercial o asistir a un evento cultural, espacios en donde pueda relacionarse para facilitar sus habilidades sociales.
- Incentiva las actividades recreativas. Realizar lúdicas orientadas a juegos de mesa, o deportes en los cuales la seguridad e integridad primen. Se recomiendan actividades en donde el contacto con la naturaleza desarrolle otro tipo de sensaciones y fortalezcan el crecimiento mental, espiritual y corporal.
- Habilitar espacios propicios para el desarrollo. Desde casa dependiendo de las posibilidades del entorno familiar, disponer de las condiciones de infraestructura, tecnológica, de desplazamiento y de seguridad para el desempeño independiente. Establecer espacios propicios que generen una satisfacción en su entorno cotidiano.
- Hazlo esforzar. Ten seguridad de las capacidades que tiene una persona en situación de discapacidad. Sé un apoyo, pero no hagas todos por ellos, la sobreprotección limita y les impide superar sus debilidades y desarrollar sus habilidades.
- Normaliza la situación. Una discapacidad no es una condición restrictiva para no poner límites. La persona en situación de discapacidad necesita aprender hábitos, rutinas y normas de comportamiento que les permitan desenvolverse en sociedad.
- Anima su participación. Explícale en detalle lo que se quiere realizar y si es necesario repítelo para estar seguro que el mensaje se entendió como realmente corresponde. De esta manera, fomentamos su participación y la toma de sus propias decisiones.
Es importante señalar que, dentro del contexto de acompañamiento, mejora, rehabilitación y desempeño de una persona en situación de discapacidad, se debe contar con un equipo multidisciplinario. De este modo, se potenciarán diferentes aspectos en ámbitos de especialidades médicas en terapias físicas, ocupacionales, de fonoaudiología, psicología, familiar, entre otras.








